“Bianchi (2000) muestra que a pesar del crecimiento de las tasas de empleo de las madres en Estados Unidos, el tiempo dedicado a los hijos se ha mantenido estable. Esta autora señala que se tiende a sobreestimar el tiempo que las madres dedicaban a sus hijos en el pasado; que las madres trabajadoras suelen esforzarse para reservar tiempo para sus hijos; y que un número mayor de niños van a centros de educación infantil, aunque sus madres no trabajen. Por último, los hombres participan cada vez más en el cuidado de los hijos y tienden a compensar parte del tiempo de cuidado que las madres se ven obligadas a reducir.”

Este artículo se basa en el documento El tiempo con los hijos y la actividad laboral de los padres, publicado en 2007, en base a la «Encuesta del Uso del Tiempo» en España, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística en el período 2002-2003.

El jardín, como la familia, requiere mucho tiempo.

El jardín, como la familia, requiere mucho tiempo.

En estudios de ese tipo se tiende a empezar haciéndose la típica pregunta: ¿el incremento de las tasas de empleo de las mujeres, es perjudicial para el desarrollo cognitivo de los hijos?, como si el grueso del cuidado y la educación de los hijos recayera en las madres, conservando el padre el tradicional papel secundario de suprema autoridad (“Le diré a papá, cuando venga, que te portas mal”). Para modificar el comportamiento humano hay que comenzar por cambiar el lenguaje.

Sería recomendable dejar de usar frases como: “el empleo de las madres podría disminuir el tiempo dedicado a los hijos, y de la evidencia de que este tiempo es importante para su desarrollo”, ya que no hace más que culpabilizar directamente o indirectamente a la mujer. La crianza de los hijos es cosa de dos, cuando padre y madre se responsabilizan de sus hijos. Eso ya nadie lo niega.

El padre va adquiriendo poco a poco idéntico protagonismo que la madre. En la actualidad, los papás jóvenes tienen mucho más contacto emocional y de participación en la buena marcha del hogar que hace unas décadas. Por consiguiente, el tiempo va a depender más de la calidad que de la cantidad que les dediquen ambos, no de la sobrededicación de uno de los miembros de la pareja (la mujer) con respecto al otro (el hombre).

Tiempo dedicado a los hijos

  • “Las mujeres, tanto las que trabajan como las que no, dedican mucho más tiempo al cuidado de los hijos que los hombres, incluso cuando ambos tienen niveles de educación muy similares. Por ejemplo, una madre ocupada destina tres veces más tiempo al cuidado primario básico y dos veces más tiempo al cuidado secundario que un padre ocupado. Las diferencias en cuanto al cuidado primario de calidad, en cambio, son insignificantes. Los padres concentran sus obligaciones familiares en el cuidado primario de calidad.

  • El tiempo de cuidado de calidad es similar entre padres/madres ocupados y padres/madres no ocupados. Este es un resultado alentador si nos preocupa que el aumento de madres trabajadoras pueda tener efectos perjudiciales en el desarrollo cognitivo de sus hijos.”

  • “Existe una asociación positiva entre los niveles educativos de los padres y madres y el tiempo de cuidado primario que destinan a sus hijos. Esta relación desvela uno de los beneficios de la inversión en educación en el largo plazo: padres y madres con mayor nivel educativo tienden a pasar más tiempo con sus hijos y, en la medida en que esto facilita su desarrollo, la educación tiene efectos positivos sobre la próxima generación.”

  • “Centrándonos en los padres y madres ocupados, los resultados indican que el horario laboral es un condicionante importante del tiempo dedicado a los hijos. Los individuos que finalizan su jornada laboral después de las seis de la tarde, a igual número de horas trabajadas, tienden a pasar menos tiempo con sus hijos. Por tanto, el fomento de una jornada continua, sin pausas largas al mediodía, y más en línea con el horario escolar, sería una medida importante para facilitar el aumento del tiempo dedicado a los hijos.”

Conclusiones

  • Hay una relación directa entre el tiempo que se dedica a los hijos y su desarrollo cognitivo. El aumento de las tasas de ocupación femeninas plantea la cuestión de si esta tendencia tendrá efectos nocivos para la evolución de la población infantil.

  • “El análisis simple de los datos muestra que las madres ocupadas dedican el triple de tiempo al cuidado primario básico [darles de comer, bañarlos o acompañarlos al colegio] y el doble de tiempo al cuidado secundario que los padres [cuando el cuidado de los hijos se hace simultáneamente con otra actividad principal]. Tal diferencia no se observa con respecto al tiempo primario de calidad [leerles un cuento o ayudarles a hacer los deberes; es el cuidado que más contribuye al desarrollo infantil].

  • “Es poco probable que el incremento de madres trabajadoras tenga efectos perjudiciales sobre el desarrollo infantil. Primero, el tiempo primario de calidad difiere poco entre padres/madres ocupados y padres/madres no ocupados. Segundo, las madres ocupadas priman el tiempo de calidad y lo compensan durante el fin de semana. Tercero, los padres ocupados cuyas esposas trabajan dedican más tiempo al cuidado de sus hijos.”

  • “Hay una asociación positiva y significativa entre el nivel educativo de los padres y madres y el tiempo con los hijos. Esto indica que la inversión en educación tiene efectos positivos muy duraderos al repercutir en el desarrollo de los hijos a través de una mayor dedicación a ellos por parte de sus padres.”

  • “La potenciación de una jornada laboral que no finalizara después de las seis de la tarde, en definitiva, más acorde con el horario escolar, favorecería que padres e hijos compartieran más tiempo de calidad.”

Calendula
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