Calle en Chicastenango. Guatemala.

Calle en Chicastenango. Guatemala.

¿Cuál es el estado de salud mental de la población de Guatemala? ¿Y concretamente de las madres solteras y mujeres solas, niños, niñas y adolescentes? No existe demasiada información para dar a conocer cómo viven y cómo se sienten. La situación de violencia que vive el país no da muchas esperanzas, porque atrás han quedado, y en el corazón y la memoria de la gente quedan, las matanzas de gente del pueblo, las luchas entre militares y guerrilla, los desplazamientos forzosos, el empobrecimiento general del país. Demasiado dolor para que pueda olvidarse tanto dolor. Las madres solteras nos preocupamos por otras mujeres y su salud física y mental. Nos solidarizamos con ellas y les mandamos un mensaje de esperanza.

El estudio que vamos a comentar se ha realizado en 2005 (con datos de 2004) utilizando el instrumento de evaluación de sistemas de salud mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el apoyo de la Organización Panamericana de Salud. Título del mismo: “Informe sobe los sistemas de salud mental en Nicaragua, El Salvador y Guatemala”.

Una mirada al país guatemalteco

Veamos cómo el mencionado estudio presenta a este país:

“Guatemala es un país ubicado en el istmo centroamericano, tiene una extensión territorial de aproximadamente 108,889 kilómetros cuadrados, con una población de 12,700,611 habitantes que se identifica en los siguientes grupos étnicos: ladinos, mayas, xinkas y garífunas, con 21 grupos lingüísticos mayas entre los que predominan K´iche´ (30%), Mam (18%), Kaqchikel (16%) y Q´ueqchí´ (11%), además de los idiomas Xinka y Garífuna. Las poblaciones maya y xinka residen predominantemente en área rural, en tanto que la garífuna vive en área urbana. El idioma oficial es el español. Los grupos religiosos incluyen católicos, evangélicos y mayas.”

El 43% de la población vive en áreas rurales. El 42% es indígena. El 62,6% es menor de 24 años. La esperanza de vida es de 65,87 años.

En Guatemala existen 0,7 camas de hospital por cada cien mil habitantes, cuando la OMS recomienda entre 8 y 10 camas por cada mil habitantes.

Situación de la salud mental

Guatemala no tiene un marco legislativo que regule la salud mental. Sin una ley específica, no se garantiza la protección de los derechos humanos de los pacientes ni existe un plan de formación de profesionales y de capacitación de trabajadores. En consecuencia, no tiene una política de salud mental, aunque el Ministerio de Salud realice acciones en este sentido.

El Estado dedica el 1% de su presupuesto a salud mental. Prácticamente la totalidad del presupuesto dedicado a salud mental (90%) se destina al Hospital Nacional de Salud Mental, con lo cual otros hospitales y centros de atención primaria del resto del país no pueden dar el servicio que requiere la población. La mayoría de dispositivos están concentrados en la capital. La cobertura en el interior del país y en especial en las áreas rurales es escasa. El 99% de las camas psiquiátricas se encuentran en el área metropolitana.

Escasa atención en áreas rurales. Totonicapán. Guatemala.

Escasa atención en áreas rurales. Totonicapán. Guatemala.

¿Cuál es la atención que reciben los niños y niñas y adolescentes? Según el mencionado estudio: “Existen 32 establecimientos de salud mental ambulatorios y sólo uno está destinado para la niñez y adolescencia; ninguno proporciona seguimiento de casos a nivel de la comunidad.”

La falta de seguimiento de las enfermedades mentales a nivel ambulatorio y hospitalario de base comunitaria (sanidad pública) impide que se incida en su curación o control a base de psicofármacos y terapias específicas. Los trastornos de tipo mental originan un gran sufrimiento en las personas que los padecen. En muchos países las políticas de salud mental aún son un lujo. En otros muchos se trabaja en el diagnóstico, tratamiento, adopción de ayudas a las familias de los enfermos, creación de centros de día y centros de internamiento permanente. Si la atención sanitaria a las enfermedades físicas está lejos de alcanzar a toda la población, ¿cómo no van a quedar relegadas a un segundo término las otras, las mal denominadas “de locos”?

El acceso a psicofármacos o medicamentos que actúan sobre la actividad mental no es universal. Por una parte, la seguridad social no cubre la demanda de la población afectada por trastornos mentales. Por otra, no están al alcance de todo el mundo a causa de su elevado precio y del nivel del salario medio del país. “La disponibilidad de psicofármacos no esta garantizada en la red pública de servicios y solo un 1% de la población tiene acceso gratuito a este tipo de medicamento. La única unidad del Ministerio de Salud donde se entregan los medicamentos gratuitos a los enfermos es el Hospital Nacional de Salud Mental. Para aquellos que deben pagar los fármacos de su bolsillo el costo es muy alto; por ejemplo la dosis diaria de antipsicótico significa el 29% del salario mínimo diario, mientras que de un antidepresivo es el 17%.”

Diagnóstico y tratamiento en salud mental

Según el mencionado estudio: “De todos los usuarios atendidos en establecimientos de salud mental ambulatorios, 57% fueron mujeres y 7% fueron niños(as) o adolescentes.” En cuanto al tipo de diagnóstico, se dan los siguientes: “Los principales diagnósticos de los usuarios atendidos en establecimientos ambulatorios fueron trastornos afectivos (29%) y trastornos neuróticos y somatomorfos (29%).”

De los 32 establecimientos de salud mental ambulatoria del país, ninguno disponía, en el propio centro, “de por lo menos un medicamento psicotrópico de cada clase terapéutica (antipsicóticos, antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo, ansiolíticos y antiepilépticos), o en una farmacia cercana durante todo el año (con medicamentos gratis o accesibles).”

En Guatemala existen dos hospitales psiquiátricos, con 336 camas. Ninguna de las camas está reservada expresamente a niños y adolescentes. “Los pacientes egresados en los dos hospitales psiquiátricos pertenecen principalmente a los dos siguientes grupos diagnósticos: esquizofrenia, trastornos psicotípicos y delusivos (43%) y trastornos afectivos (41%).”

Panorámica desde Cerro Quemado. Quetzaltenang. Guatemala.

Panorámica desde Cerro Quemado. Quetzaltenang. Guatemala.

Campañas de educación pública

Existe una asociación para pacientes esquizofrénicos, que no participa en los planes de salud mental del Gobierno ni recibe apoyo económico de los presupuestos del Estado. Además de esta asociación, hay unas 13 ONG involucradas en asistencia individual en salud mental.

Las ONG, agencias internacionales, fundaciones privadas, además de agencias gubernamentales, participan en campañas de concienciación de la población sobre salud mental. “Estas campañas han estado dirigidas a los siguientes grupos: población en general, niños, adolescentes, mujeres, supervivientes de traumas, grupos étnicos, y grupos vulnerables o minoritarios. Además, ha habido campañas de educación pública y concienciación dirigidas a grupos profesionales incluyendo proveedores de atención en salud, maestros, personal de servicios sociales y otros gremios asociados con el sector salud.”

La concienciación es importante, pero hay que poner los medios.