Sin ideas claras, los errores su suceden uno tras otro.

Sin ideas claras, los errores se suceden uno tras otro.

Recientes estudios señalan que está creciendo el número de embarazos entre las adolescentes, lo mismo en El Salvador que en España, sólo por señalar dos países. El estudio sobre “La salud sexual y reproductiva de las jóvenes de 15 a 24 años. El Salvador, un reto para las políticas de salud”, elaborado en 2003, coincide con otro realizado en Huelva (España) en 2006: “Intervención enfermera ante los embarazos no deseados en adolescentes”.

¿Cuál es la coincidencia entre ambos países? Los estudiosos del tema se percatan de que existe una falta de información sobre sexualidad, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual y programas de planificación familiar que informen debidamente a los adolescentes.

La edad de inicio de la menstruación cada vez es más temprana. En consecuencia, si la maduración femenina se produce antes, también aparecen antes las primeras relaciones sexuales. Estas circunstancias pueden ser el desencadenante del aumento del número de embarazos entre las chicas jóvenes. Ahora bien, el riesgo de embarazo en este sector de edad reside fundamentalmente en la falta de información (o deficiente información, según los casos) sobre métodos anticonceptivos y sobre la sexualidad de hombre y mujer.

La educación sexual sigue siendo una asignatura pendiente, aunque parezca lo contrario. Tanto profesores como padres, además de la sanidad pública, a menudo no dan a estos temas un trato preferente. No basta con unas clases sobre anatomía de los órganos reproductores masculinos y femeninos y algunas ideas más sobre su función. La educación tiene que ser permanente. Hay que insistir. De lo contrario, los conceptos se mezclan, quedan lagunas. Y cuando el adolescente no tiene muy a mano a la persona que le va a sacar de dudas, empieza la confusión. Se hace un lío. Y sin ideas claras, los errores se suceden uno tras otro. ¿Verdad? Y si no, vean una muestra de las respuestas que dieron algunos escolares de Huelva. De los alumnos que mantenían relaciones sexuales cuando se hizo la encuesta, un 12,20% dijeron no usar ningún método anticonceptivo, alegando: “no tengo dinero”, “no es lo mismo” y “me molesta el preservativo”.

Muchos padres, como el avestruz, esconden la cabeza ante la ignorancia de sus hijos. Entre tabúes y falsas creencias de que el sexo es algo sucio, del que no se tiene que hablar, dejan a los amigos, a la calle, como antaño, el papel de informadores y formadores de sus hijos en materia de sexualidad.

Ambos estudios ahondan también en otros aspectos: ¿cómo se comportan los adolescentes de las áreas urbanas y del medio rural?

En El Salvador, los que viven en el campo se inician antes en el coito que los que viven en la ciudad y en consecuencia las tasas de embarazo son más elevadas. En el campo existen mayores dificultades para obtener anticonceptivos. El adolescente siente vergüenza de consultar a un facultativo que conoce a sus padres. Y, si se da el caso que decide pedir información, todo el mundo estará pendiente de él si no acude a la consulta acompañado de sus progenitores. El entorno social del medio rural acostumbra a ser, en general, más religioso y tradicional y a condenar la actividad sexual entre las chicas jóvenes. Ignorancia, pobreza y falta de escolarización son causas determinantes del embarazo de adolescentes y de relaciones sexuales precoces. Un último dato referido a El Salvador: en 2003, un 7% de las mujeres tienen sus hijos antes de los 15 años. La cifra aumenta a un 10% en mujeres sin instrucción y del área rural.

El carácter esporádico del coito dificulta también el uso de anticonceptivos. “No lo tenía previsto”, afirman los adolescentes refiriéndose a la primera relación sexual. Además, muchas veces la “primera vez” se realiza bajo los efectos de drogas o alcohol.

Los escolares de Huelva, cuando fueron preguntados si una chica podía quedar embarazada en la primera relación sexual, respondieron que sí un 60%, pero un 32’8% reconoció no saberlo. Preguntados también sobre el método anticonceptivo más conocido, respondieron, por este orden: el condón o preservativo masculino, la píldora anticonceptiva y el preservativo femenino.

La información sobre sexo y sexualidad, contra lo que pueda parecer, no contribuye al aumento de la actividad coital de los adolescentes. Antes al contrario, la retarda, porque adquieren mayor responsabilidad. Y cuando se da, el uso correcto de anticonceptivos y las prácticas preventivas de las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH SIDA, la sífilis y la gonorrea, garantizan un sexo sin riesgos.