De vez en cuando, si las obligaciones que me impongo lo permiten, escucho por Internet el programa SMS: Somos Madres Solteras, de Radio Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey), que conduce Lilia Ramírez.

En una de esas audiencias fue entrevistada Ximena Peredo y, les cuento, quedé muy impresionada. Ximena es y habla con un convencimiento que arrastra, como lo hacen las personas que no tienen trabas mentales. Respeto, sí, pero con la verdad por delante.

Tomé algunas notas, que les doy a conocer

Una obra de teatro

Según expuso Ximena Peredo, este modelo de matrimonio, el que conocemos, está condenado a desaparecer.

Presentación teatral: Soy infeliz, pero tengo marido.

Presentación teatral: Soy infeliz, pero tengo marido.

Las mujeres tenemos muchas cosas por cumplir. Si no cumplimos, nos sentimos mal. Y así comenzamos a morirnos por dentro. Pero, si nos morimos ¿cómo vamos a continuar? Cedemos personalidad para mantener la convivencia con alguien. Hacemos realidad el título de aquella obra de teatro: Soy infeliz, pero tengo marido.

Permitirán que haga un paréntesis. La autora de un blog que asistió a una representación cuenta que al final la protagonista de la obra espeta al público:

“LOS HOMBRES SON IMPORTANTES, PERO NO SE HAGAN DEPENDIENTES DE ELLOS”

Y otra invirtió los términos en el siguiente sentido:

“NO SERÉ FELIZ, PERO AL MENOS NO TENGO MARIDO”

El marido

El marido es una meta para la mujer, pero eso lo tenemos mal entendido. Otro error: pensar que las mujeres nacemos para casarnos y tener hijos. Y si no nos comportamos así, no somos exitosas.

Los hombres

Los hombres, con los cambios que experimenta el colectivo mujer, no saben como involucrarse emocionalmente. Muchos hombres sufren. El padre queda aislado de su propia familia. Son momentos complicados. El matrimonio, como lo conocemos, no nos está ayudando a solucionar esa división. Las parejas planean la boda durante largos meses (ceremonia, flores, banquete, invitados, regalos, vivienda…), pero en cambio no planean como será su matrimonio ni se preparan para ello. Después llegan las sorpresas.

El novio

Otro error. El novio tiene ciertos defectillos, pero la novia cree que lo hará cambiar.

El marido es una meta para la mujer. Si no lo tiene, no se siente exitosa.

El marido es una meta para la mujer. Si no lo tiene, no se siente exitosa.

El molde y el príncipe azul

Los hombres, al igual que las mujeres, no somos seres completos. Ellos también sufren la presión social y se resisten a salir del molde, porque está mal considerado.

Las mujeres tenemos otras asignaturas pendientes. Siempre esperamos a un tutor, un padre, el príncipe azul…, que nos proteja y solucione ciertos aspectos de la vida.

Cuando hombre y mujer se unen, comienza la lucha por el poder. Cada uno busca tener su cuota. Los hijos heredan de sus padres lo que han aprendido.

La madre

Hay una crisis de valores en la familia. Se culpa de esa crisis a la mujer, porque abandona el hogar para salir a trabajar fuera. Estamos viendo que la familia, como está, no puede continuar así. La mujer no puede trabajar 7 horas diarias y al mismo tiempo cuidar de la casa, del esposo y los hijos, porque él es incapaz de hacerlo. Eso genera frustración, porque ellas tienen el modelo de madre como la personificación de la madre ejemplar, la dulzura, la protección…

Una amiga de Ximena se preguntaba si era mala madre. No, no lo era. Era una madre que tenía demasiadas responsabilidades, demasiado trabajo, y ahora está en depresión.

Citó también a un alcalde, que culpaba a las madres del aumento del “pandillerismo”, porque han salido a trabajar.

El padre

El padre, a menudo no es un príncipe valiente, ni ejemplar, ni nada de nada.

Madre y mujer

Hay que saber compaginar el rol de madre y mujer, pero tenemos miedo al diálogo, se nos olvidó. Hombre y mujer tienen que agarrar al toro por los cuernos, dialogar, para que tenga un sentido compartir.

Hay mujeres que se van a vivir solas y ponen en jaque a las casadas, como la comunidad gay lésbica. Y las casadas dicen: “qué bien estás sola”.

Guarderías

Deberían estar apoyadas por el Estado. La falta de guarderías es lo que más problemas acarrea a las madres solas. Existen guarderías muy buenas, pero también hay el problema de la guardería que se cerró por estar cerca de una gasolinera y ahora está en el mismo lugar, pero se ha privatizado.

Se tendría que cuestionar si no habría que trabajar menos para estar cerca de los niños y, en cambio, no comprar la furgoneta que tanto se desea tener.

Biografía

Ximena Peredo es columnista del diario El Norte, activista y narradora.

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org