En el mundo animal, los machos compiten con otros machos para aparearse con las hembras y hacer prevalecer su esperma. Las estrategias para que su semen sea el vencedor y de este modo se propague su descendencia, son altamente curiosas. El naturalista y escritor canadiense Adrian Forsyth, en su libro A Natural History of Sex (La historia natural del sexo), nos describe de forma amena cómo ese instinto ha influido en la evolución de las especies.

En la web de las madres solteras volvemos a tratar, pues, de un estudio científico relativo a aspectos de comportamiento sexual y social de los seres humanos: promiscuidad, monogamia, poligamia. El conocimiento de nuestros antecesores, los primates, nos aclarará determinadas conductas de los hombres, a menudo difíciles de comprender por las mujeres.

Estrategias y habilidades

El topo

“Una de las adaptaciones del macho diseñada para prevenir que otros machos añadan su esperma a la hembra es el apareamiento con tapón.

Los topos machos son un ejemplo de inversión en tapones. Las hembras de topo, como la mayoría de mamíferos que cavan madrigueras, son agresivamente territoriales. Los machos conducen a las hembras fuera de su valioso sistema de túneles y cámaras, que les proporcionan alimento y protección y que excavan con mucho esfuerzo.

Esa dispersión de hembras conduce al macho a proteger más de una hembra de los avances de otros machos. Como resultado de esta conducta, los machos de topo invierten mucho en glándulas y secreciones que producen un tapón de apareamiento en la hembra después de aparearse.

Ardilla terrestre de columbia “Spermophilus columbianus”. Foto: Roger Sala.

Ardilla terrestre de columbia “Spermophilus columbianus”. Foto: Roger Sala.

La ardilla terrestre

Los tapones de apareamiento de la ardilla terrestre se parecen a los tapones de silicona que se utilizan para sellar las tuberías: una masa gomosa y dura que solidifica en el interior de la hembra y permanece allí varios días. Estos ingenios raramente son del todo seguros. Los machos han evolucionado penes capaces de desplazar estos tapones. Aquí el hueso del pene puede jugar un valioso papel, comportándose como una palanca que se abre paso.

Espermatozoides gigantes y empaquetados

En lugar de tener espermatozoides que nadan libremente, como en nosotros los humanos, diferentes organismos producen un esperma denso que se puede cortar y mezclar con geles, proteínas y otras moléculas (serpientes, insectos, salamandras…). Las hembras aprovechan esta particularidad para su propio beneficio. Muchas han desarrollado  encimas digestivos que disuelven las valiosas proteínas, manteniendo unido el paquete de espermatozoides, mientras que otras hembras las roen directamente. De este modo pueden convertir la competencia espermática masculina en un mayor número de recursos para invertir en huevos y en la crianza de las crías.

Algunos insectos han desarrollado espermatozoides enormes. Éstos suelen estar adornados y tener espinas que puedan mantenerlos colocados en la hembra. Otros machos, por el contrario, han evolucionado en sentido contrario y han incrementado la cantidad de espermatozoides.

El chimpancé

Hay una estrecha relación entre la promiscuidad de los animales, la cantidad de esperma que producen y el volumen de sus testículos en relación con el peso del cuerpo.

Se ha observado que los chimpancés tienen un sistema de apareamiento altamente promiscuo.  Las hembras advierten de su estado de estro [período de celo o ardor sexual de los mamíferos]  y durante cuatro o cinco días al mes pueden copular con muchos machos distintos. Los machos, por su parte, pueden copular con diferentes hembras y a menudo repetidamente durante el mismo día. Eso crea una situación de competición espermática. Los machos que produzcan más espermatozoides y se apareen más a menudo tendrán ventaja sobre los que tengan una menor producción.

De acuerdo con esta característica, el chimpancé tiene los testículos muy grandes, en comparación con su cuerpo.

Chimpancé macho de África Ecuatorial.

Chimpancé macho de África Ecuatorial.

