En Vigo, una ciudad con un importante puerto pesquero, se ha cuadriplicado el número de mujeres que se someten a un tratamiento de reproducción asistida.

“La mitad de las mujeres procede de la provincia de Pontevedra y un 19 por ciento acude desde Portugal, donde algunas de sus ciudadanas han fijado Vigo como punto de referencia, motivadas, sobre todo, por la prohibición que existe en aquel país contra el uso de semen de banco y por la proximidad geográfica. El resto, un 14 por ciento, proviene de A Coruña y Ourense, respectivamente”, según leemos en la versión digital del diario Faro de Vigo de 5 de agosto de 2009.

Puerto de Vigo.

Puerto de Vigo.

Perfil de las solicitantes

Mujeres profesionales con un nivel adquisitivo medio-alto y rozando los temidos 40 años. Éste es el perfil de quienes se deciden a tener un hijo solas.

En concreto, “el perfil de las pacientes corresponde a profesionales universitarias. La edad media es de 38,6 años y la causa que provoca la elección de someterse a un tratamiento de reproducción asistida no deriva, en la mayor parte de los casos, de un problema de infertilidad. ‘Muchas mujeres no han encontrado la persona adecuada que les acompañe en la tarea de ser madres y optan por esta opción, en vez de establecer una relación que no les satisfaga’, declara el director” de un instituto de Vigo especializado en estas técnicas.

El mencionado instituto, de reciente implantación en la ciudad, ha lanzado una campaña de recogida de semen por cualquier hombre menor de 36 años que no tenga enfermedades infecciosas o de origen hereditario.

“La fecundación in vitro es el tratamiento que más han practicado –un 35 por ciento–, lo que contrasta con los datos que se registran en el conjunto estatal, donde la mayor parte de las mujeres se decantaron por la inseminación artificial”.

El director del instituto atribuye la adopción de la fecundación in vitro “a la alta edad media que registran las pacientes viguesas: ‘Cuanto mayores son, más difícil es que se queden embarazadas con una simple inseminación’. Otra de las técnicas que han gozado de más éxito durante los últimos años ha sido la vitrificación de óvulos –lo que se conoce comúnmente como congelación–, que supone un quince por ciento del total de prácticas realizadas durante el 2007 y el 2008. También se ha multiplicado el número de donaciones de ovocitos.”