El color de las niñas.

El color de las niñas.

CARTA A UNA ADOLESCENTE

Querida amiga,

Siempre que los adultos hablamos de embarazo y adolescentes, casi nunca se menciona al hombrecito que te dejó preñada. Como si no existiera. Así, desaparecido. Como si no tuviera ningún protagonismo en tu embarazo. Claro, el problema queda para ti.

Médicos y sicólogos suelen coincidir en señalar que las niñas cada vez tienen la regla más pronto. Diez, once años, ya es normal. ¿Es a causa del clima? ¿De la alimentación? No se sabe. En consecuencia, se adelanta el desarrollo sexual y comienzas a sentir deseos de tener un novio, de besarle, de abrazarle y ser abrazada y querida. Y los abrazos y los besos conducen directamente, más tarde o más temprano, a tener relaciones sexuales. ¿Sabes de qué te hablo, verdad? Claro que sí. Es normal. Al chico le pasa igual, aunque madure un poco más tarde. Entonces, tu novio o chico de quien estás enamorada o ilusionada será un par o tres de años mayor que tú.

Que se adelante la aparición de la primera regla o menstruación no significa que tengas que tener relaciones sexuales a los 12 ó 14 años. Puedes dejarlo para más tarde, dentro de unos años. Tontea un poco con los chicos, sí, pero estás en una etapa de la vida en que conviene que te prepares para cuando de verdad desees tener una pareja, formar una familia y ver nacer a tus hijos con una cierta tranquilidad. No es sólo seguridad económica. Las familias de ambas partes (la tuya y la de tu pareja), además del padre de tu hijo, estarán ahí, a tu lado, durante el embarazo, el parto y la crianza del niño. Todos a colaborar.

Fíjate qué diferencia existe entre esperar unos años más a que estés madura como mujer, que hayas vivido un poco el mundo de los adultos (no siempre es un camino de rosas), a ser madre soltera, madre sola, a los 13, 14, 15 o 16 años de edad (si ya eres madre soltera, sabrás a qué me refiero).

Los ojos de mi niña.

Los ojos de mi niña.

Claro, niña mía. Imagina que te hablo a los ojos, y tengo tus manos entre las mías, y te hago saber que eres muy importante para mí, que soy tu madre, o tu abuela, una amiga algo mayor que tú o de tu misma edad, o una persona que un día te conoció y vio en tus ojos cuán bonita eres y las dificultades que habrás de superar para hacerte un hueco en nuestro pequeño mundo. ¡Sabes qué bonito y gratificante es saber que alguien se mantendrá siempre a tu lado para todo lo que necesites¡ Pues imagina que estamos sentadas en la ventana, o en un banco del parque, o debajo de un árbol. Y que mi voz es la voz que tú imaginas. A las mujeres nos resulta muy fácil evadirnos y soñar que alguien nos está hablando. Con este ejercicio nos descansa el corazón.

Pues bien, si acabas de ser niña, no quieras ya ser mujer. Hay un tiempo para cada cosa. ¿Verdad que tu mamá, cuando eras un bebé, no pasó directamente de alimentarte con leche materna a darte la misma comida que ella tomaba? ¿Verdad que los bebés tienen que tomar papillas para que su estómago se prepare para digerir alimentos más pesados? Pues la adolescencia se concreta como un paso intermedio entra la niñez y la edad adulta, que empieza hacia los 18 o 20 años. La adolescencia es la edad de tener amigos y amigas, de charlar hasta las tantas, de leer, estudiar, reírte como una loca y llorar a lágrima viva, formar parte de asociaciones o grupos que, a la vez que se distraen, se educan o hacen un servicio a la comunidad. Seguro que en tu entorno habitual habrá chicos y chicas que no están solo pendientes de la discoteca, el novio, el rimel y la ropa ajustada. No tengas prisa para ser mayor.

Si empiezas a tener relaciones sexuales a los 12 o 14 años porque lo hace alguna amiga tuya, para vivir experiencias excitantes, para sentirte mayor e imitar a tus hermanas y vecinas, o porque tomas drogas y alcohol y así te evades y lo ves todo de otro color, no te confundas. Estás andando atrás como los cangrejos. No te rías, que me haces reír a mi también y no me concentro.

Pon imaginación a tu futuro.
Pon imaginación a tu futuro.

No sé en qué medio vives. He probado la pobreza y el abandono que sufren los que no llevan más que lo puesto, y también he tenido oportunidad de tratar a personas con más cultura y medios económicos que yo. Conozco ambos mundos. Nunca me he considerado inferior. Tú tampoco debes sentirte así. Trabaja, estudia, pon imaginación a tu futuro. Si me lees a través de Internet, el presente ya te ofrece más posibilidades que no tuvieron tus padres. Sé de qué hablo. Si alguien te da una mano, tómala. No la rechaces. Si nadie te ayuda, piensa que en otro lugar existen mejores oportunidades y mayores sacrificios. Siempre que decides cambiar, ya estás cambiando.

Cuanto más ocupada estés, menos tiempo tendrás para dedicarte a escuchar el canto de los gallitos que, ociosos, rondan tu casa o las calles vecinas y nada tienen que perder. Deja que desaprovechen el tiempo, o que lo administren mal. Dedícate a lo tuyo. A formarte. Al cabo de los años, verás como se agranda la distancia entre los que abandonaron la escuela y, sin trabajo, después no han tenido oficio ni beneficio, y las personas que, como tú, han querido sobreponerse a los males de la sociedad en que han vivido.

No sigas a pies juntillas lo que manda la tradición. ¿Sabes qué quiere decir tradición? Es lo que practicaron tu madre, y tus tías, y tus abuelas, y otras mujeres de la familia que te han precedido. En su época, el papel de la mujer en la sociedad estaba estrechamente relacionado con la maternidad. Había que ser madre. Las cosas han cambiado, niña mía. Vivimos en el siglo XXI y las mujeres tenemos otras cosas que hacer, que dedicarnos únicamente a parir. En cualquier caso, el uso de los anticonceptivos nos permite decidir el momento oportuno para tener un hijo.

manga-3“Tú eres madre soltera”, me dirás. Sí, lo soy. Me quedé embarazada durante un descanso de la píldora. Sabía que podía suceder. Y sucedió. Pero tenía treinta y tres años.

Si tienes ocasión de estudiar cuando acabes los estudios básicos, hazlo. Trabajar y estudiar. O solo estudiar. Según donde vivas, te van a mirar como a un bicho raro. Eres mujer. Una máquina de parir. No hagas caso. Les va a doler, que quieras ser independiente. Más te dolería a ti más tarde si les hicieras caso.

Un beso muy fuerte y un abrazo tan y tan grande que te haga soñar.

Calendula