La fobia social es un trastorno de ansiedad. El pensamiento de quien la padece es: “sé que los demás piensan mal de mí”. La edad de inicio de la fobia social se sitúa alrededor de los 14-16 años y se caracteriza por el miedo a relacionarse y a actuar ante los demás. No hay que confundirla con la timidez.

Miedo a relacionarse.

Miedo a relacionarse.

En la adolescencia

Interfiere negativamente en la relación con otras personas (compañeros de colegio, profesores, con el otro sexo, con personas desconocidas).

Interviene de manera relevante en la vida de los que la padecen, acarreando graves problemas, como el consumo de alcohol y drogas (para superar la ansiedad social), bajo rendimiento académico, con el consiguiente riesgo de abandono escolar, dependencia económica permanente de la familia, cuadros depresivos y riesgo de suicidio. La Organización Mundial de la Salud la considera un trastorno de salud pública grave.

A pesar de la gravedad, son pocos los adolescentes, y aún los padres, que toman conciencia que existe un trastorno que requiere un diagnóstico y tratamiento psicológico. Ello pone de relieve la importancia de una detección temprana. Si no se trata adecuadamente, puede persistir toda la vida.

Cómo repercute en la conducta

La fobia social incapacita a la persona para hacer una vida social como desearía. Sabe que si se expone a una situación temida puede sobrevenirle un ataque de ansiedad y es el miedo a sufrir un nuevo ataque el que la incapacita para enfrentarse a esos miedos.

Las crisis de ansiedad van acompañadas de signos físicos visibles, como sudoración, enrojecimiento, temblor de manos, voz quebrada, etc. El adolescente comienza a preocuparse ante lo que puedan decir de él, de hacer el ridículo en público, de ser objeto de burlas : “Lo estoy haciendo fatal, todos se van a dar cuenta”.

Es una enfermedad grave, que puede resultar muy invalidante. Las personas que la padecen pueden llegar a ser incapaces de realizar cualquier actividad social. Pueden perder su trabajo, sus amigos, afectar seriamente la vida familiar. Si no se actúa a su debido tiempo, los temores sociales no desaparecerán, sino que se agravarán cada vez más.

Tratamiento

Existen dos tipos de fobia social:
•    Específica o parcial: comer, beber o hablar en público, escribir delante de otros, etc.
•    Generalizada: ante la gran mayoría de situaciones sociales.

En la fobia social generalizada se usan los tratamientos conductual o cognitivo-conductual. La terapia se divide en distintas etapas:
•    Se enseña al paciente en qué consiste su problema y porqué lo sigue sufriendo.
•    Terapia cognitiva para controlar el nivel de ansiedad.
•    Hacer experimentos sobre la conducta.
•    Consolidar los éxitos y evitar las recaídas.

Un ejemplo de fobia social en un adulto

En una exposición de un trabajo al equipo directivo de su empresa, Pablo se queda en blanco. Ante la mirada de sus jefes, Pablo se pone cada vez más nervioso, comienza a sudar de forma exagerada y a temblar, hasta que tiene que salir de la sala. Después de unos días, le convocan para otra reunión de empresa. Pablo comienza a temer que pueda volverle a ocurrir, anticipa que va a volver a pasar lo mismo y comienza a sentir una intensa ansiedad. Ante este miedo, Pablo decide irse a su casa excusándose ante sus jefes. Pablo siente un gran alivio y llega a su casa realmente relajado. A partir de este momento, a Pablo le costará mucho realizar reuniones en grupo o exposiciones públicas ya que cada vez sentirá más miedo.