La mujer no estaba programada para tener el periodo. “Antiguamente, -explica el doctor Haya- tras la primera menstruación pasaba poco tiempo hasta el primer embarazo y a partir de ahí los periodos de gestación y lactancia se sucedían, de forma que las mujeres tenían pocas reglas en su vida”.
Ahora, con el aumento de la esperanza de vida, la disminución del número de hijos y la renuncia a la lactancia, los periodos que se producen a lo largo de la vida ascienden a unos 450. Hace 100 años eran alrededor de 150.

Dispensador de píldora anticonceptiva.

Dispensador de píldora anticonceptiva.

Transcripción del artículo publicado por el digital El Mundo con fecha 16 de junio de 2006.

¿ADIOS A LA REGLA?

Cristina de Martos

MADRID.- En Estados Unidos y buena parte de Europa algunas mujeres ya no tienen la regla. No se trata de una patología o del proceso fisiológico normal de la menopausia, sino de optar por tomar anticonceptivos de forma ininterrumpida para no tener la menstruación.

Tampoco es nada nuevo. Durante décadas muchas mujeres han utilizado la píldora para saltarse de vez en cuando un periodo. La técnica es sencilla, consiste en prescindir de la semana de placebo y empezar una tableta nueva de forma que siempre se están ingiriendo hormonas y no se menstrúa.

“La regla es un capricho de la naturaleza, igual que el apéndice vermiforme. No tiene ninguna razón de ser”, señala el ginecólogo Javier Haya, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Santa Cristina.

La naturaleza no lo planeó así

De hecho, la mujer no estaba programada para tener el periodo. “Antiguamente, -explica el doctor Haya- tras la primera menstruación pasaba poco tiempo hasta el primer embarazo y a partir de ahí los periodos de gestación y lactancia se sucedían, de forma que las mujeres tenían pocas reglas en su vida”.

Ahora, con el aumento de la esperanza de vida, la disminución del número de hijos y la renuncia a la lactancia, los periodos que se producen a lo largo de la vida ascienden a unos 450. Hace 100 años eran alrededor de 150.

Además, sangrar entre cinco y siete días de cada 28 “es un gran desperdicio”, opina el doctor Haya. “Se pierde sangre y oligoelementos y aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer de ovario o la endometriosis”.

Lo cierto es que cada vez más mujeres deciden dejar de tener la regla, al menos eso dicen los especialistas. Aunque aún no han llegado a nuestro país, en Estados Unidos ya existen preparados que limitan la frecuencia y la duración de los periodos. ‘Seasonale’, el más popular, reduce a cuatro las menstruaciones anuales.

Ciclos ficticios

El control de la natalidad está presente a lo largo de toda la historia. Desde el ‘coitus interruptus’ del Génesis, pasando por los diversos métodos relatados por Casanova en sus memorias allá por el siglo XVIII, hasta los métodos más modernos como la píldora, comercializada por primera vez en 1956 en EEUU.

Entonces, cuando la FDA aprobó Enovid -la primera píldora anticonceptiva- numerosas voces se alzaron en contra, incluida la del presidente Eisenhower. Pero la máxima oposición fue la de la Iglesia Católica. Por este motivo, los diseñadores del fármaco optaron por imitar el ciclo menstrual natural con la esperanza de que el Papa comulgara con su uso dado que era similar al método Ogino, el único aceptado por las autoridades eclesiásticas.

A pesar de todo, el consumo de la píldora creció rápidamente en EEUU y Europa hasta convertirse en el método preferido por las mujeres norteamericanas. Ahora, en el siglo XXI, no se trata sólo de evitar embarazos no deseados sino de no tener la incómoda menstruación.

Calendula
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