Los demógrafos están de acuerdo en que las políticas de protección social son las únicas que pueden elevar o mantener las tasas de natalidad en los países desarrollados.

Dos hijos por mujer.

Dos hijos por mujer.

Son medidas de protección social en general las siguientes:

  • Enfermedad y protección sanitaria.
  • Invalidez.
  • Prestaciones por viudedad y orfandad.
  • Prestaciones en efectivo o servicios de atención en embarazo, nacimiento, adopción y maternidad.
  • Vivienda.
  • Lucha contra la exclusión social (personas con riesgo de quedar marginadas).

El tan temido envejecimiento de la población en los países desarrollados no tiene solución si no se incrementa el número de nacimientos. Para evitar que las personas mayores sean superiores en número a los niños y a las que son activas en el terreno laboral y reproductivo, se considera que el número ideal de hijos por mujer fértil (tasa de fecundidad) es de 2.

Leemos en la prensa del 13 de octubre: “‘La tasa [número de hijos por mujer fértil] se eleva allá donde se facilita el cuidado de los niños y donde hay más flexibilidad laboral’, dice un reciente informe de Eurostat, la oficina estadística europea. ‘La recesión de los noventa en los países nórdicos redujo la tasa de fecundidad en Suecia, pero no en Finlandia, donde el Gobierno instituyó una importante ayuda familiar’, recuerda Thevenon.”

Estimada madre soltera, no nos vayamos a confundir. La “flexibilidad laboral” que solicitan reiteradamente las asociaciones empresariales no tiene las mismas connotaciones en unos países que en otros. Donde reina la precariedad laboral, la economía sumergida, la escasa protección de los desempleados y donde las tasas de paro son altas, la flexibilidad viene a agravar la situación de los trabajadores, no a mejorarla.

¿Qué se entiende por flexibilidad laboral? Aunque es un concepto ambiguo, viene a definir la capacidad de los trabajadores de adaptarse al momento económico. La empresa dispone cuando va a contratar y cuando a despedir, en función de sus necesidades. ¿Y después? Después ya veremos. Como siempre, el capitalismo dispone y los gobiernos, representantes electos de la población, ya solucionarán y taparán los agujeros del paro, la formación laboral, la pobreza, la asistencia sanitaria, la vivienda social, etc. Con dinero público, naturalmente, que aunque procede del bolsillo de todos, siempre muerde más fuerte en los sueldos que controla la hacienda pública.

Cuando la mujer trabaja

Se ha observado que las mujeres hoy en día son más fecundas si tienen empleo.

El cheque-bebé no es factor de incremento


“El Gobierno español instituyó en julio una ayuda única de 2.500 euros a las familias por el nacimiento de cada hijo. Es el llamado cheque bebé que, según los expertos, no ha demostrado su efecto beneficioso en la natalidad. “No creo que nadie se decida a tener un hijo por 2.500 euros. La natalidad no se puede fomentar con medidas puntuales, sino con altos niveles de protección social sostenidos en el tiempo”, dice Salaices. “El cheque bebé es el Plan E de la natalidad”, sentencia Puyol. “Yo me he alegrado de que no se haya suprimido el cheque bebé. No sirve para fomentar la natalidad, pero es un detalle, y quitarlo igual sí que podría disuadir a más de uno de tener hijos”, aventura Cabré.”

Países pobres – países ricos

En los países pobres las tasas de fecundidad seguirán reduciéndose, mientras que en los más desarrollados se experimentará un incremento.

“Pero dentro del mundo rico de bajísima fecundidad, los que ya se aproximan a esa tasa de dos hijos por mujer, además de Irlanda, son Francia y los países nórdicos. Hay un dato revelador al respecto: Francia dedica el 3,8% del PIB a protección social frente al 1,5% español.”