La llegada del segundo hijo según el tipo de familia

En una familia constituida por el padre, la madre y un hijo, la llegada de un hermanito o hermanita se vive de acuerdo con una planificación o un consenso establecido de tiempo atrás. Todas la parejas, desde la etapa de noviazgo ya están dando cifras sobre el número de hijos que desean tener. Si tienen que recurrir a la reproducción asistida, quedarse embarazada va a resultar algo más largo y complicado.

En una familia formada por una madre soltera que adopta un segundo niño, ya mayorcito o bebé, también existe un período de preparación, que comprende la presentación de documentos, la declaración de idoneidad y un tiempo más o menos largo hasta que se traslada al país de origen en busca de su hijito. Aunque los dos hermanos tengan procedencias distintas, todo está programado.

El rey de la casa, con el pelo pincho y sin corona.

El rey de la casa, con el pelo pincho y sin corona.

En una familia formada por una madre soltera que recurre a la reproducción asistida (inseminación artificial y fecundación in Vitro) para quedar embarazada, también existe un período preparatorio. Cuando se insemina a la mujer o los embriones se depositan en el útero, y mientras se espera la confirmación del embarazo, puede producirse un cierto estado de ansiedad, que desaparece cuando queda confirmada la gestación. Es una madre por libre elección.

En una familia formada por una madre soltera y su hijo, que viven sin el apoyo del padre, el anuncio de un segundo embarazo se vivirá de un modo distinto a las demás familias. Acostumbra a ser un embarazo no deseado o imprevisto. Puede que el padre del segundo bebé sea distinto del primero; corresponde a una segunda relación, que, si es poco sólida, desemboca también en abandono por parte del padre. Las dificultades económicas y de compatibilizar trabajo y cuidado de los hijos van a crear profundas preocupaciones en la madre y el entorno familiar. A la mujer le queda la opción, si es el caso, de interrumpir voluntariamente su embarazo.

El rey/reina de la casa

Recibe este nombre el hijo nacido primero, el primogénito, sea niño o niña.

La irrupción del hermanito en casa, ocupando un espacio y obteniendo unos favores que hasta el momento le eran dedicados por entero al mayor, va a alterar un poco más la vida familiar.

A menudo el hermano mayor, para llamar la atención, vuelve a orinarse en la cama, come menos, tartamudea. Es una fase transitoria, que desaparecerá poco a poco.

Para volver a la normalidad, será útil que los padres realicen actividades en que puedan participar ambos hijos: bailar, correr, leer cuentos, etc. Es cuestión de integrar a los niños en el grupo familiar, sin que uno prevalga sobre el otro.

Cómo preparar al niño ante la llegada de un hermanito

Hay que explicarle la parte positiva y negativa, como cambiar de habitación, compartir los juguetes, etc. Y responder a sus preguntas.

Explicarle que el bebé está en la barriguita de mamá, como él estuvo. Hacer que hable con el bebé y perciba sus movimientos en el vientre.

Enseñarle fotos de cuando él era bebé, así como la ropita que usaba. De este modo sentirá que recibió las mismas atenciones.

Hacerle ver las ventajas de ser el mayor de los hermanos.

Que participe en la selección del nombre del nuevo hermanito.