1. El niño no es propiedad de la familia. Ésta no puede hacer con él lo que quiera. El niño es un ser humano: pertenece a la sociedad y representa su futuro.

2. Testimonio de una mujer abusada en su infancia: “Siempre soñaba con morirme. No podía contar a mis padres lo que me sucedía, del mismo modo que no podía decir que no me gustaba tomar sopa”.

Crecer en armonía.

Crecer en armonía.

3. Tiene que haber TOLERANCIA CERO con la violencia hacia niños y adolescentes. No se pueden justificar los bofetones y los insultos, porque son una humillación.

4. Con los niños se practica violencia sexual y violencia física, o negligencia, que son distintos, pero de efectos traumáticos.

5. Hay padres que pegan a sus hijos con el cinturón, el cable de la plancha o cualquier otro objeto, como algo normal, necesario para educar.

6. Durante los 3 primeros años de vida, el niño adquiere seguridad en sí mismo, siempre y cuando reciba las atenciones necesarias. “Si grito, vienen a consolarme”. “Me dan de comer”… Si no recibe estas atenciones, se siente indigno.

7. Las lesiones físicas siempre tienen consecuencias: lesiones psicológicas y repercusiones sociales.

8. La justicia muchas veces es muy injusta. Los niños que tienen que declarar en un juicio y someterse al interrogatorio del fiscal, del juez y de los técnicos en cuestiones de infancia, sufren lo indecible. No es el mejor procedimiento para alcanzar su curación.

9. Los niños custodiados en centros de menores se sienten abandonados. Los educadores nunca son los mismos, porque éstos trabajan por turnos. A los niños les falta una referencia.

10. Los niños que reciben protección por haber sufrido maltrato, son niños normales que se ven obligados a justificarse: “yo no he hecho nada, a mí me lo han hecho”.

11. Los familiares, amigos, vecinos o personas que están o entran en contacto con los niños, tienen su parte de responsabilidad cuando se muestran indiferentes ante el maltrato infantil. La indiferencia duele al niño. Hay que dar la alerta, no mirar hacia otra parte.

12. Los médicos tienen que dar un diagnóstico diferente cuando advierten que un niño, por los síntomas y las lesiones que presenta, puede ser víctima de violencia. Tienen que estudiar el caso y después denunciarlo si sospechan que está pasando algo grave.

13. Otras personas que pueden darse cuenta de que un niño es objeto de abusos sexuales o maltrato son: profesores y asistentes sociales.

14. En España existe el TELÉFONO DE LA INFANCIA: 900.300.777. Atienden las llamadas las 24 horas del día, los 365 días del año. Es un teléfono para niños y adolescentes, pero también para personas que han visto o sospechan que existe un maltrato. No se trata de denunciar, sino de advertir que hay una posible víctima. La institución pública hará sus averiguaciones.

15. El agresor pertenece a todas las clases sociales sin exclusión.

16. Los niños de familias pobres y de clase media baja tienen más posibilidades de que el médico de la sanidad pública detecte los casos de maltrato y abuso y dé parte al juez o a la policía. Por el contrario, los niños de familias de clase media alta y de alto poder adquisitivo, que son visitados por médicos privados estrechamente relacionados con la familia, raramente recibirán la ayuda que necesitan. El médico nunca denunciará.

17. El abuso sexual protagonizado por un adulto próximo al niño puede tener un fuerte componente de seducción (en otros casos la violencia no se disfraza). El adulto seduce al niño. Le hace creer que es muy especial para él, que eso es algo bueno, que tiene que sentirse orgulloso de recibir este trato preferencial. Y el niño lo acepta. El adulto le hace un lavado de cerebro.

18. Una mujer abusada en la infancia se expresa en estos términos: “Me dijo tantas veces que yo era muy especial para él, que en estos momentos, que ya he superado los 50 años de edad, aún me parece que sigo siendo muy especial para él”. Y lo pienso por lo mucho que me comió el coco. Yo no sabía que él sólo buscaba su placer.

19. Y esta misma mujer acaba justificando lo que pasó: “Todo lo que me hizo esta persona no me gusta, pero hay otras muchas cosas que sí me gustan de ella”. La víctima acaba normalizando lo que pasó. Se anula su capacidad de rebelión.

20. El niño necesita a alguien muy vinculado a él mismo para poder compartir lo que siente, lo que le está sucediendo.

Calendula
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