Nuevos modelos de familia: dejar el instituto para ser madre. Muchas adolescentes consideran el embarazo como una prueba de amor.

Transcripción del artículo publicado por La Opinión de Tenerife con fecha 4 de  abril de 2010

Tenerife tiene el mayor porcentaje de madres solteras de todo el Estado. Pero también alberga, en el barrio de Añaza, el índice más alto de embarazos adolescentes del país. Allí funciona desde hace más de una década la Asociación Solidaridad con Madres Solteras. Silvia Lorca dirige la entidad en la que se brinda formación y apoyo a este colectivo de jóvenes que, según ella, “ven la maternidad como algo normalizado”. Para Lorca, las adolescentes “eligen voluntariamente tener un bebé, aunque eso signifique quedarse fuera del sistema educativo”, porque lo consideran como “una prueba de amor” y como “la puerta de entrada a un catálogo de ayudas que de otro modo tendrían vedadas”.

Jeisy Cabrera y Silvia Lorca, directivas de la Asociación Solidaridad con Madres Solteras.

Jeisy Cabrera y Silvia Lorca, directivas de la Asociación Solidaridad con Madres Solteras.

LAURA DOCAMPO “Sin marcha atrás”. Éste fue el título ilustrativo del reportaje de TVE que en enero puso a Añaza en el mapa por un dato revelador: es el punto de todo el país que ostenta el mayor índice de embarazos adolescentes. Estas niñas, que en lugar de asistir a clase han optado por pasar los días cambiando pañales, son jóvenes que imitan el modelo que tienen en casa, con madres que también comenzaron a tener hijos sobre los 16 años, o el de su entorno de amigas; que cuentan con una gran dependencia afectiva y llegan incluso a encontrar en las ayudas a la maternidad un refugio económico en el que pasar unos cuantos años. Ese es el perfil de familia monomarental en riesgo de exclusión social que han visto repetirse una y otra vez Silvia Lorca y Jeisy Cabrera, presidenta y vicepresidenta, respectivamente, de la Asociación Solidaridad con Madres Solteras. Después de 13 años en el barrio de Santa Cruz de Tenerife, ambas afirman que “muy pocas chicas escapan del modelo que han visto durante toda su vida”.

Entre el amplio abanico de servicios que ofrecen hay talleres formativos y, en coordinación con Radio ECCA, clases para obtener el Graduado en Educación Secundaria. La parte no reglada que trabajan con las jóvenes es el cambio de mentalidad, a través de talleres de autoestima y habilidades sociales, que necesitan para “romper con el molde”. Según Jeisy Cabrera, “la mayoría de estas mujeres no han tenido una familia estable”, lo que hace que “tengan carencias afectivas que luego las hace confundirse y sentir que la primera persona que les brinda el más mínimo cariño ya es el hombre de su vida”.

Como cualquier pareja adolescente, las de estas jóvenes también se forman y se rompen muy rápido. “La diferencia es que de cada pareja tienen un hijo”, apunta Lorca, para añadir: “Todo sucede muy rápido. La convivencia, el nacimiento de un hijo… Después, cuando les va mal, se separan, buscan otra persona y vuelta a empezar. Muchas terminan con familias numerosas”.

Así, con cerca de los 15 años, muchas jóvenes tinerfeñas se quedan fuera del sistema educativo, pero “tampoco les importa, porque para ellas estudiar no es importante”, agrega Cabrera. De lo que sí están seguras es de que “el Estado tiene que ayudarlas si tienen un hijo” y con eso les basta, según las expertas. “Les tienen que dar vivienda, una ayuda económica y todo lo que haga falta. Son muy exigentes con eso y tienen mucha habilidad para buscar subvenciones”.

El esfuerzo personal parece quedar fuera de toda perspectiva de futuro. Tanto que a la asociación le ha costado bastante hacer que las jóvenes que consiguieron un trabajo, a través de la bolsa de empleo de la entidad, lo mantengan. “No saben lo que es madrugar, cumplir un horario o seguir una rutina”, subraya Cabrera.

La mayoría de las chicas se han quedado embarazadas porque lo deseaban. En este aspecto radica el gran escollo que intenta superar desde años Solidaridad con Madres Solteras. “Que Añaza tenga estos niveles de embarazo adolescente es preocupante, pero no se sabe bien qué hacer con ellas, ya que son madres porque lo desean”, opina la responsable de la asociación.

El hecho de que acudan a cursos y talleres para estar más formadas y tener más independencia para encarar su futuro es alentador. Aunque Lorca matiza: “Muchas vienen porque buscan ese cambio, pero otras lo hacen porque están obligadas para poder cobrar las subvenciones que les pagan”.

Calendula
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