El cannabis es la droga ilegal favorita de los jóvenes. Se la conoce también por marihuana, cáñamo, hachís, hash, maría, peta, porro, canuto, hierba, chocolate, grifa… Según su presentación, se fuma, se aspira, se mastica o se agrega a bebidas y alimentos… Se llame como se llame, no es una droga inofensiva, sobre todo en los más jóvenes.

El cannabis se considera la droga de abuso de mayor consumo en el mundo y es el responsable del fracaso escolar de un buen número de adolescentes. No tiene efectos beneficiosos: no abre la mente ni aumenta la memoria ni la capacidad de concentración. Todo lo contrario.

Un hombre fuma marihuana durante una manifestación para pedir la despenalización del consumo de cannabis en México, en agosto de 2009.

Un hombre fuma marihuana durante una manifestación para pedir la despenalización del consumo de cannabis en México, en agosto de 2009.

“Un porrito de vez en cuando no hace daño”, dice el mensaje trampa. Así se empieza, flirteando, al igual que con el tabaco.

Composición del cannabis

El cannabis tiene un ingrediente activo, el tetrahidrocannabinol, el cual es más abundante en la resina que se obtiene de los ápices florales de las plantas hembras.

La resina, una vez recolectada y secada, se mezcla con colorantes y aromas que constituyen el chocolate o hachís. En este último, el tetrahidrocannabinol es 8 veces superior al contenido en la marihuana normal.

Consumo

Uno de cada cinco menores de 18 años la consume habitualmente, y un 2,2% de ellos (unos 40.000 chicos y chicas) son ya “consumidores problemáticos” de esta sustancia”, según un estudio realizado en España sobre los efectos de los estupefacientes

El cannabis ha sido calificado como “puerta de entrada” hacia otras sustancias. Lo normal, dicen los expertos, es que quien consume cocaína o heroína haya empezado por el porro. Eso no significa que todos los consumidores de marihuana o hachís se pasen a otras sustancias. Aparte de la predisposición genética hay un factor ambiental determinante, al entrar en contacto con otras drogas del mercado ilegal.

El fracaso escolar

Se ha observado que el cannabis altera dos regiones del cerebro, el hipocampo y la amígdala. Estas dos regiones están relacionadas con:

•    la memoria
•    la concentración
•    la capacidad de planificar tareas

De este modo se ha confirmado la relación entre la droga y el fracaso escolar.

“Estudios internacionales han demostrado que sólo un 2% de las personas que se inician jóvenes (la edad del comienzo del consumo está en España en los 14,6 años) consiguen un título universitario, mientras que la proporción entre los que no han tomado nunca la sustancia es del 38%”, ha declarado una experta.

Sacamos de la misma fuente: “Los datos son coherentes con el trabajo Estudes 2004 [encuesta sobre el uso de drogas en estudiantes de secundaria en España], que demostró que un 36,6% de los alumnos que habían repetido dos o más cursos eran consumidores de cannabis, frente a un 20,2% (un 40% menos) de los que fumaban pero no habían perdido ningún año. Estos porcentajes sólo son superados por los consumidores de tabaco y alcohol, lo que es lógico ya que estas drogas legales son más frecuentes, y, además, normalmente el usuario de cannabis es un policonsumidor, y con lo que más combina la hierba es con esas dos sustancias.”

Además del ámbito escolar, el adolescente tiene otros ámbitos de desarrollo personal como el social o de relación con sus amigos y amigas. El cannabis puede incidir en el mismo de forma muy negativa. “Aparte del fracaso escolar, el adicto -sobre todo el adolescente- tiende a aislarse de los amigos que no consumen, abandona a sus amigos y sus relaciones, para centrarse en la búsqueda de la sustancia.”

Liado de un porro de marihuana mezclado con tabaco.

Liado de un porro de marihuana mezclado con tabaco.

Relación con enfermedades mentales

Hay una estrecha relación entre cannabis y enfermedades mentales graves:

•    esquizofrenia
•    psicosis

Evidencias científicas

Se ha comprobado que hay un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico. Durante la hora siguiente que se han fumado porros, el riesgo se multiplica por tres.

Si la droga se fuma, se intensifica el efecto del tabaco: cáncer y bronquitis crónica. “Así que eso de que es mejor que fumar tabaco solo es mentira”, ha agregado la experta.

Las sustancias cannabinoides se transmiten de la mujer embarazada a su hijo. Éste va a tener menos peso al nacer y menos memoria y concentración durante el desarrollo.

El cannabis modifica la producción de hormonas. Las mujeres pueden verse afectadas por desajustes en la menstruación y los hombres por una bajada de la testosterona y aumento del riesgo de sufrir cáncer de testículos.

Otros efectos: bajada de defensas y problemas en la regulación de la tensión.