Latinoamérica encabeza muchas de las reivindicaciones de las mujeres a nivel mundial. La celebración del Día por la Despenalización del Aborto se acordó en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Argentina en 1990. “Se tomó en cuenta que las complicaciones por el aborto inseguro y clandestino constituyen la primera causa de muerte de las mujeres en muchos de los países de la región”, informa Expreso Chiapas

Este 28 de septiembre se volverá a recordar a los gobiernos latinoamericanos que “seis mil mujeres se mueren al año debido a complicaciones de abortos, en tanto que la cifra anual de abortos que se practican en Brasil, Colombia, México, Perú y Republica Dominicana ascienden a 2.8 millones, mientras que en la región la suma llega a más de cuatro millones”.

CHIAPAS

Desde hace 52 años (1938) se está intentando despenalizar el aborto en el Estado mexiano de Chiapas. El intento más reciente se produce en 1990, año en que se aplican reformas en el Código Penal (artículos 134 a 137).

El aborto está despenalizado en los supuestos de: malformación, violación, por poner en riesgo la vida de la madre y por inseminación sin consentimiento de la mujer. A pesar de la reforma, no se han aprobado las leyes secundarias que permitirían reglamentar el aborto no punible (no sujeto a la imposición de penas). “Por ello, en los últimos meses se han registrado al menos ocho casos en que las solicitantes han sido rechazadas en hospitales. Uno fue el caso de una indígena con síndrome de Down que fue violada en el 2008 y cuando solicitó el aborto la amenazaron con encarcelarla.”

En Chiapas las mujeres no pueden decidir sobre su cuerpo, porque, excepto las cuatro causales antes mencionadas, una mujer no puede decir “quiero abortar, porque este embarazo va contra mi proyecto de vida”. Constituye un delito

“Socialmente está despenalizado, podemos ir a una clínica privada y solicitar al médico que nos interrumpa el embarazo, pero estamos fuera de la ley, es un delito, por eso digo que socialmente está despenalizado, pero penalmente es un delito.”

La interrupción del embarazo de manera clandestina es una realidad: “hace como dos años se hizo una investigación para saber como se daba, y se detectó que hay muchos hospitales, clínicas privadas, consultorio particulares donde se practica y se interrumpe el embarazo. Por eso de la interrupción de las 12 semanas en el DF, uno de los argumentos era que no se aprobaba porque favorecía al mercado negro donde se beneficia los médicos/as con que no se legalice la interrupción del embarazo, pero significa muertes para otras (mujeres) porque son las que no acceden a las mejores condiciones en un consultorio particular, o clínica privada y no tienen para pagar un servicio; entonces es una situación de desigualdad  y de injusticia social, son mujeres pobres que no tienen acceso a los mejores médicos/as, y en sus comunidades no hay hospitales que se les permita, por eso aquí en Chiapas es una situación de injusticia social.”

Por todo ello en Chiapas se aspira a equipararse, cuando menos, a México DF (interrupción hasta las 12 semanas). “Significaría vida, porque las mujeres tendríamos un acceso más, una posibilidad más de vivir con salud plena, de vivir la maternidad de manera voluntaria y con calidad de vida y que en los hospitales se informe a las mujeres sobre los métodos anticonceptivos y así regular nuestra propia maternidad. Es decir, decidir, cuándo vamos a tener hijos, cuantos y el espaciamiento entre ellos”.

A modo de resumen

“Hay que destacar que en Latinoamérica existen algunas de las políticas más restrictivas de aborto del mundo.

En El Salvador, Chile y, más recientemente, Nicaragua, no se permite el aborto bajo ninguna circunstancia,  ni siquiera cuando el embarazo pone en peligro la vida de la mujer. En la mayoría de los demás países de Centroamérica y Sudamérica, el aborto es permitido por la ley sólo cuando la vida o salud de la mujer corre peligro, o en casos de violación. Sin embargo, en muchos casos, debido a los obstáculos jurídicos, judiciales y médicos, resulta imposible obtener servicios de aborto, aun cuando estos son permitidos por la ley. A pesar de estas restricciones, las tasas de aborto en Latinoamérica figuran entre las más altas del mundo. Más del 98 por ciento de los abortos realizados en América Latina son inseguros.”