Con el nombre de Dar Karama (Casa de Orgullo), se ha abierto en Tánger (Marruecos) una casa para acoger a madres solteras y mujeres en situación difícil, con sus respectivos hijos. En esta casa se les dará, aparte de acogida, apoyo jurídico y formación laboral y se les ayudará a buscar trabajo y mantener un hogar. Han abierto una guardería y un parvulario para la educación de los niños que no tienen edad escolar.

Tánger.

Tánger.

La situación de las madres solteras en Marruecos es altamente difícil. Se ven repudiadas por sus familias, rechazadas por sus vecinos, no encuentran trabajo y a menudo tienen que abandonar a sus hijos recién nacidos por falta de vivienda y medios para subsistir.

La Asociación Karama para el desarrollo de la mujer, integrada por mujeres que ocupan puestos de responsabilidad en la administración y la empresa privada, ha creado esta casa de acogida para unir esfuerzos contra la violencia y la discriminación de la mujer.

La lucha a favor de la mujer es tarea lenta. En unos países empezaros antes. Otros, llegan más tarde, pero hay que seguir adelante. El progreso y el reconocimiento de los derechos de la mujer son nuestro objetivo.

Acabamos de conocer esta iniciativa en Tánger. Mañana, será en otro país de nuestro pequeño mundo. Las casas de acogida constituyen un paso previo al pleno reconocimiento de la madre soltera y su hijo o hijos como un núcleo familiar con idénticos derechos y deberes que las demás familias. Todas las mujeres viajamos en el mismo tren y lo que consiguen unas al final es en beneficio de las demás. No estamos solas, aunque lo parezca y hagan que nos lo creamos. Enhorabuena a las amigas marroquíes.

El siglo XXI tendrá nombre de mujer. Los hombres lo saben. Las mujeres parecemos no darnos cuenta. ¡Cuándo despertaremos!

La mujer árabe está en plena lucha, aunque las noticias sobre sus servidumbres acaparen las páginas de la prensa escrita y otros medios de comunicación y nos oculten la realidad.

Feminismo islámico.

Feminismo islámico.

La emergencia del feminismo islámico se ha constituido en un mecanismo impulsor del crecimiento político, jurídico y social de la mujer árabe. Se ha intentado desprestigiar la palabra feminismo, pero aún así, denuncia tras denuncia, no van a acallar sus voces. Feministas somos todas (o ninguna). Da igual el nombre. Lo importante es que cada una de nosotras, desde nuestro puesto (estudiantes, amas de casa, trabajadoras a sueldo, empresarias, profesionales, etc.), busquemos ocupar un puesto digno como personas, sin escondernos en la trastienda de la sociedad.