El gorila

En contraste con el chimpancé, los gorilas de lomo plateado que defienden un harén de muchas hembras, tienen testículos relativamente minúsculos. El gorila macho dominante previene la competencia espermática intimidando a los rivales físicamente para que no tengan oportunidad de aparearse con las hembras del harén.

La correlación entre el volumen de los testículos y el sistema de apareamiento está clara: los machos tienen que ahorrar en espermatozoides y en el órgano que los produce para equilibrar la oferta con la demanda. Frecuentemente se dice que los espermatozoides son baratos, y de hecho lo son, comparados con los óvulos de la hembra; pero el coste total del producto eyaculado no es trivial. El macho ahorra en su aparato reproductor presumiblemente porque tiene más recursos disponibles para construir una musculatura y un esqueleto más grandes y competitivos.

El mono araña

Los monos araña tienen una estructura social muy libre. Los machos y las hembras van solos o en pequeños grupos. La única asociación estable de estos monos parece que se encuentra entre madres e hijos. Milton explicaba que era fácil saber cuando una hembra entraba en estro. Podían llegar hasta nueve machos donde se encontraba la hembra y seguir copulando con ella siempre que fuera posible. Sorprendentemente hay muy poca agresividad entre machos. Parece como si reservasen su energía y se dedicasen a producir e introducir un gran volumen de esperma. La hembra receptiva se muestra favorable a este comportamiento, solicitando cópulas activamente. Los machos compiten por el volumen de esperma; cada uno desplaza el esperma de los otros con el propio. La hembra se aparea con un elevado número de machos para asegurarse que sus óvulos sean fecundados por un individuo relativamente adecuado.

Los testículos humanos

Si establecemos una continuidad en cuanto a volumen de los testículos, los humanos se sitúan entre los chimpancés y los gorilas. Esto indica que fuimos mucho menos monógamos de lo que somos ahora y podríamos haber tenido un sistema de apareamiento fluido y promiscuo en el cual la competencia espermática jugaba un papel sustancial. Tanto la poliginia [régimen familiar en el que el hombre tiene varias esposas al mismo tiempo] como los sistemas de apareamiento promiscuos (cualquier sistema que comporte un elevado nivel de cópula) pueden favorecer testículos grandes en los machos.

Promiscuidad

Aunque muchas culturas humanas son poligínicas, la promiscuidad puede haber sido importante en el pasado.

Los humanos comparten algunas de las características que exhiben otros primates promiscuos, en los cuales una hembra se aparea con muchos machos y viceversa.

Al igual que en el mono araña, las diferencias anatómicas entre macho y hembra son poco destacables. Los humanos se encuentran entre los menos diferenciados de todos los simios. Es verdad que la forma corporal de los hombres difiere del de las mujeres, porque no paren y en la parte superior del cuerpo tienen menos grasa, pero los machos no tienen mucho más peso que las hembras. La diferencia en grasa y peso en la parte superior del cuerpo quizá no se deba a una adaptación a los combates macho-macho como se ha sugerido repetidamente; puede ser, sencillamente, un reflejo del hecho que en las sociedades de cazadores y agricultores preindustriales, la tarea principal de los machos era la caza.

Un dato: los humanos no tienen los dientes gruesos y puntiagudos que caracterizan a especies como los gorilas u otros primates con sistemas poligínicos en los cuales los machos luchan para mantener un acceso exclusivo a una hembra o grupo de hembras.

¿Monógamos o polígamos?

La poliginia intensa puede ser un desarrollo más reciente asociado a un nivel intermedio de concentración de recursos que permite a unos cuantos hombres tener diversas esposas e hijos. La inversión parental más elevada de un macho estaría a favor de un comportamiento diseñado para asegurar que un macho sólo invierte en su descendencia y en la de nadie más.

La rígida custodia de la pareja que ha caracterizado a la sociedad occidental y otras sociedades altamente materialistas con grandes herencias y una gran inversión parental por parte del macho puede ser atípica y relativamente nueva.”

Fuente de información:
A Natural History of Sex
Adrian Forsyth

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