La próxima aprobación de la modificación de la ley del aborto, en España, ha suscitado un amplio debate a nivel de medios de comunicación. El anteproyecto de ley dispone que las jóvenes de 16 y 17 años (minoría de edad) puedan abortar aunque no exista el consentimiento de los padres o sin que éstos tengan conocimiento de ello.

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.

La ministra de Sanidad ha respondido a varias preguntas que le ha formulado el periodista, porque son preguntas que también se han hecho muchos ciudadanos. Las cuestiones que merecen mayor atención son, en resumen, las siguientes:

Si usted tuviera una hija embarazada y decidiera abortar sin contárselo, ¿qué haría?
A mí me gustaría que mi hija me informara de todas las decisiones importantes de su vida. Si no lo hiciera, habría fracasado como madre, porque ¡algo habré hecho mal si mi hija no ha tenido la confianza suficiente como para comunicarme una decisión tan importante! Pero la respetaría. Me hubiera gustado acompañarla y ayudarla, pero la respetaría.

¿El Gobierno se constituiría en valedor único de las decisiones de las menores, dejando de lado a los padres?
Lo normal es que si unos padres tienen una buena relación con sus hijos lo razonable es que las hijas les comuniquen su decisión, cualquiera que esta sea. Pero hay casos en los que existe una contradicción entre lo que la joven quiere y lo que quieren los padres, y la obligación del Estado es garantizar que prevalezca la voluntad de la joven, tanto si decide interrumpir su embarazo como si decide seguir adelante, porque un hijo es para toda la vida. Además, ¿qué ocurriría si son los padres los que quieren que aborte?

¿No se lesiona la patria potestad?
Yo, como jurista, no veo en qué se lesiona. La patria se ejerce en todos los supuestos. No hay una decisión más íntima y personal como la de tener, o no, un hijo. Lo óptimo, insisto, es que esa joven vaya acompañada de sus padres, y si no ocurre así, que vaya con una hermana, una profesora… No acudirá al centro sola.

Se ha vuelto a plantear la legalidad o no de la interrupción voluntaria del embarazo. Me refiero a la Iglesia.
La postura de la Iglesia es muy clara en estos aspectos: no al aborto, en ningún supuesto, y no a ningún tipo de anticonceptivos, ni siquiera los preservativos.

Hay quienes dicen que se modificará la ley en el curso del debate parlamentario.
Cuando termine todo el proceso, ya veremos qué ocurre. No quiero adelantarme a cómo quedará finalmente la ley. Era muy importante reformar la ley del aborto, e introducir aspectos relativos a salud sexual y reproductiva. De lo que se trata es de evitar llegar a la interrupción del embarazo y que haya información suficiente para que no se llegue a embarazos no deseados.

La decisión de su ministerio de dispensar la llamada píldora del día siguiente sin receta médica también ha despertado el rechazo de una parte de la sociedad.
El Ministerio de Sanidad pretende que el uso de esta píldora sea excepcional, sólo de urgencia y de emergencia. En España ya hay diez comunidades autónomas que la expiden de forma gratuita en centros de planificación y de salud. Pero en otras muchas comunidades esos centros no siempre están abiertos los fines de semana o las 24 horas, y podría ocurrir que la efectividad de la píldora se perdiera mientras la joven espera a que un médico le haga la receta. Los objetivos son dos: evitar el embarazo no deseado y asegurar la equidad en el acceso en toda España.

¿No teme que la facilidad de acceso a esta píldora para las adolescentes acabe convirtiéndola en un método anticonceptivo más?
Existe el riesgo, pero las encuestas hechas en los países donde se vende la píldora del día después sin receta demuestran que la población no hace un uso indiscriminado de esta pastilla: las mujeres la usan una o dos veces a lo largo de su vida. Todo el mundo habla del acceso de las menores a este anticonceptivo, pero nos olvidamos que hay muchísimas mujeres hechas y derechas que también necesitan acceder a esa píldora. Tenemos que hacer una campaña informativa muy precisa para que todos entiendan que es un método de urgencia; de hecho, estamos trabajando con los farmacéuticos y los médicos para elaborar una guía de uso que se entregará cuando se compre. Es necesario que tengan claro que el método anticonceptivo más habitual y más efectivo contra las enfermedades de transmisión sexual es el preservativo.

¿No es un contrasentido que se pueda acceder a este fármaco sin receta y a los anticonceptivos orales con ella?
No, es que hay una gran diferencia. La composición hormonal de la píldora tradicional es muy diferente de la del día después. La primera puede provocar efectos secundarios; además, esta se toma todos los días y, normalmente, durante varios años. De ahí que sea necesario el control médico. En cuanto a la del día después, no hay efectos secundarios reseñables, según confirman tanto la Agencia Europea del Medicamento, como la Agencia Española.

¿Qué cree que ha fallado en estos últimos diez años para que se disparen los abortos?
La información… En contra de lo que creemos, hay muy poca información en materia sexual y los jóvenes están muy poco informados. Una cosa es que mantengan relaciones sexuales y otra, la educación sexual. A esto se une que no son conscientes del riesgo. Tenemos que recuperar la información sexual…