Vivir con los abuelos

En numerosas ocasiones la madre soltera tiene que vivir con sus padres porque es adolescente, o no tiene un sueldo suficiente para independizarse, está sin trabajo o su trabajo no le permitiría pasar todas las horas que el bebé precisa de su madre.

En bastantes casos los abuelos se hacen cargo de una parte del cuidado de los nietos mientras la madre trabaja o está en el colegio porque es menor de edad. Son los abuelos, pues, quienes por la mañana los levantan y los llevan al colegio y los recogen por la tarde, les preparan la merienda, controlan sus deberes y les cuidan cuando están enfermos. La madre asume la autoridad, aunque la comparte con los abuelos.

En otros casos los abuelos tienen la patria potestad de los hijos, porque el juez así lo decide y ellos así los han solicitado o consentido (la madre es drogadicta, está en la cárcel, tiene problemas mentales graves…). Y en otros más los abuelos asumen la totalidad de la educación de sus nietos por ausencia de la madre (trabaja lejos de casa, se desentiende de su crianza, etc.) o porque su inmadurez psíquica le impide ejercer tal responsabilidad.

Los abuelos entregan una dosis extra de cariño.

Los abuelos entregan una dosis extra de cariño.

Los abuelos-padres

En una situación normal, en la cual los nietos viven con sus padres y los abuelos colaboran de un modo razonable, la figura de la persona mayor se convierte en un importante referente: los abuelos les explican historias de la familia, les llevan de paseo, les miman un poquito, y así un sinfín de beneficios.

No obstante, cuando la entera responsabilidad recae en los abuelos, se hace patente la diferencia de edad y de mentalidad. Con toda probabilidad la diferencia de edad entre abuelos y nietos va a ser un obstáculo. En el colegio, los niños tienen abuelos, pero éstos no ejercen de padres. Las comparaciones permiten a los niños establecer diferencias entre otras familias y la suya.

La diferencia generacional no significa que se entre en conflicto. Los niños acatarán la autoridad de los abuelos siempre que ninguna de las partes la cuestione y no se produzcan situaciones de enfrentamiento entre madre y abuelos.

La autoridad cambia de habitación

Los abuelos acostumbran a querer igual o más a sus nietos que a sus hijos. Y si ha quedado en sus manos la educación, la ejercerán con igual responsabilidad que en sus años jóvenes.

El papel de la mamá en esa familia puede tener distintos enfoques:

  • que conviva con los abuelos, pero éstos asuman la educación del niño porque creen que es muy joven y está más pendiente de salir con las amigas que de cumplir los estrictos horarios de un bebé o un pequeño.
  • que la mamá resida fuera de su casa durante largo tiempo, con visitas esporádicas a su hijo, y un día, pasados los años, retorne al hogar y reclame para sí su educación.

En efecto, la madre puede volver y suplantar a los abuelos.

No va a resultar fácil que los abuelos comprendan que han ejercido de padres sin serlo; que se les ha exigido una dedicación y unos sacrificios que solo alguien que sienta mucho amor es capaz de llevar adelante, aunque ahora parezca que nadie lo valore.

Y la madre también puede reclamar ocupar el puesto que le corresponde.

La adolescente que fue mamá siendo aún inmadura puede exigir más adelante ocuparse de su hijo, dedicarle más tiempo, pero probablemente los abuelos no la crean, o piensen que nadie como ellos va a cuidar al pequeñín.

Por el bien de los nietos, ese cambio de autoridad tiene que hacerse con diálogo y amor, cediendo por las dos partes. Y escuchar qué piensan los niños. Al fin y al cabo, todo lo que se haga tiene que ser, como en el pasado, por su bien.

Leemos en el artículo El vínculo entre los abuelos y los nietos:

“Cuando unos abuelos ejercen las funciones que normalmente corresponden al padre-madre, se crea una situación ambigua. Para el niño, los abuelos son objeto de un cariño particular y están investidos de una autoridad distinta de la de sus padres. Si se mezclan los papeles, esto puede traer confusión el niño(a) en la inversión de roles, provocando que los nietos vean a sus abuelos como padres y a sus padres como hermanos o figuras secundarias.

Esta mezcla de roles, suele ocasionar que el niño/a no sepa responder a los límites del todo, producto de la confusión que se crea. El niño/a ante esto, necesita saber y tener la seguridad de que es su madre o padre quien representa la autoridad y la firmeza, para sentirse seguro.”