Si tienes un nuevo romance, lo mejor es ser franco o esconderlo convenientemente. Si has mentido sobre la naturaleza de tu relación y tu nuevo “amigo” es descubierto desnudo en tu cama, tus hijos se sentirán traicionados. Si tienes una razón para mantener tu relación en secreto, mantenla en secreto. No corras riesgos en lo que respecta a la confianza de tus hijos.

No te sometas a la presión de llegar a ser el nuevo mejor amigo de los hijos de tu pareja, ni los utilices para ganar su respeto.

No te sometas a la presión de llegar a ser el nuevo mejor amigo de los hijos de tu pareja, ni los utilices para ganar su respeto.

Cambio de pareja

“No es lo ideal presentar a nadie en los primeros meses después de que el otro miembro de la pareja se haya ido de casa. Si es posible, dales tiempo a tus hijos para adaptarse al primer cambio antes de someterlos a otro, incluso aunque hayas dejado a tu pareja porque hayas conocido a otra persona. Esa otra persona no tendrá ninguna posibilidad en absoluto de ganarse el aprecio o el respeto de tus hijos si acaba llevando la responsabilidad de la ruptura.

Obviamente, querrás pasar tiempo a solas con tu nueva pareja, pero no esperes que a tus hijos les guste la idea. Ellos preferirían tenerte todo el tiempo para sí mismos, por lo que si les prestas menos atención cuando tu pareja está cerca, a tus hijos no les quedará más remedio que competir, y eso supone problemas seguros. Cerciórate de que saben que siguen siendo el principal amor de tu vida; mantenlos en el centro de atención delante de tu invitado/a de manera que todo el mundo sepa quién está a la cabeza de tu lista.

Tus hijos no tienen la obligación de que les guste tu nueva pareja, y no ayudará a tu causa el que les des la impresión de que no les vas a dar elección. Déjales ser directos cuando y como quieran. Tu nueva pareja será también una persona adulta, y aunque también será delicado para ella, son los niños los que necesitan de tu atención especial, por lo que recuerda siempre de quién son los sentimientos que necesitan protección.

Puede que tu nueva pareja también tenga hijos, por lo que debes ponerte en guardia; éste puede ser todo un mundo de problemas nuevos y diferentes. Evita los intentos de formar una gran familia feliz hasta que la relación sea lo bastante fuerte para soportar la prueba.

Responde las preguntas sobre la nueva situación con sinceridad, pero desmenúzalas en pequeñas porciones para que los niños las puedan asimilar. No tengas reparos en decir que hay cosas sobre las que no estás preparado para hablar y que todo el mundo tiene derecho a tener una vida privada. Ah, y prepárate para que los niños te respondan de igual forma cuando intentes husmear en sus cosas.”

Un padrastro…

“…es ya demasiada gente. Los niños de seis años en adelante saben que tienen dos padres [papá y mamá], y aunque uno de ellos haya muerto o esté totalmente ausente, no tienen por qué desear o necesitar un tercero, especialmente si ello significa tener que aguantar ser mangoneados por otro adulto con otro conjunto de reglas y de límites.”

Notas para el padre o madre

“Es posible que tu pareja nunca quiera a tus hijos de la misma forma que tú, y esperar que lo haga no es ni justo ni razonable. Sin embargo, tienes derecho a pedirle respeto para tus hijos y la relación que tienes con ellos. Intenta no interferir demasiado mientras él o ella trata de forjar una relación propia con tus hijos. Todos estamos sujetos a equivocarnos a veces, pero si tu pareja cree que le vas a rebanar el cuello por un error, no lo intentará de nuevo.

Las relaciones tardan su tiempo en construirse, y si estás constantemente por ahí para solucionar las cosas, tu pareja no sabrá qué hacer para solucionarlas por su cuenta. Deja que tu pareja y tus hijos solucionen sus problemas a su modo. A todos nos gusta tener una familia ‘piña’, pero crear expectativas no razonables generará decepción y dolor innecesarios.”

Notas para los padres y madres sobrevenidos

“Antes de nada, sé amable contigo mismo. Hace falta valor para entrar en una unidad familiar ya establecida e intentar hacerse un lugar para ti mismo dentro de ella. Tienes que estar preparado para el hecho de que el proceso tarde más tiempo del que pensabas y que es posible que los niños te miren con recelo durante un tiempo interminablemente largo. No se trata de nada personal, sólo que estás tomando algo que les ha pertenecido a ellos: la completa atención de su padre o madre.”

Fuente de información:
Rachel Morris
La guía para la familia monoparental
Edita: Pearson Educación, 2008

Calendula
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