Lore y Yave son dos amigas de la web, madres solteras, cada una con un hijo de un hombre casado. Su testimonio y sus diálogos son sorprendentes. Yave y Lore han madurado a base de amor y desengaños, topando con la evidencia de que el hombre casado sólo busca su autocomplacencia.

A mi entender, Lore y Yave son dos bellas mujeres jóvenes, con un corazón generoso, que se convierten en espejo de muchas chicas que viven sus soledades y desamor con gran dignidad, la mente clara, y la valentía de hablar de sentimientos y emociones que en ningún caso son de rabia. Ya hubo tiempo, para la rabia. En estos momentos se han superado en equilibrio y espíritu de supervivencia.

Yave y Lore, os queremos como sois, así, con vuestros bebés, y la familia, y las amigas, y el trabajo, y el deseo de criar a los hijos con todo el saber adquirido en ese caminar junto a un hombre que no sabe de compromisos.

Bety, la tercera madre soltera de esa historia, aún está pasando malos momentos. Ha  cortado la relación con el padre de su hija, pero todavía llora a veces. A pesar de su soledad, Bety sabe que “está mejor sin él”. Ánimos, amiga, coge el timón de tu vida y búscate nuevos horizontes.

Ay, el amor..., qué canto tan bello.

Ay, el amor..., qué canto tan bello.

Lore escribió…

Hola, es la primera vez que entro a un foro, pero llamó mi atención. Soy madre de un bebé de 18 meses. El padre de mi hijo es un hombre casado, y yo lo sabía desde que lo conocí. No hubo engaño en ese sentido, pero, quizás por un sentimiento de soledad, me involucré con él.

No estuvo bien, porque como bien dicen, andar con un hombre casado es síntoma de baja autoestima, porque por lo general ellos mienten con respecto a la situación con su familia y una acepta esa mentira.

Lo cierto es que, ambos engendramos un hijo y duele que para él no signifique nada. No sé de la psicología masculina, quizás el tener 9 meses al bebé en el vientre, haga que el lazo sea tan fuerte… quizás es entendible que para ellos no exista tal lazo.

Una quisiera que ellos también se interesaran por el hijo. Pero siendo sinceras, creo que el buscar un acercamiento, cuando nuestro hijo es un bebé, es más una necesidad de ser reconocidas nosotras… una necesidad de no sentir que nunca les importamos.

Él me pretendió por mucho tiempo, hasta que se dio la relación: una vez, y pum, embarazada. Después de tal ocasión no me volvió a buscar, aún antes de saber que estaba embarazada.

Lo veo de vez en cuando en el trabajo, pero después de que hablamos para decirle que estaba embarazada, solo hemos cruzado palabra otras 2 ocasiones. Es como si nunca hubiera pasado nada. Me ignora. Tengo 37 años, mi bebé tiene año y medio, y su papá jamás me ha preguntado nada de él.

Cuando recién había dado a luz, pensé en qué sería lo mejor para mi hijo. Hablar con su padre para que tomara su parte de responsabilidad pasó por mi mente, y tenía miles de dudas. El bebé enfermó a la semana de nacido, y yo busqué al padre por teléfono para pedirle unos datos que los médicos solicitaban. Nunca me envió la información, ni trató de comunicarse conmigo de ninguna manera. Esta fue la respuesta a todas mis preguntas.

¿Para qué pedirle a un hombre su apoyo en la manutención de mi hijo, si para él ese hijo no existe? Dice una amiga abogada, que es su obligación, y sé que así es, pero, enrollarme en cosas legales cuando afortunadamente no estoy en una situación tan desesperada que necesite su apoyo económico?

Es difícil verlo y saberlo tan indiferente, pero si soy sincera, creo que si tratara que se acercara al bebé estaría enmascarando un deseo que tiene que ver más conmigo que con nuestro hijo. Es el deseo de sentir que todavía le importo, y está visto que no es así.

Ahora lo importante es mantenerme firme en no buscarlo so pretexto de hacerlo por “el bien de mi hijo”. Después de todo, por el momento, a mi hijo no le falta nada, ni material ni afectivamente, porque tengo una familia que lo ha recibido con tanto amor, que no puedo pedir más. Y si van a llegar las preguntas, pues tendré que responderlas, y todo a su tiempo. Todo a su tiempo.

