Colaboradora: Lic. Lilia Ramírez
País: Durango, México
Junio 2010

Aquí en la capital del estado, Victoria de Durango con un poco más de 500 mil habitantes, la vida sigue igual como la canción de Julio Iglesias, sin embargo hubo un quiebre en las generaciones porque las nuevas familias adolecen de esa responsabilidad y tradición de las de sus antepasados.

Madres solteras sí hay, según la Universidad Pública la UJED (Universidad Juárez del Estado de Durango) hay 400 madres solteras que no cuentan con el apoyo de sus pareja mientras que un tanto igual sí lo tienen, incluso hay planes por parte de la Federación de estudiantes para que haya una guardería que apoye a estas jefas de familia para que continúen sus estudios.

Durango es una ciudad colonial, que cuenta con una arquitectura virreynal, con sus balcones de cantera y sus enormes puertas de dos aguas, como emulando las haciendas de principios del siglo pasado.

Edificio de Durango.

Edificio de Durango.

Son dos clases sociales, la alta y la baja. Aquí la clase media desapareció. Los unos no conviven con los otros. Sin embargo en la clase baja, las personas se saludan, aunque no se conozcan, hay un sentido de vecindario que ya desapareció en las grandes urbes, aquí está la “tiendita de marthita” donde se conoce a quien nos da en la mano ese rico pan, que sabe a recién horneado, quien toma en sus manos el poco jamón y lo coloca en un papel de estrasa para entregárnoslo como si fuera lo último que habría para comer en ese día.

A pesar que han cambiado de alcaldes, de partidos y de estrategias, Durango sigue igual: Los padres mandan y los hijos obedecen los segundos se  quedan con los primeros, los abrazan y los besan.

Aquí no hay industria, solo comercio, abren a las 10 de la mañana, cierran a las dos de la tarde y regresan a las 4 para cerrar a las ocho de la noche cuando ya llovió y dejó la ciudad llena de una frescura que recuerda a los años de infancia.

Que hay campañas para renovar los ayuntamientos y la gubernatura, es cierto, pero los candidatos se han olvidado de los que menos tienen, de los que solo acuden a los mítines para obtener algo solo por ese instante. Es cierto. Hasta ahora no ha habido un candidato que vea la desigualdad en esta tierra, la pobreza en el campo, la marginación.

Aquí nada cambia, la vida sigue igual… así como decía el buen Julio Iglesias.

Lic. Lilia Ramírez