El consumo de alcohol (sea cual sea la graduación y la cantidad) durante el embarazo puede acarrear problemas físicos y mentales para el bebé.

El feto es vulnerable al alcohol.

El feto es vulnerable al alcohol.

¿Es bueno al alcohol para la salud?

Leemos en el estudio ¿Es bueno el alcohol para la salud?:

“Existen innumerables estudios que han comprobado reiteradamente que el consumo excesivo de alcohol puede causar diversas enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, arritmias, cardiomiopatía, hemorragia cerebral) y todo tipo de enfermedades médicas y trastornos neuropsiquiátricos. Por otro lado, el alcohol tiene propiedades adictivas que pueden contribuir a que determinadas personas desarrollen involuntariamente un consumo excesivo de alcohol.”

“El mensaje a la población debería enfatizar por tanto el daño potencial del consumo excesivo de alcohol en lugar centrarse en algún posible beneficio de su consumo moderado. El mensaje simplista de que el alcohol puede ser bueno para la salud cardiovascular, se convierte en engañoso cuando se descontextualiza del elevado número de enfermedades que puede causar.”

Dependencia del alcohol. Diferencias entre hombres y mujeres

Un estudio realizado en el Hospital General de México a un grupo de hombres y mujeres mayores de 18 años que acudieron al citado hospital solicitando ayuda por problemas relacionados con el alcohol, dio como resultado:

•    El 50% de mujeres dependían del alcohol, frente a un 83% de los hombres.
•    En ambos grupos el síntoma más frecuente estaba relacionado con problemas de salud y psicológicos.
•    Hombres y mujeres presentaban una falta de control sobre la bebida.
•    En ambos había una reducción de las actividades (sociales, recreativas o laborales) a causa de la bebida.

Riesgos asociados al consumo de alcohol

El alcohol se considera uno de los principales problemas de salud a nivel mundial. Europa es el continente donde más alcohol de consume.

El impacto del alcohol en la mujer es doble: por un lado, la maternidad; por otro, el rol que ésta ejerce en el cuidado de la familia.

La ingesta de alcohol durante el embarazo y la lactancia afecta por igual a la madre y al feto. La mujer alcohólica puede presentar importantes complicaciones en la gestación, parto y puerperio (posparto). Existe el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, muerte fetal y bebés con bajo peso y malformaciones congénitas.

En un estudio realizado en el Estado de México se encontró que de las 134 mujeres entrevistadas “el 57,5% de ellas consumió algún tipo de bebida durante el período de gestación. En este grupo se encontró un porcentaje elevado de antecedentes familiares de consumo (93,5%), sobre todo en padres y hermanos.”

El consumo de alcohol durante el embarazo aumenta el riesgo de que los hijos consuman alcohol posteriormente.

Consumo de alcohol en embarazadas

Un estudio publicado en 2007 sobre el consumo de alcohol en embarazadas de Canadá aporta los siguientes datos:

“Un trabajo llevado a cabo en Canadá, con 561 embarazadas entrevistadas en centros de atención ginecológica, señala que el 83% de las mujeres informó consumir bebidas alcohólicas durante la segunda mitad del embarazo, 22,7% consumió dos copas por semana, 13% más de siete copas y 3% más de 14 copas por ocasión.”

Las madres solteras, a causa del estrés de su situación personal y familiar, encabezan los peores datos, según el citado estudio:

“Las mujeres que reportaron un consumo mayor de siete copas por semana tenían menos de 21 años de edad, niveles educativos bajos y eran solteras. Al mismo tiempo, fueron las que presentaron el mayor porcentaje de embarazos no planeados, desnutrición, consumo de otras drogas y abuso físico.”

Embarazo y consumo de alcohol en España

Basándonos en información del Ministerio de Sanidad (2008), la edad media de inicio de consumo de alcohol en España se cifra en 13,5 años.

Respecto a la mujer, “aunque se detecta una reducción muy importante en el consumo de alcohol durante el embarazo, se mantiene un consumo regular de alcohol en un porcentaje significativo (en España aproximadamente una cuarta parte de las gestantes), lo que nos indica la necesidad de seguir interviniendo en esta área, sensibilizando y promoviendo el conocimiento de las mujeres del efecto perjudicial del alcohol antes de que estén embarazadas y fomentando la intervención del profesional sanitario en este ámbito.”

Efectos del alcohol en el feto

En el periodo 2001-2004 se estudiaron en Australia los efectos de la adicción al alcohol de la madre en el feto (síndrome alcohólico fetal). Se tomaron como muestra los informes que enviaron 1154 pediatras sobre menores de 15 años. Resultado:

“Un tercio de los niños fueron prematuros y dos terceras partes presentaron bajo peso al nacimiento. Problemas asociados: disfunción del sistema nervioso central (86%), retraso de crecimiento (56%), microcefalia (53%), problemas de conducta (49%), problemas emocionales (28%), defectos de nacimiento asociados (24%), sordera neurosensorial (5%) y problemas visuales (4%).

El 94% se clasificaron como de riesgo elevado de exposición al alcohol durante la gestación y el 78% estuvieron expuestos a más sustancias tóxicas (principalmente marihuana y nicotina).”

La incidencia del alcohol en las mujeres embarazadas fue superior en la población indígena.

Del estudio se desprendió la necesidad de realizar un diagnóstico precoz y de establecer estrategias preventivas.

No beber ni antes, ni durante, ni después del embarazo

Así lo recomienda el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia:

“Según el doctor Bajo Arenas, las mujeres no deben beber nada de alcohol ‘ni antes, ni durante, ni después del embarazo’, es decir, durante la lactancia, prestando especial atención a esta recomendación en el periodo comprendido ‘entre la fertilización y el fin del desarrollo del embrión’, ya que es en este momento en el que el alcohol ‘puede hacer mas daño al feto’.”

“De no cumplirse, el bebé corre el riesgo de nacer con el denominado síndrome alcohólico fetal, que se manifiesta con retraso físico y mental, alteraciones craneoencefálicas y problemas articulares, que cambiarán en el menor su forma de andar. Además, este síndrome hace que el niño nazca con bajo peso, los ojos alargados y estrechos y sin prominencia en los pómulos. ‘Lo más vulnerable del bebé es el sistema nervioso, por lo que será lo más afectado, generando nerviosismo, menor capacidad de aprendizaje y memoria deteriorada. De cualquier modo, el alcohol dañará al órgano que se esté formando en este momento’, apuntó.”