La noticia de la muerte el pasado 23 de febrero de 2010 de Orlando Zapata Tamayo, preso de conciencia cubano, ha pegado brutalmente contra las conciencias ciudadanas de todo el mundo.
Las madres solteras conocemos el verdadero significado de “actuar en conciencia” cuando decidimos que nazca nuestro hijo ante un embarazo inesperado, y aún cuando muchas mujeres interrumpan su embarazo a pesar de que en otro momento de sus vidas deseen vivir la experiencia de ser madres.

Orlando Zapata Tamayo, 2003.

Orlando Zapata Tamayo, 2003.

CUBA: QUE NO CAIGA EN EL OLVIDO

Mensaje de Amnistía Internacional

Orlando Zapata Tamayo fue detenido en marzo de 2003, y en mayo de 2004 fue condenado a tres años de prisión por “desacato”, “desórdenes públicos” y “resistencia”. Posteriormente fue sometido a varios juicios por cargos adicionales de “desobediencia” y “desórdenes en establecimientos penitenciarios”, el último de ellos en mayo de 2009.

En el momento de su muerte cumplía una condena total de 36 años de prisión. Su único delito fue trabajar por los derechos humanos en Cuba. El hecho de que Orlando Zapata Tamayo, al verse ante una pena de prisión tan prolongada,  sintiera que el único camino que le quedaba era matarse de hambre como protesta constituye una denuncia terrible de la constante represión que sufren los disidentes políticos en Cuba.

Orlando Zapata Tamayo era uno de los 55 presos de conciencia adoptados por Amnistía Internacional en Cuba. La mayoría formaban parte de las 75 personas detenidas durante la oleada masiva de represión emprendida por las autoridades en marzo de 2003 contra los activistas políticos. En Cuba, sin un poder judicial independiente, los juicios son a menudo sumarios e incumplen gravemente las normas internacionales sobre juicios justos; una vez dictada la sentencia, las posibilidades de apelar son prácticamente nulas.

Por otra parte, el embargo del gobierno estadounidense también repercute de forma negativa en el ejercicio de los derechos humanos de los cubanos. Sin embargo, esto no justifica un sistema legal represivo que restringe las libertades fundamentales en un grado que supera con creces lo que permiten las normas internacionales de derechos humanos sobre la protección de la seguridad nacional y el orden público.

Es hora de que el Gobierno cubano ponga fin a todas las formas de hostigamiento e intimidación dirigidas contra disidentes que sólo pretenden ejercer de manera legítima sus derechos humanos fundamentales.

Por favor, dedica dos minutos a firmar nuestra petición al gobierno de Raúl Castro para que ponga en libertad, de forma inmediata e incondicional, a todos los presos de conciencia y que la muerte de Orlando y el sufrimiento de su familia no caigan en el olvido.

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org