Montserrat Moreno, doctora en psicología, expone distintos tipos de relación amorosa que existen o han existido en la civilización humana.

Desde la perspectiva de las madres solteras, resulta muy interesante conocerlos para darnos cuenta que hay algo o mucho de engaño en el modelo de matrimonio tradicional que nos han impuesto. Antes de que la pareja se encorsetara, los humanos ya experimentaban otras formas de pareja y de familia, que ahora vamos a descubrir.

Modelo nº 1

Hay culturas actuales que desconocen la paternidad. Los habitantes de las islas Trobriand, archipiélago al sur de Papúa Nueva Guinea, no asocian el acto sexual con la reproducción. Según sus creencias, los niños nacen cuando el espíritu de un antepasado se introduce en alguna mujer.

Hombres y mujeres se casan, pero el marido no es considerado padre, esa noción no existe. La autoridad sobre los hijos la ejerce el hermano de la madre.

Los trobriandeses tienen la costumbre de ir a visitar amigos a otras islas. Cuando regresan a su hogar tras un año de ausencia, puede que su mujer haya tenido un nuevo hijo, lo que es un motivo de alegría para él.

Mujer mosuo.

Mujer mosuo.

Modelo nº 2

Para la sociedad china mosuo no existe el matrimonio. Cuando la hija llega a la mayoría de edad, tiene derecho a un recinto propio dentro de la casa materna en el que puede recibir a cuantos hombres desee y tener relaciones libremente.

Si se encariña con alguno, será su preferido, pero él nunca se quedará a vivir en casa de ella, ni ella se irá a vivir a casa de él. Y si tienen un hijo pasará a formar parte de la familia de la madre.

El grupo tienen a una matriarca. Escogen a la más inteligente, y ésta distribuye diariamente el trabajo de todos. Los hombres mosuo no quieren ni oír hablar de nuestro modelo de matrimonio, dicen que cuando la pareja no funciona y se rompe, los hombres se quedan sin familia, sin embargo ellos no.

Modelo nº 3

Los masái de Tanzania son polígamos, pero con ciertas particularidades. Los hombres se casan mayores, cuando ya han cumplido como guerrero con la comunidad, a partir de los 30 años. Mientras tanto, tienen derecho a ir a dormir con alguna de las mujeres casadas, y es la mujer la que elige.

Elige al joven guerrero que más le apetece. Y si tienen descendencia el marido se queda con los hijos, que son considerados un bien. Y la mujer que llega al matrimonio con un hijo es más valorada porque está claro que no es estéril y aporta un hijo al clan.

Modelo nº 4

Hay muchas maneras de amar, y cuantas más conozcamos, más libres nos sentiremos. Hasta principios del pasado siglo existía en China un tipo de matrimonio que consistía en casarse con un hombre muerto.

Había mujeres que trabajaban, se sustentaban y querían ser libres, pero su sociedad no les permitía la soltería. Sus familias las obligaban a casarse porque querían tener relaciones con otra familia, entonces se casaban con el hijo muerto de la otra familia.

Esa modalidad de matrimonio se llamaba “casarse con una lápida”, y tenía mucho éxito, los difuntos solteros iban buscadísimos. Ya ve, en el mundo actual y en la historia, existen muchas formas de relación.

Una propuesta para nuestra cultura

Para establecer buenas relaciones es necesario superar nuestro egocentrismo. Permítame que le cite a Confucio:

“¿Por qué la gente se empeña en buscar otras salidas cuando la puerta está abierta?”.

No hay que presuponer que el otro es lo que yo pienso que es, sino averiguarlo, hablar con la persona que tienes delante. Pocas veces exponemos nuestra idea frente al otro de una manera abierta, nos limitamos a reaccionar. Hay que trabajar con uno mismo.

Procedencia de la información:
La Vanguardia
“La cooperación es lo que ha hecho posible la vida”

Calendula
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