“Madres en solitario. Uno de los colectivos en aumento es el de las familias monoparentales, que aumentaron un 54% en diez años, pasando de 35.100 a 54.297. La mayoría -el 82%- son mujeres solas, pero el número de padres que se hacen cargo en solitario de sus hijos también ha crecido un 4% en el mismo periodo. Se trata de madres solteras, divorciadas y separadas que se enfrentan solas a la educación de sus hijos.”

Transcripción de la noticia publicada por el digital Diario Sur con fecha 23 de mayo de 2010.

Las nuevas familias encaran el siglo XXI

Amanda Salazar
Málaga

Hasta hace dos años, Sonia Gómez era una mujer felizmente casada con una hija de cinco años y otro bebé en camino. Una joven familia normal y corriente. Pero el amor se acaba y del día a la mañana se encontró divorciada y sola para cuidar a sus dos niños. En un momento pasó de formar un hogar tradicional a otro monoparental, mientras que su ex pareja se convertía en un núcleo unipersonal. Ahora, está rehaciendo su vida y sale con una nueva pareja, que a su vez tiene hijos de un matrimonio anterior.

María Victoria García y Kokou Yolouma se casaron hace ocho meses y conviven con la hija de ella, Eloísa.

María Victoria García y Kokou Yolouma se casaron hace ocho meses y conviven con la hija de ella, Eloísa.

Los tiempos cambian y el aumento de divorcios y separaciones, unido a nuevas realidades sociales, está dibujando una nueva estructura de familias en la provincia, donde el clan tradicional convive con opciones que antes eran impensables. Los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el censo de población reflejan un estancamiento del modelo que hasta ahora venía siendo habitual, es decir, el de la pareja casada con hijos. De otro lado, crecen las parejas sin hijos, los núcleos monoparentales y los unipersonales. Una tendencia que, según el informe ‘Hogares y familias en Andalucía. Evolución y proyección hasta 2016’ del Instituto de Estadística Andaluz, continuará al alza. Este estudio indica que en 2010 casi la mitad de los hogares de Málaga ya no responde a la estructura del matrimonio con descendencia.

Divorciados, viudos, madres solteras, madres separadas con hijos, parejas homosexuales, de hecho, familias interraciales… Las opciones son tantas como se pueda imaginar. Los sociólogos señalan que estamos viviendo una «transición demográfica» y que una mayor apertura de la sociedad ha desembocado en la pluralidad de modelos de hogares.

Menú para uno

El grupo que ha sufrido el mayor incremento en los últimos años es el de los hogares formados por un solo miembro, que casi se han duplicado en una década. Del total de 434.700 hogares registrados, 88.200 pertenecen a esta modalidad, lo que supone que dos de cada diez hogares en Málaga están compuestos por una persona sola. En este sentido, el tamaño de los hogares se ha ido reduciendo. Según datos del INE, la media de personas por casa ha caído de 3,36 en 1991 a 2,71 en 2008. Esta nueva realidad no sólo está en las tablas estadísticas. Las constructoras se decantan por construir pisos más pequeños para este tipo de compradores y hasta en los supermercados los envases se adaptan para las personas que tienen que cocinar sólo para uno.

El 41% de estas familias unipersonales son mayores de 65 años y dentro de éstos, dos tercios son mujeres. «Las cifras son consecuencia del aumento de la esperanza de vida y muchos de estos hogares están formados por mujeres que se han quedado viudas», señala Marta Ortega, socióloga de la Universidad de Málaga.

Sin embargo, entre los menores de 65 años que viven solos, son mayoría los varones. «Dado el crecimiento de divorcios sube el número de personas -generalmente hombres, porque ellas se quedan a los hijos- que viven solas, aunque suele ser de forma transitoria hasta encontrar otra pareja», indica Ortega.

Para la psicóloga María José Zoilo, los problemas que tienen que afrontar estas personas son el económico y el de la soledad. «Vivir solos no debe significar estar solos, hay que relacionarse y ahora existen muchas fórmulas para conocer a gente nueva», asegura. Y una buena opción es buscar esas amistades entre otras personas que viven solas. La red Single Málaga (www.singlesmalaga.es) con más de cuatro mil miembros, se ha convertido en una herramienta indispensable para muchos malagueños para conocer gente, organizar viajes, cenas y salidas nocturnas. Otra alternativa son las actividades de la Asociación Mixta de Divorciados Canaletas. «Aquí encuentran el apoyo de quienes están pasando por lo mismo, porque la ruptura siempre supone un cambio de vida», dice el presidente Manuel Falcón.

