Dos alumnas colorean unas fotos. Centro escolar del Polígono Sur, de Sevilla.

Dos alumnas colorean unas fotos. Centro escolar del Polígono Sur, de Sevilla.

Paro y racismo

En España se calcula que viven unos 700.000 gitanos, según datos de 2006. De una encuesta del CIS resultó que para un 38% de los gitanos el paro es su principal preocupación. El segundo lugar lo ocupa el racismo y la discriminación, con un 23%. “La percepción de los problemas en España difiere de los que ellos dicen sufrir como colectivo: la inseguridad ciudadana, las drogas, el terrorismo de ETA o la inmigración no son los asuntos que a ellos más les afectan en tanto que gitanos, aunque sí los perciben como grandes dificultades sociales en general.”

Otro estudio de opinión del CIS efectuado a jóvenes gitanos de 18 a 25 años entre 2006 y 2007 señala que sólo el 45,8% había terminado los estudios secundarios obligatorios. Y únicamente un 2,4% de los jóvenes sigue estudiando después de la mayoría de edad. La explicación quizás hay que buscarla en que el 17,9% de padres y el 35,5 de madres son analfabetos.

Acerca de los estudios de los hijos

“Los gitanos no sienten la escuela como algo suyo ni le ven utilidad”, afirma un joven gitano que trabaja de mediador en siete escuelas de Barcelona. Asegura que los chicos y las chicas no se identificarán con la escuela “mientras los libros de texto y los maestros no hagan referencia a los seis siglos de historia gitana en el Estado.” Insiste en la necesidad de que los padres se impliquen y adquieran nuevos hábitos como poner el despertador por las mañanas y revisar la agenda escolar de los hijos por la tarde. El cambio de mentalidad es lento y el resultado de los esfuerzos que se llevan a cabo actualmente no se verá hasta dentro de diez o quince años. Y añade: “Los problemas específicos de la juventud gitana derivan del fracaso escolar”.

El interés por la escuela

Sevilla tiene un barrio conocido por Polígono Sur o de las Tres Mil Viviendas, construido entre los años sesenta y setenta del pasado siglo. Personas que vivían en chabolas o viejas casas del centro de Sevilla, o víctimas de las últimas riadas que sufrió la ciudad, fueron trasladadas a este barrio, que alberga unas 40.000 personas. Es el clásico modelo de “chabolismo vertical”, aislado y segregado por muros infranqueables: vías de ferrocarril, una antigua fábrica y el cauce del río Guadaira.

El interés por la escuela.

El interés por la escuela.

Dentro de este barrio existen barriadas de clase obrera de un nivel social medio y otras de viviendas marginales. “A la exclusión social que podría provocar este hecho [chabolismo vertical] se le suma la exclusión racial, desde el momento en que las barriadas Murillo y Martínez Montañés concentran una de las mayores comunidades gitanas de la ciudad, con unos 10.000 miembros.”, escribe un profesor de la Universidad de Sevilla.

El personal directivo y docente de un centro escolar del Polígono Sur, con un elevadísimo nombre de alumnos gitanos, comprendió que aquél no era un centro igual a otros centros en los cuales habían dado clase. Si se obstinaban en copiar el enfoque y los contenidos de la educación oficial fracasarían, como habían fracasado otros profesores. El modelo escolar clásico no funciona cuando la cultura del colegio es una y la de las familias otra, pensaron.

De este modo, dieron una nueva orientación a las materias que se imparten en una escuela. Aunque las matemáticas siempre serán matemáticas, existen modos muy diversos de acercarlas a la realidad de la cultura gitana. Y lo más importante, en horario escolar se habla sobre los gitanos: la historia, la cultura, la entidad del grupo étnico, las costumbres, la tradición; diferencias i similitudes entre payos y gitanos; miedos y barreras que hay que superar. Se trata de que los niños y niñas y jóvenes no vivan dos realidades totalmente divorciadas: la escuela por un lado y la familia y el entorno social por otro.

La asociación de madres y padres de alumnos, conocida como AMPA, en la citada escuela del Polígono Sur recibe otro nombre, mucho más apropiado para una comunidad gitana: AFA, que significa Asociación de Familias de Alumnos. ¿Cuál es la explicación? Muchos alumnos están a cargo de tíos y abuelos y no de sus padres, bien porque éstos están en la cárcel, se han separado, o por motivos diversos. Si faltan los padres, es la familia amplia, generalmente los abuelos, quienes se ocupan de los niños. Luego es más apropiado sustituir “padre y madre” por “familia”.

La labor educativa de los profesores y la dirección abarca también la higiene, el comportamiento, las actitudes, la agresividad, los buenos hábitos, saber escuchar y no interrumpir una conversación, siempre dentro de lo posible, claro está. Un niño que vive en un piso de pocos metros cuadrados con muchos miembros de la familia tal vez no dispone del lugar adecuado ni la tranquilidad para realizar los deberes.

Un alumno del Polígono Sur imprime sus manos en el mural.

Un alumno del Polígono Sur imprime sus manos en el mural.

Los buenos hábitos y el buen comportamiento han sido un objetivo preferente en otro centro educativo del Polígono Sur, en concreto un instituto de enseñanza secundaria. Los profesores han elaborado un Plan titulado: “La convivencia en el centro: educar en el respeto”. Ante la presión del alumnado, consideran necesario hacer un frente común y no desfallecer. Las normas aprobadas hacen referencia a: convivencia en el aula y zonas comunes, comportamientos que obstaculizan la convivencia, medidas correctoras, tipificación de faltas y partes de incidencias del alumnado.

A modo de ejemplo, reproducimos algunas normas de convivencia en el aula:

“Contribuir a que haya un buen ambiente de trabajo en el aula

Mantenerse en silencio durante las explicaciones del profesor, evitando las interrupciones para:

  • Hacer comentarios en voz alta y a destiempo.

  • Hacer sonidos con la boca o con algún objeto.

  • Cantar, gritar, silbar…

  • Tirar objetos por los aires o dirigidos a alguien (papeles, tizas…).

  • Prestarse material lanzándolo por los aires.

  • Comunicarse a través de papelitos.

Mantenerse sentado/a, evitando levantarse sin permiso del profesor.

Mantenerse en silencio mientras el profesor atiende individualmente a otros compañeros que lo necesitan.

Obedecer al profesor cuando solicite que se realice un determinado trabajo en clase.”

Miedo por ambas partes

Payos y gitanos tienen miedo a lo desconocido, miedo a la otra comunidad. Profesores del Polígono Sur opinan que, para los payos, el peligro está en el ghetto: allá donde viven los gitanos. Para los gitanos, el peligro está fuera del ghetto: allá donde viven los payos.

Las clases y las actividades fuera de los centros escolares contribuirán a aproximar esos dos mundos. Cualquier día dejarán de existir los cocos o “asustaniños”. “Si no comes vendrá un gitano y se te llevará”, decían al niño payo. “Si no duermes vendrá el sacamantecas”, decían al niño gitano.

Habla una niña de 9 años

“No me gustan las peleas. No me gusta que mi barrio esté tan sucio. Pero la gente es alegre y eso me encanta”, escribió Rosario Flores, una niña de la barriada de Las Letanías, del Polígono Sur. Y agregó: “Lo que más me gusta de ser gitana es el color de mi piel.”

Preciosa.