Este país ha sido definido como uno de los más violentos del mundo. Guerrillas, paramilitares y cárteles de la droga se hallan en el núcleo del huracán, causando miles de muertos, empobreciendo a la ciudadanía y creando desplazamientos que afectan gravemente a la salud física y mental de la población, especialmente niños y adolescentes.

Población desplazada a áreas suburbanas.

Población desplazada a áreas suburbanas.

Ante tanta violencia, se sigue luchando para erradicarla desde diferentes ámbitos: políticos, sociales, económicos… Desde finales de 2008 Colombia tiene una ley que reconoce los derechos de las mujeres víctimas de violencia: violencia de género, violencia a causa del conflicto armado, violencia sexual, patrimonial, coacción, privación arbitraria de libertad, etc. Ahora sólo falta saber qué recursos financieros destinará el Gobierno a su aplicación y cuál va a ser el reglamento que desarrolle el texto legal. Las madres solteras y madres solas, con sus respectivos hijos menores de edad, representan un porcentaje importante de dichas víctimas.

La salud no es un derecho de todos

Leemos en la prensa digital acerca de la mortalidad infantil en Colombia: “De cero a un año —la edad más crítica en la salud de un niño—, son entre 14 y 15 los niños muertos por cada mil nacidos. No obstante, Unicef manifiesta su preocupación por la disparidad de las cifras en las regiones, sobre todo en las zonas rurales. Por ejemplo, en Chocó, que ocupa el primer lugar en mortalidad infantil, la tasa de fallecimientos de menores de edad es de 36 por cada mil nacidos. Y en el Quindío, que presenta el mejor balance al respecto, es de 11.” Las zonas rurales acostumbran a estar entre las peor situadas a nivel de recursos sanitarios, educativos y económicos.

Los estudiosos se han hecho una pregunta: ¿por qué la gente no va al médico? Hay razones como que la dolencia se fue sola o no es necesario consultar al médico. Sin embargo “hay un alto número de personas que no consultan al médico porque no tienen dinero para pagar la cita, porque les toca esperar mucho para recibir atención o porque no tenían a dónde acudir. Llama la atención este resultado, sobre todo después de años de incrementos sostenidos en la inversión pública en salud. Por eso, no sólo deberán repensarse las políticas actuales de salud, sino también la eficiencia de la gestión pública”.

El diagnóstico de investigadores de distintas universidades, reunidos en un debate sobre salud pública en Colombia, es que están aumentando los trastornos de salud mental. El problema hay que buscarlo en la situación social del país, los conflictos y el ambiente en que vive la población. “Bogotá muestra la prevalencia más elevada de trastornos de ansiedad  y la región Pacífica por uso de sustancias psicoactivas”. Entre los temas de mayor impacto está el suicido entre los jóvenes y personas de edad avanzada. La depresión y el estrés son las problemáticas más comunes. La depresión se relaciona con las condiciones de vida de las personas y el estrés con el ritmo acelerado de la sociedad actual. “Ello redunda en situaciones de tensión, angustia, depresión y, en algunos casos, de suicidio”. En el país no existe una política de salud mental, agregan.

Según un estudio del Ministerio de la Protección Social (2003) existe una problemática para cada edad:

· Los trastornos de atención aparecen, de media, a los 5 años.

· La fobia específica a los 7.

· La ansiedad de separación a los 8.

· El trastorno de conducta y el desafiante a los 10.

· La fobia social a los 14.

· La bulimia nerviosa a los 15.

· La agorafobia (miedo o angustia ante los espacios abiertos, como plazas, avenidas, etc.) a los 16.

· La dependencia a drogas a los 20.

· La dependencia al alcohol a los 21.

Según el estado civil, la mayor prevalencia de trastornos mentales se da en las personas separadas o viudas (45,3%), seguida de las solteras (36%). El estudio no distingue si las personas separadas son hombres o mujeres ni si tienen hijos, con lo cual las madres solteras o solas desaparecen de la estadística.

