“Creo que no existe necesidad de crear problemas al presidente Lula y de llevarla a Brasil”, dijo Ahmadinejad.

Transcripción de la noticia publicada por el digital El País con fecha 17 de agosto de 2010.

Ahmadinejad dice que Ashtiani no será exiliada a Brasil

Juan Arias – Río de Janeiro – 17/08/2010

Imagen de la CNN de Sakineh Mohammadi Ashtiani.

Imagen de la CNN de Sakineh Mohammadi Ashtiani.

La polémica sobre la posible extradicción a Brasil de Sakineh Mohammadi Ashtiani, la viuda de 43 años condenada a muerte primero por adulterio y después por asesinato, la ha zanjado este lunes el presidente de Irán en una declaración hecha a la televisión: “Creo que no existe necesidad de crear problemas al presidente Lula y de llevarla a Brasil”, dijo Ahmadinejad, quién añadió que había consultado el caso con el poder judicial: “Yo he hablado con el jefe del judiciario y él tampoco concuerda con el proyecto de Brasil”, afirmó.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a finales de julio, ante las presiones que le llegaron a través de Internet de varias redes sociales para que se interesara para salvar de la muerte por lapidación a Sakineh, en un primer momento, se mostró contrario a intervenir aleganado que “si un país pasa a desobedecer a su leyes para atender las peticiones de otros líderes mundiales, podría crearse un caos”. Días más tarde, durante un acto de la campaña electoral en Curitiba, Lula volvió atrás con estas palabras: “Si mi amistad con el presidente de Irán y el respeto que tengo por él vale algo, y si esta mujer le está creando problemas, la recibiremos aquí de buena gana”.

El 3 de este mes de agosto, el portavoz del Ministerio de Relaciones exteriores de Irán, Ramin Mehmanparast, comentó: “Lula tiene un temperamento muy humano y emotivo y probablemente no ha recibido informaciones suficientes sobre este caso”.

Siguieron un rosario de afirmaciones y desmentidos por parte de las diplomacias brasileñas e iraní. Brasil insistió en que pidió formalmente la extradición de la joven condenada a muerte. Irán lo negó alegando que no fue pedida por escrito. El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, respondió que bastaba una petición verbal y que esa había sido hecha.

Ayer, el presidente iraní zanjó definitivamente la cuestión: Sakineh no irá a Brasil. Y añadió enigmático y frío: “La cosa será resuelta”. Cómo sólo lo sabremos dentro de algunos días.

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