Presentamos un comentario que escribió María Luisa sobre las consecuencias de la relación de un hombre fuera del matrimonio. La complejidad de la situación justifica que a veces parezca que se contradiga. Dar la razón y quitársela es propio de seres humanos, cuando se mezcla la razón y el sentimiento.

El comentario aparece publicado en el enlace siguiente:

HISTORIAS DE MADRES SOLTERAS: “El padre de mi hijo está casado y no se interesa por el bebé”

Una pareja joven, cogidos de la mano.

Una pareja joven, cogidos de la mano.

María Luisa escribió…

Quién puede decir correcto o incorrecto lo que hicieron. Amaron, pero no fueron amadas. Han salido adelante con sus bebés, tal vez con el apoyo de su familia. Otras, solas. Pero aquí no hay culpables. Tal vez el hombre por una aventura y uds. por ser amadas, pero no correspondidas.

El hombre tiene la única culpabilidad de faltar en su matrimonio, tal vez por aventura, por problemas con su esposa, la única victima de esto, sin necesidad de involucrarse en esta situación de ese hombre, que la lastimó. La amante no es la culpable del destrozo del matrimonio. Él es el único culpable de su cobardía, de huir de los problemas y teniendo más problemas en otra parte sin necesidad. Cuando se dan cuenta de su estupidez, se dan cuenta que tienen lo mejor en su casa y se pudieron solucionar todas las cosas. Es importante el diálogo y amar a la persona que escogieron en su vida.

El infiel y la amante son los únicos culpables de sus errores, porque si hay culpables, al menos cuando saben que son casados uds. se están involucrando en un matrimonio, entonces las esposas derrochan su rabia con él y con la amante y más cuando exigen el derecho de ese inocente que no tiene la culpa, pero las esposas también tienen hijos y claro que van a pelear sus derechos que uds. no tienen.

Vamos a aceptar todos los errores de cada uno y no echarle la culpa de todo al hombre. No es que esté en contra de esto, pero si hay que responsabilizarse cada uno lo que le tocó, tal vez la vida da muchas vueltas, tal vez la esposa se separa del marido y tiene una aventura, pero sabe a lo que se atiene y las consecuencias de todo esto.

Hay un artículo de madres solteras que dice que pelean el derecho del niño, pero no es así, la madre soltera quiere ser aceptada y que el hombre la ame y que la quiera y no es así. Se engañan uds. mismas y el hombre se aprovecha de eso.

Tal vez unas son más listas que otras, pero en fin, cada pensar de cada quien, y como lo quiera ver, pero las mayores víctimas son los hijos de él y de uds. Uds. porque sean reconocidos por el papá y él por quitarle tiempo a sus hijos por dedicarle a la amante y así viceversa, pero siempre estará con su familia en fiestas y aniversarios, etc.

Es mejor aprender de esta lección y seguir adelante solas, con sus hijos, porque son luchonas para sacar ese bebé adelante .

Respuesta de Calendula…

Querida María Luisa, he leído detenidamente tu comentario. Creo entender que sitúas en el escenario a los protagonistas de la historia de un hombre casado e intentas analizar la actuación y situación de cada uno de ellos: él mismo, la esposa, la amante, los hijos del matrimonio, el hijo con la amante, la familia que nace de una unión legal, la familia de una madre sola… Se mezclan muchos sentimientos.

No sé si hay que buscar culpables. Esa palabra no deja lugar a la presunción de inocencia (una expresión típicamente relacionada con la actuación judicial). Digamos que cometemos errores.

Parece que todas las historias con hombres casados terminan mal. Si fuera así, habría más prevención por parte de la mujer soltera. Pero sucede que, entre miles de aventuras, algunos hombres rompen con su matrimonio y empiezan una nueva vida junto a otra mujer. El porcentaje no debe ser muy alto, pero con la esperanza de que se dé ese “milagro”, las mujeres aguantan junto al hombre casado, esperando que se cumpla su cuento de hadas.

Las madres solteras que hemos tenido un hijo con un hombre casado intentamos matizar los sentimientos de todas las partes, y ser positivas, para bien de nuestros hijos y del nuestro propio. Meditamos mucho sobre lo que ha sucedido y cómo hemos llegado al punto en que estamos. Al final, nos quedan dos cosas: un enamoramiento que no tuvo un buen final, y, lo que es más importante, un hijo fruto de una relación con un hombre al que amamos.

Con estos sentimientos vestiremos la figura del padre cuando se la traslademos al niño: “Hijo mío, tú naciste de un gran amor que tuvo mamá”. Esa es nuestra suerte, nuestra recompensa: poder hablar de este modo, con estas palabras, al hijo que hemos defendido desde que supimos que estábamos embarazadas.

Y una única puntualización: los hijos nacidos fuera del matrimonio se equiparan legalmente a los nacidos en el seno de una pareja legal. Los derechos humanos y las legislaciones de los países caminan en esta dirección.

Gracias, María Luisa, por expresar lo que sientes. Todas las opiniones son dignas de ser tenidas en cuenta.

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org