No sé por qué he titulado este artículo como “desconocido mundo de las mujeres”. Podría haber usado otros vocablos: “olvidado”, “infravalorado”, “despreciado”, “mundo normal de las mujeres”.

Vivimos en una época de grandes descubrimientos en todos los terrenos, desde el hallazgo de nuevas especies, vegetales y animales, hasta el genoma humano o la medicina.

La mujer es uno de esos seres a los cuales se ha mantenido en un aparte, como si en multitud de cuestiones no fuera humana o ni tan siquiera mereciera que se hablase de ella.

Ayer la encontré formando parte de un harén en Malasia.

Hoy la descubrí en los altos de Bolivia, en una imagen fotográfica que vale más que mil palabras. Pero te lo cuento, para que no haya ninguna duda.

CHUÑO

En esa instantánea, tomada en la provincia de Los Andes de la Paz, en el altiplano de Bolivia, vemos a tres mujeres pisando chuño.

Tres mujeres pisan chuño.

Tres mujeres pisan chuño.

Leemos en wikipedia: El chuño, voz originaria de los Andes centrales (aymara, quechua: ch’uñu “arruga/s”), es el resultado de la deshidratación de la papa, u otros tubérculos de altura.

La fabricación de chuño es la forma tradicional de conservar y almacenar las papas durante largas temporadas, a veces durante años. Este producto es uno de los elementos centrales de la alimentación indígena y, en general, de la gastronomía de las regiones donde se produce. Actualmente se produce y consume chuño regularmente en el Noroeste de Argentina; en el altiplano de Bolivia, el Norte de Chile y en la región andina y costera de Perú.

Calendula
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