Una flor para cada necesidad

Las residencias de mayores están concebidas como centros donde se atiende a personas con problemas físicos y enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, etc.) que requieren una especial dedicación.

Las residencias públicas son escasas y las listas de espera para entrar en ellas de larga duración. Por lo general son las que reúnen mejores condiciones. Ante la escasez de centros públicos, se adaptan pisos, áticos, plantas bajas, chalés… para atender a personas mayores y de edad avanzada.

El mayor error, a mi entender, es colocar a esas personas, en las horas de asueto y de actividades físicas (gimnasia, talleres de pintura, etc.), en la misma sala (normalmente porque solo hay una); sin separar a los que tienen problemas mentales graves, de los que solo padecen discapacidades físicas o de síntomas leves de falta de memoria.

En dichas residencias permanecen todos juntos, unos frente a otros, durante horas, en una sala, con la sola compañía de un televisor.

No parece incorrecto que residentes con enfermedades físicas y cognitivas coincidan en las comidas, pero el resto del día los que tienen plena capacidad mental tendrían que disponer de salas específicas para ellos. ¿Por qué? Pues porque:

En la sociedad actual los centros de salud mental son distintos de los hospitales, que es donde se curan enfermedades del cuerpo.

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