UN CASO REAL: Mujeres brillantes veinteañeras, criadas por madres solteras, deseosas de saber más de los hombres que donaron el esperma con que fueron concebidas. Algunos países europeos ya han prohibido el anonimato de los donantes, aunque en Estados Unidos esa medida ni se considera por ahora.

Transcripción del artículo publicado por el digital El Nuevo Herald con fecha 19 de agosto de 2010.

Hijos de donantes de esperma exigen más derechos

Por David Crary – The Associated Press

NUEVA YORK — Katrina Clark y Lindsay Greenawalt tienen mucho en común. Mujeres brillantes veinteañeras, criadas por madres solteras, deseosas de saber más de los hombres que donaron el esperma con que fueron concebidas.

Todd Whitehurst junto a los tres niños procreados con esperma que donó en su época de estudiante, (de izq. a der) Tyler, Virginia y Gavin. Virginia, quien hoy tiene 17 años, los ubicó a todos y los reunió. Foto de mayo del 2007 suministrada por Whitehurst.  Todd Whitehurst / AP Photo

Todd Whitehurst junto a los tres niños procreados con esperma que donó en su época de estudiante, (de izq. a der) Tyler, Virginia y Gavin. Virginia, quien hoy tiene 17 años, los ubicó a todos y los reunió. Foto de mayo del 2007 suministrada por Whitehurst. Todd Whitehurst / AP Photo

Clark halló a su padre luego de una búsqueda de apenas un mes, pero el encuentro no fue tal vez lo que esperaba. Greenawalt lleva siete años buscando y persiste en su empeño, a pesar de sus dudas y frustraciones.

“Sueño contigo desde que era chiquita”, escribió Greenawalt a su padre desconocido en un blog sobre el Día del Padre en junio. “Hay tantas cosas que quiero saber de ti”.

Greenawalt, quien vive en Cleveland, y Clark, estudiante universitaria de Washington, son parte de una generación que exige que se respeten más los intereses de las personas gestadas con esperma donado y se les facilite el averiguar quiénes son sus padres.

Algunos países europeos ya han prohibido el anonimato de los donantes, aunque en Estados Unidos esa medida ni se considera por ahora.

Las redes sociales de la internet y otros medios, no obstante, hacen que las voces de los hijos se escuchen cada vez con más fuerza.

Una nueva película, “The Kids Are All Right” (Los chicos están bien) relata la historia de dos hermanos que averiguan quién donó el esperma con que fueron gestados y lo presentan a sus madres lesbianas.

La película fue estrenada pocas semanas después de que se diese a conocer un estudio de la Comisión sobre el Futuro de los Padres, llamado “El nombre de mi padre es Donante”. El estudio halló que los hijos de donantes de esperma son más traumatizados y proclives a la depresión que el resto y recomendó que se ponga fin a las donaciones anónimas de esperma.

El estudio generó un amplio debate.

Un creciente número de bancos de esperma estadounidenses ofrecen ahora políticas que contemplan la divulgación de la identidad del donante si el hijo se interesa luego de cumplir 18 años. Muchos donantes, sin embargo, optan por el anonimato, frustrando las esperanzas de gente como Greenawalt.

Greenawalt es una graduada de la Kent State University que aspira a ser bibliotecaria médica. Está buscando a su padre desde el 2003. Lo conoce como “donante de Xytex 2035”. Xytex es un banco de esperma de Augusta, Georgia.

Sabe que el padre tiene 49 años, fue a la universidad y, probablemente, tenga cabello marrón y ojos grises. También conoce algunos detalles médicos, que le suministró a través de Xytex a pedido suyo.

Enterarse de esos datos fue doloroso, porque no vinieron acompañados de una nota.

“Sabe que lo estoy buscando y no quiere contactarme”, expresó.

La búsqueda, por otro lado, ha generado tensiones con su madre adoptiva.

“Es un tema delicado. Ella lo toma como una agresión personal, es como si le estuviese diciendo que no fue una buena madre”, dijo Greenawalt. “Pero no es así.  Es algo que necesito hacer y que no tiene nada que ver con la forma en que me criaron”.

Desde el 2008, Greenawalt, quien tiene 25 años, escribe un blog sobre su búsqueda, “Confessions of a Cryokid”. En una de sus entradas más conmovedoras dijo: “Si tuviese que elegir entre ser concebida con la mitad de mi identidad y la mitad de mi parentesco escondida por toda la eternidad, o no nacer, elegiría no venir al mundo”, expresó.

Enlace a:
HIJOS DE DONANTES DE ESPERMA EXIGEN MÁS DERECHOS – II parte

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