Las parejas aplazan su boda o festejan en forma austera.

Transcripción del artículo publicado por el digital Diario de Yucatán con fecha 12 de julio de 2010.

Una pequeña fiesta privada a media semana, en casa o en un restaurante económico, con un bufet sencillo, un vestido de novia de segunda mano y una luna de miel de fin de semana describe el “sueño blanco” organizado con un presupuesto austero.

La crisis económica global destruye los sueños nupciales de muchas parejas, quienes deciden recortar e incluso aplazar la celebración de su ceremonia matrimonial religiosa.

Novios yemeníes ataviados con el traje tradicional participan en la ceremonia de boda de 52 parejas en Saná, la capital de Yemen, de población mayoritariamente musulmana. Las novias realizaron su propia celebración por separado.

Novios yemeníes ataviados con el traje tradicional participan en la ceremonia de boda de 52 parejas en Saná, la capital de Yemen, de población mayoritariamente musulmana. Las novias realizaron su propia celebración por separado.

En todo el mundo la industria de los matrimonios se ha visto afectada por la crisis económica. Si durante años las parejas tenían que hacer reservaciones antes de mayo para asegurarse de que tendrían un recepción nupcial para fines de año, ahora los festejos de una boda se pueden organizar con sólo dos semanas de anticipación.

La situación económica obliga a los jóvenes a romper tradiciones: la fiesta de boda, que destacaba por sus arreglos, con abundancia de comida y bebida, y que se prolongaba hasta el amanecer, es hoy historia. Ahora los invitados son sólo el círculo íntimo de los futuros esposos, de los servicios de fotografía y sonido se encarga algún amigo, y las invitaciones son hechas a mano o enviadas a través de internet.

Las cifras son reveladoras: en 2009 se registró en España una disminución de 10.8% en los matrimonios con respecto al año anterior.

En Inglaterra. En Inglaterra y el país de Gales las cifras de matrimonios cayeron en 2008 por cuarto año consecutivo, para alcanzar su nivel más bajo. Las mujeres británicas, según la BBC, esperan cada vez más para casarse, la mayoría después de los 32 años.

Según el centro de investigaciones británico Civitas, la mayoría de los jóvenes quiere casarse, pero lo posponen porque piensan que no pueden con los gastos. “La gente joven quiere contar con ciertas cosas antes de casarse. Las tres principales son: encontrar una pareja digna de comprometerse, estabilidad financiera y propiedad de una vivienda”, señaló Anastasia de Waal, directora de Educación de la agrupación.

En Estados Unidos, la tasa de matrimonios de 1970 a 2008 ha bajado de 76.5 a 37.4 matrimonios por cada 1,000 mujeres solteras.

La tasa de matrimonios —mujeres casadas como porcentaje del total de la población femenina— en los EE.UU. no sólo registra una caída continua, sino que la tasa de declinación se acelera. Si la actual tendencia continuara, en un momento entre 2028 y 2034 la tasa de matrimonios en los Estados Unidos será cero, según consignó el Proyecto Nacional Matrimonio, de la Universidad de Virginia, en su reporte anual titulado: El estado de nuestra unión.

En las últimas cuatro décadas, al par con la caída en la tasa de matrimonios creció dramáticamente la cohabitación.

Juntos sin casarse. En 1960, 430,000 parejas no casadas vivían juntas. Para 2000 la cifra se disparó a cinco millones. Hoy, en Estados Unidos sólo 2.3 millones de parejas contraen matrimonio.

Los hombres, según The Huffington Post, citan cuatro motivos para aplazar su decisión de ir al altar: Quieren disfrutar su vida de soltero; intentan evitar el riesgo de un divorcio; esperan hasta ser propietarios de una vivienda o tener estabilidad financiera; esperan ser mayores para tener hijos, lo cual muchos ven como responsabilidad para la que aún no están preparados.

El fenómeno se extiende también entre los países asiáticos. En Taiwán hubo menos matrimonios el año pasado en comparación con 2008 y la edad promedio de las personas que se casa por primera vez fue mayor que en años anteriores, reveló hace unos días el ministerio del Interior, en Taipei.

En 2009 se registraron 116,392 matrimonios en Taiwán, un declinación de 32,033 respecto a 2008, de acuerdo con un reporte de la dependencia, citado por Channel News Asia.

El ministerio atribuyó la caída principalmente a la desaceleración económica global, la alta tasa de desempleo en Taiwán y el hecho de que 2009 fue un año “ku luan nien” (fénix solitario), que según la superstición trae más posibilidades de separación.

En tanto, la edad promedio de los hombres en primer matrimonio fue de 31.6 en 2009, y la de las esposas primerizas fue de 28.9, lo que representa un aumento de 0.5 años en ambos casos en relación con el año anterior.

En Singapur también se detectan bajas en las tasas de matrimonio, un aumento en la edad promedio de las parejas y una menor tasa de fertilidad.

La Secretaría Nacional de Población consideró que la menor tasa de nacimientos podría atribuirse a la recesión global a finales de 2008. El año pasado, precisó la dependencia, de los singapurenses entre 30 y 34 años, un 42% de los hombres permanecieron solteros, un alza de 33% respecto a 10 años antes. A su vez, 30% de las mujeres siguieron solteras, comparado con 22% en 1999.

“Revolución” en Australia. En Australia, una virtual revolución ha barrido las instituciones del matrimonio y la familia en los últimos 30 años, reveló el mes pasado el Insituto Australiano de Estudios de la Familia.

El cambio más relevante es el aumento de bebés nacidos fuera de matrimonio. Más de un tercio de los nacidos en 2008 fueron de madres solteras, un alza de 8.3% respecto a 1970.

“Es difícil evaluar los efectos de esta tendencia en los hijos, depende de si la relación de cohabitación es estable y a largo plazo, o si es frágil y parte de una serie de relaciones”, manifestó el profesor Alan Hayes, director del instituto, según publicó el diario The Sydney Morning Herald.

Rebecca Huntley, directora de Ipsos Mackay Research, señaló que para muchos miembros de la generación “Y” el compromiso real de la pareja es la decisión de tener hijos y comprar una casa juntos. Más adelante, cuando pueda costearla, la pareja ofrecerá una boda ostentosa. Otra señal de la revolución silenciosa es la proporción de parejas que viven juntas antes de casarse, que alcanzó 78% en 2008.

Calendula
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