El mundo ideal para las madres solteras con hijos pequeños, o madres solas en idéntica situación, se compone de un dibujo con los siguientes elementos:

  • Guarderías públicas gratuitas.
  • Una plaza de guardería que quede cerca de la casa donde vive la madre o de su lugar de trabajo.
  • Guardería que cumpla con los requisitos de higiene, salud, juegos, educación y programa pedagógico. La guardería no es un parking infantil.
  • Horario del centro adaptado al horario laboral de las madres.
  • Instalaciones seguras, que cumplan las ordenanzas para este tipo de centros.
  • Personal cualificado para atender a los niños.
  • Servicio de comedor. Que la comida se prepare en su propia cocina.
  • Patio exterior acondicionado para niños de 0 a 3 ó 4 años.
  • Material escolar y de juego adaptado a la edad.
  • Camitas o hamacas para el descanso del mediodía.
  • Servicios con taza de váter, lavabos y orinales según la edad.

Dibujo rural. Un lugar donde aprender.

Dibujo rural. Un lugar donde aprender.

Cuando nos referimos a madres solteras o solas, no excluimos a otro tipo de familias que puedan tener necesidades similares. Excepto en unos pocos países, para la mayoría las guarderías públicas son un “lujo” del que sólo se benefician unas pocas familias. Son muchas más las familias que tienen que pagar de su bolsillo la totalidad del coste (matrícula, extras y mensualidades) + servicio de comedor. Las becas para comedor o ayudas económicas para sufragar la guardería se dan en cuentagotas y sólo alcanzan para familias realmente necesitadas.

¿Etapa educativa obligatoria?

Desde hace años hay un intenso debate sobre si las guarderías se tienen que considerar centros educativos. Existe el consenso de que sí lo son, pero no se les reconoce el carácter obligatorio. Ante la imposibilidad de que los Estados y los municipios alcancen a cubrir las necesidades de la población, este debate siempre acaba en punto muerto. Nadie quiere legislar y otorgar a la formación de niños y niñas de 0 a 3 ó 4 años la categoría de etapa educativa obligatoria.

La educación de los más pequeños termina en muchos casos en manos privadas (guarderías que son un negocio). Si la madre no puede pagar una guardería, es ella misma o los abuelos quienes se ocupan de los pequeños en este período crucial de la vida en que se fijan las bases del aprendizaje.

El control del Estado

Las guarderías, aunque sean privadas, tienen que estar controladas por el Estado o el municipio para que no se produzcan abusos. El recurso de dejar diariamente a una persona del barrio a niños de distintas madres para que, a cambio de una cierta cantidad, tenga cuidado de niños en su propia casa, sin otro objetivo que sacarse un sueldo, es una solución pésima. Los niños quedan prácticamente abandonados: a menudo se les castiga, se les pega y no realizan ningún aprendizaje. Son hechos documentados que aún están en la memoria de muchas mujeres.

México apoya a las vecinas que cuidan niños

Cuando la política educativa es un fracaso, el Estado recurre a la sociedad civil para que encuentre soluciones de emergencia. Y cuando las situaciones de emergencia se eternizan, es que los gobernantes no están capacitados o son corruptos.

En enero de 2007, recién nombrado Felipe Calderón presidente de la república federal de México, pronunció un discurso en el Estado de Veracruz con motivo de la ceremonia del Arranque Nacional del Programa de Guarderías y Estancias Infantiles para Apoyar a las Madres Trabajadoras.

Merece la pena resaltar unos párrafos:

Párrafos alentadores:

“Son las mujeres que trabajan, son las mujeres, en general, el sustento del nuevo siglo en México.

Hoy cada día más los hogares están sostenidos por el valor de las mujeres que son, como dijo el gobernador, madre y padre a la vez.

Hoy más de cinco millones de hogares en México y, desde luego, muchos de ellos en Veracruz, están sostenidos exclusivamente por mujeres.

Hoy, precisamente, la mamá no sólo da de comer, consigue la comida.

Es obligado, desde luego, el hacer un gesto de corresponsabilidad.

¿Qué queremos hacer?

Queremos, por una parte, que las mamás que trabajan tengan dónde dejar a sus niños a la hora que van a trabajar, bien cuidados.”

Párrafos que quitan la esperanza:

“Y por la otra, que muchas mujeres que no tienen trabajo, pero que saben dar amor y cuidar a los niños, a la vez como vecinas, puedan tener una oportunidad de ayudarle a las mamás que trabajan en la colonia y recibir un ingreso.

Por eso el Programa de Estancias Infantiles para una Nueva Generación tiene por lo menos dos componentes.

Por una parte, un apoyo que le vamos a dar a las mamás de los niños que acabamos de dar en esta credencial, a través del cual el Gobierno Federal va a darles una cuota para que paguen el costo de la estancia infantil y que puede llegar, dependiendo del estudio socioeconómico hasta de 700 pesos por mes, por niño, y esto, a su vez, la mamá a va ir a la estancia infantil de su preferencia a dejar a sus niños.

A la vez, queremos apoyar a que si una mamá o una mujer mayor que ya cumplió con su familia y está en su casa sin trabajo puede, al mismo tiempo, en la sala y en el comedor de su casa, en el patio de su casa, cuidar a los niños de las vecinas, que lo haga.

Nosotros le vamos a proporcionar asistencia, capacitación, le vamos a dar un préstamo para que arregle su casa, para que ponga el bañito para los niños, para que proteja que no entren a la cocina de su casa, para que esté separado del resto de las actividades de la familia, para que tenga los mesa-bancos, las sillitas y lo que necesite, y se haga ahí una estancia infantil.”