YAVE le respondió…

Iore, me llama poderosamente tu reflexión, cuando dices que pedirle al padre de tu bb que lo vea o se interese, es mas bien cumplir un deseo tuyo de sentirte que aun le importas…

Sabes, yo he sentido lo mismo, muy íntimamente, casi con miedo de pensar algo así de mí misma, pero es cierto, y me alegro que alguien me lo haya puesto tan claro. Como tú, gracias a dios a mi hijo no le falta nada ni económicamente ni afectivamente, sin embargo yo le sigo recriminando al padre que no está, pero quizás no es por mi hijo, sino para reafirmarme de alguna forma que aun le importo…

Es tan frágil el corazón cuando los sentimientos están tan heridos y a flor de piel… Uno trata de aferrarse a cualquier hilito de esperanza o cualquier señal que nos diga que aun algo queda x ahí…

Es difícil, pero hay que estar atentas a estos autoengaños que nos juega el corazón… porque es tan fácil volver a caer, volver a creer, volver a soñar, incluso después que ya hemos sentido que ya lo olvidamos, el más leve descuido nos puede hacer caer. PILAS CHICAS!!!

Lore contó a Yave la trampa de los sentimientos:

Yave, creo que no somos las únicas que hemos sentido esto, y sí, da miedo reconocer que quizás “no es por nuestro bebé realmente”.

Una vez, cuando mi bebé tenía meses de nacido, hablé con su padre, y él me dijo que, aunque “sentía algo fuerte por mí, era mejor mantenerse lejos, porque de lo contrario, se podía crear una situación muy desventajosa, sobre todo para mí”…, si de por sí me sentía “perro”, con eso, peor.

Sé que para él es cómodo mantenerse lejos, sin preguntar ni saber nunca nada. No creo que estuviera pensando realmente en mí, pero lo cierto es que tiene razón con respecto a que sería lo peor que yo podría hacer.

Aún lo quiero, deseo su presencia; y si nos hubiéramos acercado para que viera a Fer (así se llama mi gordo), quizás ahorita estaría nuevamente involucrada con él y más dañada, porque solo serviría para “hacerle pasar el tiempo” en lo que encuentra alguien mejor con quien estar.

En fin, ojalá las mujeres de verdad aprendiéramos a valorarnos más. Creo que eso es un gran problema, el dejar que ellos abusen de nuestra confianza; y el arrastrar a nuestros bebés en ese círculo de dependencia por algo que no lo vale. No es justo, no con nosotras, pero menos aún con esas cositas hermosas que lo único que necesitan es mucho amor, y para eso, nos pintamos solas.

Besos a todas, de verdad ayuda saber que lo que sentimos es más común de lo que alguna vez pensamos. Y si hay mujeres que hoy están felices con sus vidas, ya estables, sin tanto problema emocional, por saberse “solas”, entonces, es posible que quienes estamos por ahora en un “hoyo”, podamos salir. Sí es posible.

Bety explicó el dolor que aún siente:

Hola, yo viví algo igual, quizás mucho peor que muchas de ustedes.

Duró mi relación 6 años con un hombre casado. Me dijo que él no estaba bien con su esposa, que se iba a divorciar, y claro yo le creí.

Es un hombre gentil, amable, educado, cariñoso, en fin mil cosas. Hablaba conmigo de una vida juntos, salíamos a pasear, a divertirnos. De de esta relación nació mi nena, una linda niña. Ya tiene 2 años y él nunca se preocupó de mí en el embarazo. Aun así, cuando la nena nació me llamó para verla.

Me dijo que nos quería y lo volví a aceptar.

Han pasado dos años desde el nacimiento de mi niña y él nunca le ha dado nada. Y no me refiero nomás a lo económico, sino también a lo personal. No es cariñoso ni nada con ella. No le quiso dar el apellido. Y cuando yo le reclamaba algo, me amenazaba con dejarnos.

Ahora que se ha ido, sí, he sufrido, pero es lo mejor para las dos. Estoy con mi hija. Y él, al irse y dejarnos, nunca me dijo que quería ver a la niña, ni siquiera se acordó de ella, así que nunca le importamos.

El está con su familia, ya que lo he visto pasear con ellos. Me da tristeza, pero sé que estoy mejor sin él. No lo niego, lloro y me pongo triste, porque son 6 años de mi vida y lo único bello que tengo es a mi niña.

Gracias por escucharme, realmente a uno se le cierra el mundo, ya que por ellos dejas hasta a la familia. ¡Qué gran error comete uno!

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org