En el servicio de psiquiatría infantil de un hospital colombiano se estudiaron las visitas de pacientes durante 2005. Las consultas más frecuentes fueron sobre trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos de ansiedad, retraso mental, depresión o intentos suicidas y trastornos adaptativos. Los pacientes atendidos tenían una media de 10 años de edad y dos terceras partes eran del género masculino. Observaron que casi la mitad de los pacientes que consultan por primera vez no regresan a citas de control, lo cual merece ser tenido en cuenta por las autoridades sanitarias.

Mujeres víctimas de crímenes en el conflicto armado.

Mujeres víctimas de crímenes en el conflicto armado.

Médicos Sin Fronteras. Cuál es su opinión

La presentación de la situación es escalofriante: “Cientos de miles de colombianos están desplazados, atrapados, aislados y empobrecidos por el conflicto que asola su país desde hace 45 años. La guerrilla, el ejército y los paramilitares siguen enfrentados y la violencia ha provocado problemas físicos y psicológicos generalizados, pero muchos siguen siendo ignorados por el Gobierno y la comunidad internacional. El acceso a la atención sanitaria es difícil y peligroso para las poblaciones rurales en zonas de conflicto y para quienes buscan refugio en los suburbios de las grandes ciudades”.

Médicos Sin Fronteras, que trabaja en Colombia desde 1985, “tiene proyectos de atención sanitaria en todo el país, especialmente en regiones afectadas por el conflicto y la violencia. Equipos móviles ofrecen servicios de atención primaria, salud sexual y reproductiva y salud mental a pacientes en zonas rurales de los departamentos de Norte de Santander, Sucre/Bolívar, Chocó, Córdoba, Nariño, Cauca, Putumayo, Arauca y Caquetá.” También dispensa atención mediante equipos móviles en Cartagena de Charia, San Vicente de Caguán y Montes de María. En Buenaventura (valle del Cauca), una de las ciudades más violentas del país, han habilitado clínicas móviles para pacientes que no tienen acceso a los servicios sanitarios por motivos económicos o de seguridad.

La atención a madres y niños que viven en zonas de conflicto y exclusión son objetivos preferentes. “En Quibdó, departamento de Chocó, MSF se centra en la atención a mujeres y niños, dando apoyo directo a los servicios de maternidad. MSF también ofrece atención de salud sexual y reproductiva, y de salud mental, a través de clínicas móviles en zonas de la ciudad donde se concentran los desplazados. En total se han hecho más de 17.600 consultas, con especial atención a las necesidades médicas y psicológicas de las víctimas de violencia sexual y doméstica”.

Liga de mujeres desplazadas de Colombia.

Liga de mujeres desplazadas de Colombia.

Salud mental de las víctimas del desplazamiento forzoso

Los enfrentamientos entre militares, la guerrilla y el narcotráfico han agudizado la violencia en Colombia. Esta situación ha llevado a un gran número de familias a desplazarse de su lugar de origen, generalmente rural, a los suburbios de las ciudades con el fin de proteger su integridad. El lugar de nacimiento y de residencia tiene un significado social y personal para el individuo. Éste se identifica con el lugar. Por el contrario, cuando se ve obligado a abandonar su lugar de origen presenta síntomas de nostalgia, desorientación. En consecuencia, las personas desplazadas tienen un mayor riesgo de trastorno mental.

El desplazamiento forzoso se ha convertido, pues, en un enorme problema social. Profesores de las universidades de Cartagena y de Bucaramanga estudiaron los síntomas psiquiátricos de niños y niñas en edad escolar (entre 6 y 12 años) procedentes de hogares desplazados de Cartagena de Indias. La conclusión fue que todos necesitaban una evaluación psiquiátrica.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) “Los desplazados internos lo pierden todo, abandonan sus hogares, bienes y medios de vida y están en constante peligro, ya sea de ser objeto de represalias o que un nuevo brote de violencia haga necesario desplazarse nuevamente”. Algunas ONG consideran que “la cifra real de desplazados por el conflicto armado interno desde mediados de los años 80 supera los 4 millones de personas”.