“Uno de los argumentos más frecuentemente empleados por los que rechazan la adopción por parte de parejas del mismo sexo, es que estos niños podrían ser víctimas de abuso sexual por parte de sus propios padres”, cuando en realidad lo que existe es un rechazo social, leemos en El Occidental.
En el contexto de rechazo social también están los huérfanos y abandonados y los hijos de madres solteras: “hoy en día los hijos de madres solteras en México son altamente rechazados, altamente discriminados incluso en la escuela”, explicó Gerardo Sauri, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México.

La Iglesia y su comunidad más fiel ideológicamente se debaten contra la aplicación en México de la Convención de los Derechos del Niño, un tratado internacional que México suscribió y por tanto no puede eludir su aplicación. Este tratado establece el derecho de los niños a tener una familia, pero no define qué tipo de familia debe ser ésta, porque ampara todos los tipos de familia que existen a nivel mundial.

Niños desamparados también crecen en casas hogares sin tener mamá y papá. La Asamblea Legislativa de México DF pedirá a la Secretaría de Gobernación que haga valer el Estado laico. (Foto: El Sol de Zacatecas)

Niños desamparados también crecen en casas hogares sin tener mamá y papá. La Asamblea Legislativa de México DF pedirá a la Secretaría de Gobernación que haga valer el Estado laico. (Foto: El Sol de Zacatecas)

Gerardo Sauri manifestó que prohibir la adopción de niños por parejas del mismo sexo por el hecho de que pudieran ser rechazados socialmente, no tiene ningún sentido, ya que podría entenderse que se prohíbe cualquier adopción que no tenga lugar dentro de un mismo grupo familiar por riesgo a las críticas sociales. Todos sabemos que la adopción ha sufrido un rechazo social hasta nuestros días, al no tener los hijos adoptados un lazo de sangre con sus padres adoptivos.

Sauri también argumentó que la Iglesia ha tenido, desde la época colonial, a órdenes religiosas atendiendo a niños y niñas abandonados o huérfanos, atendidos exclusivamente por sacerdotes y monjas y en donde sólo se admiten a niños del mismo género que sus tutores. En esos “hogares” no existen los modelos de papá y mamá propios de la familia tradicional.

Añadió que la concepción requiere de un hombre y una mujer, pero no necesariamente la educación y la crianza de un niño.

“El Consejo nacional de Población en su conteo pasado, registró en México por lo menos 7 formas de familias distintas a este esquema, incluyendo hogares monoparentales, familias extendidas, abuelos que cuidan de familias extensas e incluso adolescentes viviendo solos y adolescentes viudos” explicó.

Los riesgos de abusos

Ante el argumento esgrimido de un riesgo de abuso sexual en niños de parejas del mismo sexo, Sauri dijo que las estadísticas y estudios disponibles demuestran que los niños son abusados sexualmente en su mayoría por hombres heterosexuales.

“Los datos que sí existen demuestran que el abuso sexual ocurre principalmente dentro de entornos que en teoría deberían ser seguros como la casa o la iglesia y suceden en entornos heterosexuales. Son efectuados por los familiares más cercanos, por el padre de los menores, los tíos, los abuelos, maestros. Miembros respetables de la comunidad e incluso ministros de culto”, indicó

Rechazo social

Según la información de que dispone, el impacto en niños y niñas adoptados tiene más que ver con problemas de aceptación en el medio social. Por ello “más que prohibirse la adopción, debería trabajarse en una sociedad más tolerante.”

Por ello se pronunció que la solución no es prohibir la adopción de alguno de éstos grupos, sino sensibilizar a la comunidad, especialmente al entorno donde estos niños se van a insertar

Hijos de madres solteras

Explicó que en la actualidad, los hijos de madres solteras enfrentan un gran rechazo, incluso en la escuela. Este rechazo también se da en hijos de migrantes, lo cual sucede no sólo en México, sino en países con gran tradición migratoria como Estados Unidos.

Señaló que otro tipo de niños que sufren un gran rechazo social son los niños de las casas hogares, los huérfanos o abandonados.

El consultor, señaló que sin duda uno de los grandes retos que enfrenta la sociedad es acostumbrarse y ver con normalidad la existencia de familias diversas, tal como ha sucedido con los hijos de madres solteras.

“Lo que ha permitido que los niños de madres solteras sean menos rechazados es que cada vez hay un mayor número de familias monoparentales”, apuntó.

El problema de la adopción en México

“El problema de la adopción en México es que las instituciones para vigilar que los niños que son dados en adopción en familias de cualquier tipo de composición, incluso, heterosexuales, son instituciones que han mostrado una gran debilidad”, consideró.

Señaló que prueba de ello es que no se tiene un registro nacional de adopciones, tampoco se tiene un registro nacional de albergues y por tanto no se sabe cuántos niños pudieran estar susceptibles a la adopción.

“Además no existe una única autoridad, ni en términos locales ni a nivel federal para garantizar que la adopción pueda ser controlada. Hay una excesiva burocracia que promueve una serie de formas de trata para fines de adopción y que los futuros padres incurran en distintos delitos” apuntó.

Dijo que por ello es fundamental que existan autoridades capaces de verificar, antes, durante y sobre todo después los proceso de adopción.

“Me preocupa menos si las parejas adoptantes son del mismo sexo y me preocupa más que estemos viendo a niños adoptados ilegalmente en hospitales a cambio de una cantidad económica y sin ninguna autoridad que haya intervenido”, aseveró.

Así pues, subrayó Sauri, la aprobación de la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, es una coyuntura que puede aprovecharse para revisar a fondo la legislación en la materia y crear una Ley de Adopciones que desesperadamente necesita el país para dar certeza jurídica a éstos procesos.

Iglesia y homofobia

Agregó que los mensajes de la Iglesia están cargados de discriminación contra las personas homosexuales, lo que dijo, alimenta el encono social contra ellas, además, de fomentar odio y homofobia entre la sociedad.

Calendula
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