Este artículo se basa en los datos proporcionados por un estudio comparativo de las distintas formas de maltrato en un grupo formado por 39 menores en situación de maltrato infantil detectados por los Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de Extremadura, publicado en 2005.

Las madres solteras, en su creciente concienciación sobre los efectos negativos del maltrato en la conducta y la personalidad de los niños, leerán de buen grado ese artículo.

El mencionado estudio trata de determinar los retrasos o desviaciones respecto al patrón lingüístico normal “en formas de desprotección tales como el abandono físico, abandono emocional, maltrato físico y maltrato emocional; y verificar la existencia de repercusiones lingüísticas diferentes según la tipología de maltrato infringida al menor, es decir, por ejemplo si en los niños que sufren maltrato físico se constatan dificultades lingüísticas similares o diferentes a la que manifiestan los menores en situación de abandono físico, abandono emocional y maltrato emocional, y así respectivamente con cada una de las cuatro muestras de maltrato infantil que hemos analizado.”

Repercusiones del maltrato en el área del lenguaje.

Repercusiones del maltrato en el área del lenguaje.

Los niños estudiados se desglosan de este modo:
•     7 en situación de maltrato físico
•    13 de maltrato emocional
•    10 de abandono físico
•     9 de abandono emocional
Tienen edades comprendidas entre los 5 y 9 años.

Maltrato físico

“Las manifestaciones predominantes son: las quemaduras, fracturas, pinchazos, etc. (91.6%), los sentimientos de miedo ante su/s cuidador/es (83.3%), las amenazas (75%) y las explicaciones no convincentes del daño físico (75%).”

Maltrato emocional

“En los niños en situación de maltrato emocional destacan los siguientes indicadores de desprotección: las críticas constantes al menor por parte del/os cuidador/es (100%), seguida de miedos ante situaciones cotidianas (94.4%) y las amenazas y los chantajes al niño (94.4%).”

Abandono físico

“Respecto a los indicadores y/o manifestaciones del abandono físico, los de mayor incidencia son los siguientes: el menor pasa mucho tiempo solo y sin supervisión (96.5%), seguido a continuación del aspecto descuidado y falto de higiene (92.9%), y del absentismo escolar, mostrando los cuidadores un escaso interés por la escolarización del menor (78.9%).”

Abandono emocional

“Y por último, en relación con el abandono emocional las manifestaciones en orden de incidencia son: la indiferencia del/os cuidador/es ante las señales de atención del niño (85.7%), la ausencia de interacciones afectivas (85.7%), y el hecho de que la familia esté aislada y cuente con un escaso apoyo social (71.4%).”

Cada forma de maltrato infantil no se presenta de modo aislado, sino que acostumbra a estar interconectada con otro u otros.

Un 83% de los expedientes de maltrato físico presentan indicadores de maltrato emocional.

Un 33% de los casos de maltrato emocional presentan manifestaciones de abandono físico.

Un 35,1% de los expedientes familiares de abandono físico tienen asociados indicadores de abandono emocional.

Un 42,9% de expedientes de abandono emocional presentan manifestaciones de abandono físico.

Conclusiones

Abandono emocional, el que más repercusiones tiene

Existen dificultades lingüísticas en las muestras de maltrato infantil analizadas y diferencias significativas según la tipología del maltrato.

En todas las tipologías de maltrato, los menores se encuentran por debajo de lo que se espera de ellos según su edad cronológica.

En los niños con abandono emocional es donde se aprecia mayor repercusión en el desarrollo del lenguaje, lo mismo en expresión oral que en morfología, semántica y sintaxis. A continuación se sitúan el maltrato emocional, el abandono físico y el maltrato físico.

Cuando ha existido maltrato emocional, es habitual que el niño tenga dificultades para comunicarse socialmente, algo que no ocurre en el caso del maltrato físico.