La vida en pareja tampoco es lo que era. Ya no es necesario pasar por la vicaría o por el juzgado para poder convivir con una persona. Aparecen nuevas formas de relaciones que se han normalizado en la sociedad, desde las parejas de hecho hasta compartir la vida con otra persona sin tener que firmar ningún papel.

Un periodo de prueba

Según datos de la Encuesta de condiciones de vida 2005 del INE, el 17,9% de las parejas formadas por dos personas de edades entre los 16 y los 39 años constituyen una pareja de hecho. Un porcentaje algo más elevado ha vivido en pareja sin estar casados. La razón: «Por comodidad o para darse un periodo de prueba, sobre todo si vienen de relaciones fallidas anteriores», dice Ortega.

Aunque también tiene que ver el cambio de mentalidad de la sociedad. «Si antes era inconcebible que los jóvenes salieran de casa de sus padres sin casarse, ahora el entorno más tolerante facilita que prueben antes a vivir juntos y prolonguen la estancia de cohabitación», asegura Ortega. La mayoría de estas convivencias terminan a la larga en boda, comenta. Según la Encuesta Valores y Expectativas de las Parejas Jóvenes, el 31% de las parejas casadas convivió antes del matrimonio.

Por otro lado, 7.157 personas se casaron en 2008, un 3,3% menos que en el año anterior. Atendiendo a estas cifras, las bodas por la iglesia han perdido adeptos. Las uniones civiles crecieron un 23,8% desde 1998. Si entonces sólo dos de cada diez matrimonios eran en el Ayuntamiento o ante un juez, ahora son casi el 50%. Los matrimonios rompen también fronteras. El aumento de la inmigración ha multiplicado las uniones entre españoles y extranjeros. En 2008 se celebraron 1.726 bodas en la provincia en las que al menos uno de los cónyuges era foráneo, cuatro veces más que en 1998.

También las parejas con hijos tradicionales se adaptan a los nuevos tiempos. En una década, se ha retrasado la edad en la que las mujeres afrontan la maternidad de 28 a 30 años. La incorporación de la mujer al trabajo y las dificultades de emancipación están detrás de esta realidad. Sin embargo, crece el número medio de hijos por mujer en diez años. Así, hemos pasado de que cada mujer residente en Málaga tenga 1,244 hijos a 1,515 en el periodo señalado.

Hijos fuera del matrimonio

Otro dato destacable es que cae el porcentaje de hijos que nace dentro del matrimonio. Así, si hace diez años las parejas casadas concentraban el 82% de los nacimientos, ahora sólo suponen el 66%. Frente a esto, aumenta el número de niños de madres solteras que viven en pareja o que afrontan en solitario la maternidad, pasando del 17% al 33% en la última década. Pero tener hijos ya no es el fin último de la vida en común. Según el INE, las parejas -casadas o no- sin descendencia crecieron un 32% y han pasado de 63.900 a 84.760 en sólo diez años.

Desde julio de 2005, a los matrimonios civiles entre parejas de distinto sexo se les suman las bodas homosexuales. En 2008 supusieron el 2,28% del total de uniones de la provincia, según datos del INE. La mayoría de los matrimonios homosexuales son entre hombres, el 75%. Aunque no existen registros, desde Colega confirman que las familias homosexuales con hijos a cargo también son una realidad en la provincia. «Lesbianas y gays son padres desde hace tiempo porque muchos han tenido familia de relaciones heterosexuales», indica David Cedeño, presidente de la ONG en Málaga. Cedeño señala que, en el caso de que la pareja quiera tener hijos propios, el colectivo de lesbianas lo tiene más fácil porque puede recurrir a la inseminación artificial, pero para los gays es más complicado. «La única opción es la adopción, en España es lenta y en muchos países extranjeros se excluye a los homosexuales», indica.

Madres en solitario

Otro de los colectivos en aumento es el de las familias monoparentales, que aumentaron un 54% en diez años, pasando de 35.100 a 54.297. La mayoría -el 82%- son mujeres solas, pero el número de padres que se hacen cargo en solitario de sus hijos también ha crecido un 4% en el mismo periodo. Se trata de madres solteras, divorciadas y separadas que se enfrentan solas a la educación de sus hijos. «Lo normal es que busquen apoyo en su propia familia, pero para ellas la conciliación es una misión imposible cuando la mayoría atraviesa problemas económicos», señala María José Zoilo. Muchas personas acaban rehaciendo su vida y se unen a otra persona. Según el INE, de los bebés nacidos en 2008, el 33% fue fruto de un nuevo matrimonio de la madre. Son las llamadas familias reconstituidas, parejas con hijos de otras relaciones anteriores que a su vez pueden tener descendencia dentro de la nueva unión. Familias cada vez más complejas que conforman la sociedad malagueña del siglo XXI.

Calendula
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