Los amigos son los seres más significativos para los adolescentes. Son las personas con quienes pasan más tiempo y con quienes comparten confidencias y actividades: escolares, de ocio, deportivas y culturales o asociativas.

Amigos al sol.

Amigos al sol.

La influencia de padres y amigos es distinta. Mientras los padres siguen siendo una fuente importante de valores, al tiempo que canalizan su futuro en cuanto a estudios y profesión, con los amigos y amigas comparten preocupaciones, inquietudes, sentimientos… El adolescente se forja unas expectativas sobre los amigos. De ellos espera lealtad, comprensión, intimidad y existencia de intereses para compartir. Estas características comunes difieren de un adolescente a otro en función de su edad y género; es decir, según sea chico o chica.

Aunque se comparten amigos y amigas, en la práctica los amigos íntimos del mismo sexo son más numerosos que los del otro sexo. Las chicas tienen mayores índices de intimidad con sus amigas que los chicos con sus amigos. Por lo general, las chicas comparten con sus amigas información íntima, sentimientos, emociones, en tanto que los chicos tienden a compartir actividades e intereses que puedan ejercer conjuntamente.

Los adolescentes con una buena relación de grupo de amigos/amigas dan mucho valor al contacto personal, a estar juntos el máximo tiempo posible. Se juntan para hablar en los portales, en las esquinas, en las plazas. Se visitan para jugar en el ordenador o ver películas en el vídeo. Las nuevas tecnologías les permiten aumentar su nivel de contacto o comunicación a través de mensajes de SMS, teléfono móvil o celular, correo electrónico, blogs, chat, Messenger, Webcam, etc. La comunicación ha convertido a los adolescentes en unos grandes consumidores de sistemas electrónicos.

Sólo cuando la amistad personal entre chicos y chicas se sustituye por el Facebook y el Messenger hay que empezar a preocuparse. Un o una adolescente que se aísla en su habitación ante el ordenador demuestra que tiene problemas de autoestima, de comunicación, de relación con otras personas. Dicen los psicólogos que un buen clima familiar y de aceptación parental repercute positivamente en las relaciones de amistad en la adolescencia.

Resumiendo: los amigos son muy necesarios. Con los amigos y amigas se encuentra el apoyo para realizar el paso del mundo infantil al adulto, en esta etapa difícil que comienza a los 10-12 años y termina a los 16-18, según estimaciones actuales.

Soledad.

Soledad.

Las amistades de la madre soltera adolescente

La joven que queda embarazada en la adolescencia y después se convierte en madre soltera tiene que superar muchas dificultades. Normalmente, las económicas son las más graves. ¿Dónde fijará su hogar? ¿Abandonará los estudios? ¿Se pondrá a trabajar? ¿Quién cooperará en el cuidado de su hijo? Los dos primeros años de vida del bebé son muy duros, porque exigen dedicación completa.

La segunda dificultad es la soledad, el aislamiento. Probablemente se quede a vivir en casa de sus padres o de su madre. Pese a su juventud, la familia le va a exigir una dedicación y una responsabilidad muy por encima de su madurez psíquica. Pero la familia tiene que comprender que la mamá adolescente necesita de sus amigas. Tendrá el deseo de contarles como está, cómo se siente, si le gusta algún chico, reírse y construir fantasías… Aunque sea madre a tan tierna edad, su corazón late rápido cuando ve alejarse a sus amigas la tarde del sábado o del domingo y ella se tiene que quedar en casa.

No resulta fácil para la familia tener a una madre adolescente en casa. Es comprensible, pero hay que impedir que la joven acabe rechazando a su bebé. El embarazo se convierte en un castigo cuando la adolescente hubiera querido abortar y no ha podido por falta de medios, falta de información y falta de un marco legal que le facilite la interrupción voluntaria del embarazo. Y cuando el apoyo familiar también está en quiebra.

La madre soltera adolescente tiene el derecho, como las demás chicas de su edad, a pasar unas horas semanales de esparcimiento. Su salud mental lo exige. Su minoría de edad lo aconseja. Los amigos y amigas son de gran apoyo para estas niñas madres que por falta de recursos e información se ven solas criando a sus hijos. Constituyen su refugio.

El psiquiatra Enrique Rojas es muy explícito cuando afirma que “la amistad es un gran remedio para la tristeza y la soledad”.

A la pregunta de ¿por qué se rompe la amistad?, responde categóricamente: “Por no cuidarla, por falta de tiempo, por dejadez, por hablar mal del otro, por no cuidar los pequeños detalles. La amistad se hace de confidencias y se deshace con indiscreciones. Es muy importante tener como bandera el no hablar nunca mal de nadie.”