Viajando por Internet y husmeando en artículos y entrevistas sobre psicología infantil, fui a caer en una zona de humedales con una frondosa vegetación acuática. En los humedales anidan y viven distintas especies animales a lo largo del año y permanecen temporalmente las aves en sus migraciones anuales.

La foto de una joven psicóloga, que tenía como fondo estos humedales, me impresionó por su belleza, pero más aún cuando leí lo siguiente:

“dime qué te dijeron, qué no te dijeron nunca y cómo te trataron y te diré cómo construiste tu identidad, cómo creíste ser y qué puede esperarse que hagas en la vida, si serás un perdedor, un ganador o un triunfador”.

Humedal. Chile.

Humedal. Chile.

En esta descripción de la etapa infantil se refleja la enorme huella que dejan el padre y la madre en la mente y la personalidad de los hijos e hijas. La misma que imprimen las patas del ave en el lodazal. La ausencia de huella de uno de los progenitores (suele ser la paterna) también dejará una señal resistente.

Las madres solteras y solas somos responsables únicas de cómo gestionamos las emociones de nuestros niños y niñas. Únicas no significa dobles. No hay que pensar que debemos suplir el papel del padre. Ejercer de padre y de madre. Sería una falsedad. Somos madres y basta, aunque fuertes. Con capacidad para poner límites a nuestros hijos. No vayamos a exigirnos más de lo que somos capaces de dar. La sinceridad y la naturalidad con que tratemos a nuestros hijos nos van a ser devueltos en forma de amor sincero y espontáneo. Ni más, ni menos. Ellos, los hijos, son más listos que nosotras y no les podemos engañar.

En calidad de responsables únicas, las madres tenemos que hacer un esfuerzo para informarnos acerca de la educación emocional, social y escolar de los hijos. Si estamos bien informadas podemos soportar mejor la dura tarea de ser una familia monoparental. Y para ello tenemos que educarnos como madres, aunque escasamente existan escuelas de este tipo.

Humedal. Guatemala.

Humedal. Guatemala.

La citada psicóloga, Arantxa Coca, confiesa “disfrutar observando cómo lo recibido en los primeros años de vida y convertido en la personalidad del individuo cristaliza en la edad adulta y se manifiesta sobre todo en los momentos más importantes o decisivos de la vida: la convivencia en pareja, la práctica laboral o el nacimiento de un hijo, por ejemplo. Son momentos éstos en los que el individuo saca a la luz sus virtudes y sus déficits, lo que adquirió y lo que le faltó tiempo atrás, destapando su riqueza personal o bien sus frustraciones más ocultas.”