La American Society for Reproductive Medicine (ASRM), que representa a bancos de esperma y clínicas de fertilidad, estimula a los padres a que les digan a sus hijos cómo fueron concebidos. Pero no quiere poner fin a las donaciones anónimas, porque dice que hay que tener en cuenta los derechos de los donantes, no solo los de los hijos.

Transcripción del artículo publicado por el digital El Nuevo Herald con fecha 19 de agosto de 2010.

Hijos de donantes de esperma exigen más derechos

Por David Crary – The Associated Press

Los padeceres de personas como Greenawalt estremecen a Katrina Clark, quien, para su sorpresa, encontró a su padre en el 2006 tras unas pocas semanas de búsqueda. Le envió un correo electrónico y recibió una pronta respuesta, de tono gentil, acompañada de una foto.

Todd Whitehurst junto a los tres niños procreados con esperma que donó en su época de estudiante, (de izq. a der) Tyler, Virginia y Gavin. Virginia, quien hoy tiene 17 años, los ubicó a todos y los reunió. Foto de mayo del 2007 suministrada por Whitehurst. Todd Whitehurst / AP Photo
Todd Whitehurst junto a los tres niños procreados con esperma que donó en su época de estudiante, (de izq. a der) Tyler, Virginia y Gavin. Virginia, quien hoy tiene 17 años, los ubicó a todos y los reunió. Foto de mayo del 2007 suministrada por Whitehurst. Todd Whitehurst / AP Photo

A partir de entonces, no obstante, “casi no hubo comunicación” y nunca se vieron cara a cara, reveló Clark, estudiante de 21 años de la Gallaudet University.

“Tal vez insistí demasiado y él no estaba preparado para lidiar con esto. O tal vez se sintió avergonzado”, comentó. “Sigo teniendo curiosidad. Hay muchas cosas sobre él que no sé”.

En algún momento Clark se opuso al concepto de donar esperma. Ahora admite que es una solución para algunas familias, pero quiere que se acabe con la política de anonimato y espera que los padres le informen tempranamente a sus hijos cómo fueron concebidos.

“Lo que más duele es que los padres esperen para decirles”, expresó.

En un artículo que escribió para The Washington Post en el 2006, Clark dijo que se daba cuenta “de que no soy normal. Finalmente comprendí lo que es ser concebida con esperma de un donante, y lo detesto”.

La American Society for Reproductive Medicine (ASRM), que representa a bancos de esperma y clínicas de fertilidad, estimula a los padres a que les digan a sus hijos cómo fueron concebidos. Pero no quiere poner fin a las donaciones anónimas, porque dice que hay que tener en cuenta los derechos de los donantes, no solo los de los hijos.

Los padres que quieren darle a sus hijos la oportunidad de que averigüen quiénes fueron sus padres biológicos pueden hacer los arreglos cuando seleccionan al donante.

Un ex presidente de la ASRM, Jamie Grifo, del Centro de Fertilidad de la Universidad de Nueva York, dice que las personas que encuentran a sus padres biológicos generalmente viven una experiencia amarga.

“Los buscan para tratar de resolver algunas cosas, que son las mismas cosas por las que atravesamos todos en la adolescencia”, afirmó. “Algunas reuniones son buenas, pero muchas son una gran decepción”.

Una historia “buena” fue la de Todd Whitehurst, médico de 44 años de Nueva York, quien donó esperma a un banco cuando estudiaba.

Una hija concebida con su esperma lo ubicó en el 2007, usando MySpace.

Whitehurst se reunió con la muchacha, quien hoy tiene 17 años, y con dos medio hermanos, de 12 y 15 años, quienes fueron criados por madres solteras que recurrieron al mismo banco de esperma.

Los encuentros salieron tan bien que siguen en contacto e incluso se han tomado vacaciones juntos.

“Ha sido mejor de lo que esperaba”, expresó Whitehurst. “Los chicos no esperaban nada de mí. Sólo querían conocerme. Pasamos algún tiempo juntos. Creo que es algo grandioso lo que nos ha pasado”.

“Tengo mucha suerte, porque los tres son chicos buenos e inteligentes”, agregó.

Una de las madres, Cheryl Shuler, de Butler, Pensilvania, dice que el haber conocido a Whitehurst fue una gran experiencia para su hijo de 15 años.

“Gavin siempre aceptó que había sido concebido con esperma de un donante y si no hubiese conocido a su padre, no creo que hubiese sufrido demasiado”, manifestó. “Pero ha sido muy bonito el haberlo conocido, y también al resto de la familia de Todd”.

Otra historia notable se produjo en Australia, donde Myfanwy Walker conoció a su padre biológico, Michael Linden, en el 2001, luego de una búsqueda que incluyó un artículo en un diario. El padre leyó el reportaje, la contactó y desde entonces son amigos.

Walker, quien hoy tiene 29 años, un esposo y un hijo, se enteró a los 20 años de que su padre era infértil y de que había sido concebida con esperma de un donante. Sus padres acababan de divorciarse, lo que aumentó el trauma.

“Cuando tu sentido de identidad se desmorona de esa manera, ayuda el que puedas controlar al menos algún aspecto de tu vida”, dijo Walker. “La búsqueda de mi padre me hizo sentir que tomaba el control”.

Walker y Linden critican la concepción con donantes de esperma porque consideran que violan los derechos de los hijos que producen.

Linden dijo en un foro que esa forma de concepción “le niega a nuestros niños el derecho a conocer su identidad verdadera”.

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HIJOS DE DONANTES DE ESPERMA EXIGEN MÁS DERECHOS – I parte

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