9 de cada 10 mujeres sufren mobbing maternal.

9 de cada 10 mujeres sufren mobbing maternal.

El rechazo en el trabajo, también conocido por mobbing o acoso laboral, afecta tanto a mujeres como a hombres, pero en mayor proporción a mujeres embarazadas o que tienen hijos. Ser mujer y madre sigue siendo un problema mal resuelto cuando se tiene que compaginar con la vida laboral. La mujer, lo mismo da si tiene pareja, está sola o es madre soltera, recibe las consecuencias de una mala política que afecta al conjunto de la sociedad.

Todo el mundo está de acuerdo en que tienen que nacer niños, para que la población no envejezca, pero nadie quiere pagar un céntimo ni contribuir en lo más mínimo al buen desarrollo de la maternidad y la infancia. Los poderes públicos son los principales responsables, porque no legislan ni destinan recursos suficientes para las mujeres en edad fértil.

¿Acaso las madres tenemos que sentirnos culpables por trabajar y querer tener hijos?

¿Qué países premian a la maternidad? ¿Qué países están a la cabeza en ayudas a la manutención de los hijos menores de edad? ¿Qué países dan facilidades para la conciliación de la vida familiar y laboral? Reducción de jornada, por ejemplo. Los más avanzados, claro está, como Francia, Alemania u Holanda.

No se trata de que se queden en casa ejerciendo de amas de casa o jefas de hogar durante varios años, sino haciendo compatibles el trabajo y el cuidado de los hijos. Trabajar a tiempo parcial. Porque trabajar puede ser una necesidad económica y también de salud mental, en muchos casos. Todo el mundo sabe que si una persona permanece separada de su profesión durante un largo período (cinco años es una eternidad, en determinadas especialidades), tendrá muchas dificultades para recuperar los conocimientos que perdió durante su ausencia. El reciclaje laboral es muy duro y costoso en términos económicos y de horas empleadas.

En un trabajo bajo contrato, si una mujer queda embarazada lo más probable es que no vuelvan a requerir sus servicios. Esta es la realidad. Y si el contrato es fijo, es probable que lleguen a aburrir-la para que se vaya “voluntariamente”, sin tener que pagarle una indemnización. La empresa no tiene corazón. Las personas sólo cuentan cuando son rentables económicamente. Así ha sido siempre, pero la evolución de la humanidad tiene que orientarse a dar un trato justo y responsable a las personas.

En España, 9 de cada 10 mujeres sufren el llamado “mobbing del embarazo”.

Violencia psicológica extrema.

Violencia psicológica extrema.

El mobbing, una lacra en las empresas

En un estudio publicado por la Revista de Derecho de la Universidad del Norte (Barranquilla, Colombia) leemos que el mobbing es «toda conducta persistente y demostrable, ejercida sobre un empleado, trabajador o contratista por parte de un empleador, un jefe o superior jerárquico inmediato o mediato, un compañero de trabajo o un subalterno, encaminada a infundir miedo, intimidación, terror y angustia, a causar perjuicio laboral, generar desmotivación en el trabajo, o inducir a la renuncia del mismo».

Es una forma de acoso de una violencia psicológica extrema. Se clasifica en:

  • Descendente: cuando el acosador es el superior jerárquico.
  • Horizontal: cuando el agresor es un trabajador de su mismo escalafón.
  • Ascendente: suele ser el menos común. Se produce cuando varios subordinados acosan a su superior.

Cómo detectar el mobbing

Existe acoso laboral cuando se dan, con frecuencia, una o más de estas circunstancias:

“Sin saber muy bien por qué, desde un tiempo le encomiendan una cantidad excesiva de trabajo y a los demás compañeros no, o lo contrario es decir que se pasa las horas muertas porque no le dan trabajo en absoluto, le obligan a realizar tareas sin sentido o humillantes muy por debajo de su categoría laboral, le ocultan información básica que necesita para realizar su trabajo, o que la información que recibe está incompleta o es errónea adrede, que se le niega el material de oficina necesario. También puede notar que continuamente se le critica y ofende personalmente, se burlan de su voz o aspecto… Un jefe o compañero le grita en público, airea aspectos íntimos de su vida privada, puede propagar rumores contra él a sus espaldas. Puede recibir incluso amenazas de despido laboral, de violencia física, de acoso sexual. El trabajador se ve aislado y marginado social y físicamente: los otros le evitan, no le dirigen la palabra, su puesto de trabajo se traslada a un rincón lejos de todos, ignoran totalmente sus informes y resultados laborales. El ambiente en el trabajo se vuelve una pesadilla diaria insoportable”.

