PRESENTACIÓN

Maravillosas iglesias y monasterios embellecen el país de Bucovina.

Maravillosas iglesias y monasterios embellecen el país de Bucovina.

Rumanía es un Estado miembro de la Unión Europea desde 2007. Situada en el sureste de Europa, Rumanía es montañosa en el norte y está dominada en el sur por la extensa llanura danubiana. La desembocadura del Danubio, en el Mar Negro, forma un delta que supone una reserva natural para innumerables especies de aves autóctonas y migratorias.

El Parlamento rumano comprende dos cámaras: el Senat (Senado) y la Camera Deputaților (Cámara de los Diputados). Los senadores y diputados son elegidos cada cuatro años.

El 90% de la población es de etnia rumana y el 7%, de etnia húngara. La lengua rumana, como otras del sur de Europa, deriva directamente del latín, a pesar de que Rumanía está separada de las demás comunidades de lenguas románicas por países eslavoparlantes. Rumanía posee considerables recursos naturales: petróleo, gas natural, carbón, hierro, cobre y bauxita. Las principales industrias son la metalurgia, la petroquímica y la ingeniería mecánica.

Las especialidades gastronómicas rumanas son las albóndigas a la parrilla, las hojas de col rellenas, el estofado de cerdo con ajo y cebolla y los buñuelos de crema o queso.

La horripilante leyenda de Drácula está inspirada en la historia del conde Vlad Dracul, que vivió en Rumanía en el siglo XV y cuyo hijo fue famoso porque en tiempos de guerra empalaba a los enemigos capturados. Entre los rumanos célebres figuran el dramaturgo Eugene Ionesco, la gimnasta Nadia Comaneci y compositor George Enesco.

Monasterio de Sucevita, rodeada de murallas del siglo XVI.

Monasterio de Sucevita, rodeada de murallas del siglo XVI.

INMIGRANTES DE RUMANÍA EN ESPAÑA. Situación de la mujer rumana

En Rumanía, muchas mujeres sin perspectivas laborales han optado por quedarse en el hogar y cuidar a sus hijos. Las tasas de desempleo, por consiguiente, han bajado, a causa de las pocas facilidades que tiene la mujer para acceder al mercado del trabajo.

“En Rumania, el desmantelamiento del sistema socialista y las reformas han abierto una gran fractura social, que se traduce en el enriquecimiento de unos pocos que han sabido sacar ventaja de la liberalización económica y el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría.”


“Los rumanos consideran que merecen mucho más de lo que tienen y, como no confían en conseguirlo en Rumania, emigran al extranjero, sobre todo a Europa occidental, siendo España uno de los destinos más importantes, sobre todo para los naturales de los departamentos de Teleorman y Dambovita, en Muntenia, y para los de Alba y Bistrita-Nasaud, en Transilvania .”

La emigración ha afectado tanto a las áreas rurales como las urbanas. Emigran los campesinos con dificultades para estar empleados, así como los profesionales y trabajadores cualificados de las ciudades que han perdido el empleo o aspiran a una determinada meta profesional o mayores ingresos.

En general, los hombres tienen más oportunidades en la agricultura, la construcción (antes de la crisis de 2008) e industrias diversas.

Para las mujeres, las alternativas son más limitadas. Se las encuentra en el sector agrario (sobretodo en Andalucía), industrias manufactureras y hostelería, pero la mayoría trabaja en el servicio doméstico, en tareas de limpieza, el cuidado de ancianos y enfermos y también en la prostitución. Aunque su nivel de formación y calificación laboral es superior al del puesto de trabajo que ocupan en España, cuando llegan, y mientras no se regulariza su situación, abogados, docentes, médicos e ingenieros trabajan en la economía sumergida en condiciones muy precarias.