“Por tanto, concretando mayor medida, debemos señalar que en la muestra de abandono emocional se evidencian las siguientes dificultades:

en morfología (dificultad para utilizar formas verbales irregulares pasadas y futuras, pronombres personales de primera, segunda y tercera persona, reflexivos y posesivos;
•    en sintaxis (dificultad para utilizar la voz pasiva, oraciones más complejas como las subordinadas causales, temporales, adversativas y de relativo);
•    en semántica (dificultad para utilizar el dativo, uso inadecuado de los locativos, las nociones de cantidad con adverbios cuantificadores y pronombres y los modificadores de tiempo y sucesión; y en pragmática (dificultad para reclamar atención, demandas de información específicas, el uso de pronombres interrogativos, el uso del adverbio interrogativo de lugar “dónde” y el adverbio interrogativo de tiempo “cuándo”, el uso del “de quién”, “para quién” y “a quién”, el uso del por qué / cómo o de qué manera, los requerimientos directos e indirectos de acción, dificultad para dar respuesta cuando el enunciado les resulta demasiado largo, no logran mantener la atención y comprensión durante todo el tiempo y les faltan recursos para responder ante determinadas situaciones).”

“Concretando de la misma manera, en la muestra de maltrato emocional, las dificultades son las siguientes: en morfología (dificultad para el uso de formas verbales irregulares pasadas y futuras, formar palabras nuevas derivándolas del verbo, del sustantivo o del adjetivo, utilizando para ello sufijos derivativos transformadores, pronombres personales en función de objeto, reflexivos y posesivos); en sintaxis (deficiente uso de la voz pasiva y las oraciones subordinadas causales, temporales, adversativas y de relativo); en semántica (uso inadecuado del locativo y los modificadores de tiempo y sucesión); y en pragmática (los niños son parcos en palabras, en ocasiones saltan de unos temas a otros, les cuesta ponerse en el lugar de adultos e imaginar lo que dirán, dificultad para pedir algo como favor, sobre todo en aquellas situaciones en las que el niño representado en las escenas pide a su madre u otro adulto algún objeto, dificultad para solicitar más información sobre algún acontecimiento o para aclarar aspectos, para mostrar desagrado o disgusto acerca de algo, para formular demandas explícitas, para requerimientos indirectos de acción, limitaciones tanto para expresar cómo para mostrar desacuerdo con niños y adultos, tendencia a realizar grandes rodeos y el resultado no es el deseado, escasa habilidad para mostrar desacuerdo ante una figura de autoridad: padre, madre, profesora, etc.)”

Prudencia ante el resultado del estudio

No se puede afirmar, señala el estudio, que las manifestaciones lingüísticas de estos niños sean secuelas del maltrato. “Consideramos más apropiado afirmar que algunos tipos de maltrato (fundamentalmente el abandono y maltrato emocional) intervienen en cierta medida en el desarrollo del lenguaje, retrasándolo. Opinamos que ser objeto de maltrato en edades tempranas, unido a las propias características de las familias con las que generalmente trabajamos en los Servicios Sociales (bajo nivel cultural, economía precaria, situación de desempleo, condiciones insalubres de vivienda, entorno deficitario, ausencia de pautas educativas adecuadas, antecedentes de maltrato en los cuidadores, conflictos interfamiliares, consumo de sustancias tóxicas, enfermedad mental y/o física de los responsables del menor, etc.) proporcionan una mejor explicación de los resultados obtenidos en nuestro estudio.”

Perfil de los padres maltratadores

“En el 61.1% de los padres con menores en situación de maltrato emocional se constata la existencia de un trastorno o problema psicopatológico serio en al menos uno de los progenitores, algo que también ocurre en el 58,3% de los padres de niños en situación de maltrato físico (aunque la severidad es menor). Esta característica dificulta notablemente la interacción del niño con el/los adulto/s a su cargo. En un 66,6% de los padres de niños con maltrato físico se constata la existencia de consumo de sustancias tóxicas por al menos uno de los progenitores. En el caso de los menores con maltrato emocional el porcentaje es del 33% (la severidad es menor en relación a la dependencia/abuso de alcohol/drogas).”

Calendula
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