La persona afectada por acoso laboral puede tardar meses en darse cuenta de que es víctima de una violencia sutil y ascendente. Las consecuencias pueden ser graves, como suicidio, ansiedad, depresión, insomnio, bajo rendimiento, o mayor absentismo y bajas.

Mobbing. Ilustración de un curso de la UNED.

Mobbing. Ilustración de un curso de la UNED.

Cómo afecta el mobbing a las madres solteras

Según un estudio de 2008 titulado Mobbing maternal en España, elaborado por la Fundación Madrina, “el perfil de las afectadas es el de una mujer joven, entre 25 y 30 años, de clase media, con un contrato temporal, embarazada o madre soltera con bebés a su cargo menores de un año.” Desde el punto de vista de los empresarios, las madres solteras son las que corren peor suerte para mantener o acceder a un empleo, puesto que no rinden lo mismo que una mujer sin descendencia y harán más bajas o faltarán al trabajo a causa de enfermedad de los hijos, enfermedades propias, reuniones escolares, etc. La falta o el menor apoyo que reciben las madres solteras, además de percibir menos ingresos que si tuvieran pareja, causan un mayor estrés, el cual repercute en el rendimiento final de la trabajadora.

En cuanto al tipo de empresas “el 41% del mobbing tiene lugar en pymes [pequeñas y medianas empresas], el 24% en la empresa pública, el 27% en grandes empresas y multinacionales, y el 2% en empresas familiares”.

El acoso lo sufren las mujeres embarazadas o con hijos que conviven en pareja y en especial las que tienen cargas familiares no compartidas (léase madres solteras o solas). Entre las principales agresiones que sufren destacan la relegación a tareas secundarias, las reducciones de sueldo, las amenazas de despido y las agresiones verbales.

La mujer no acostumbra a denunciar el acoso laboral por miedo a no encontrar empleo en otras empresas o a perder el que ya tiene.

Recientemente la Fundación Madrina presentó en el Parlamento Europeo el Estatuto de la Madre, el cual defiende que “la maternidad sea considerada como bien social, derecho fundamental y patrimonio de la humanidad”.

Humillación.

Humillación.

En 2008 la directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE declaró que “el 65 por ciento de las directivas españolas cree que el permiso de maternidad provoca una situación de conflicto en su trabajo. Una de cada cinco mujeres renuncia a él”. ¿Cómo actúan las mujeres directivas anta su próxima maternidad?: “el 30% de las ejecutivas renuncian a su cargo ante la imposibilidad de hacer compatibles trabajo y casa, profesión y crianza de los hijos. Una parte de ellas crea sus propias empresas, o realiza trabajos que puede hacer en casa”.

Según la citada directora: “el embarazo sigue siendo la primera causa de despido o amenazas por parte de la empresa”. Y concluye: “En el campo laboral la mujer no está discriminada por ser mujer, sino por ser madre”.

La madre soltera o sola es muy vulnerable a las situaciones de acoso laboral y puede pensar que todo lo hace mal, que no da la talla.

Reflexión

Conviene que las mujeres agudicemos el sentido crítico ante comentarios, palabras ofensivas, vacío provocado por los compañeros, bromas de mal gusto, etc. Tampoco hay que aceptar que los jefes, patrones y directivos de las empresas se dirijan a sus subordinados con palabras que no sean las adecuadas. La vida cotidiana está invadida de malos tratos y falta de respeto, que hemos admitido como cosa normal a causa de su frecuencia en el ambiente escolar, familiar y laboral.

Cuando una persona se siente agredida, tiene que pensar que no es culpable de nada. Cualquier palabra que tenga la intención de menospreciar la manera de ser de una persona, es una forma de violencia. Se puede reprender a alguien cuando el resultado de un trabajo no ha sido satisfactorio, pero no herir a la persona. Hay que ponerse la coraza, no sentirse inferior ni dar la razón al acosador cuando diga: “todo lo haces mal”, “no sabes trabajar”, “tienes el cerebro de un mosquito”, “ni un subnormal lo haría peor que tú”. Es un maltratador y merece nuestro desprecio.