“En esta primera fase, los trabajadores aceptan cualquier oferta de empleo sin importarles demasiado las condiciones de trabajo y remuneración, con jornadas muy intensas y bajos salarios. En ocasiones, empleadores e intermediarios les adeudan cantidades importantes o se quedan con parte del salario. El testimonio recogido por Ana Bleahu (2005) de un trabajador rumano  sin papeles que pagaba la cuarta parte de su salario a unos gitanos de Bucarest asentados desde hacía años en España, ilustra una práctica bastante habitual de quienes se aprovechan de la indefensión en la que se encuentran los inmigrantes en situación de irregularidad administrativa.”

Cuando consiguen regularizar su situación, pueden trabajar en empresas y actividades que antes se resistían a emplearles de forma ilegal. Abandonan los trabajos precarios para emplearse por cuenta propia en hostelería y el comercio.

La movilidad laboral es más difícil en las mujeres. La mano de obra más cualificada puede permanecer durante años en el servicio doméstico.

En los primeros momentos de su estancia en España los inmigrantes recurren al entorno familiar para encontrar un empleo (el 80% de los encuestados en Madrid y Valencia). Con los años acuden a organismos Públicos (INEM, ayuntamientos, empresas de empleo temporal, etc.), o buscan trabajo por su cuenta en la  empresa especializada, en internet, en mercados, hospitales asilos, etc.

En los últimos años miles de rumanos han sido contratados legalmente en España en el marco del acuerdo firmado entre España y Rumanía para la regularización de los flujos migratorios. “Los acuerdos firmados por Rumania con diferentes países han permitido que en 2004 alrededor de 144.000 rumanos encontraran trabajo en el exterior (OCDE, 2006), muchos de ellos en España, que ocupa el segundo puesto, por detrás de Alemania, como país receptor de forma legal de trabajadores rumanos. La mayor parte de los contratos son de tres meses para trabajar en el sector agrario o la hostelería, mientras que los de mayor duración y los de carácter permanente se centran en la construcción, la industria alimentaria, la explotación forestal o la informática.”

La presencia de trabajadores rumanos se extiende con rapidez en el sector agrario, como la recolección de cítricos en el País Valenciano, de la cereza en el valle del Jerte (Extremadura) o en las comarcas aragonesas de la Litera y del Bajo y Medio Cinca, de la fruta en Lleida o el champiñón en la Rioja, así como las explotaciones agrarias del valle del Duero y en Tierra de Campos o en el sector forestal gallego.

“Desde hace años, las rumanas ocupan la mayor parte de los empleos que proporciona el servicio doméstico y el cuidado de ancianos en la provincia de Castellón y están accediendo a estas tareas en la de Huelva, donde hasta hace poco era mayor la presencia de mujeres marroquíes (2004), etc. En algunas de estas comarcas y provincias, los rumanos desplazan o sustituyen a otros trabajadores extranjeros, o frenan su trasvase sectorial, lo que genera rivalidades y conflictos, como se ha observado en Andalucía (2002), la Rioja (2004) o Castilla-la Mancha (2005).”

Los empresarios consideran a los rumanos trabajadores, eficaces y responsables. Se adaptan y aprenden el castellano con rapidez y demuestran iniciativa. “Por ello, cuando en una empresa coinciden varias nacionalidades, los puestos de cierta responsabilidad se ofrecen antes a un rumano que a un magrebí”.

“Por otra parte, la posibilidad de ocupar trabajadores rumanos como alternativa a los marroquíes, refleja la simpatía de la sociedad española por un colectivo y la desconfianza y el recelo hacia el otro. La confianza que merecen los rumanos se debe al hecho de que son europeos y blancos, de religión cristiana y lengua latina, lo que facilita el aprendizaje del castellano y las relaciones con la sociedad, en la que se integran más fácilmente ya que conviven con los autóctonos, frecuentan los mismos bares, discotecas y comercios, participan en las fiestas, etc.”

Fuente de información: Inmigrantes rumanos en España: aspectos territoriales y procesos de sustitución laboral, (2006).

Calendula
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