Un estudio de la Universidad noruega de Ciencia y Tecnología afirma que las actividades culturales tienen un efecto positivo sobre el estado de ánimo. Aunque la cultura no es garantía de salud, parece que ayuda en los cuadros depresivos.

Casi 50.000 personas de todas las capas sociales respondieron al cuestionario. Las entrevistas se completaron con análisis de sangre y de orina. Igual respuesta positiva tuvo un conductor de camión que el presidente de un banco.

Por consiguiente, las actividades culturales, tales como ir al cine y al teatro, asistir a conciertos, aprender a tocar un instrumento de música, participar en el canto coral, coleccionar sellos de correo, asistir a un curso de fotografía, ir a clases de baile o de canto, escribir poesía y concursar, aprender informática, etc.,  redundan en beneficio de la salud y el bienestar.

"Hay una relación positiva entre la participación en actividades culturales y la felicidad en ambos sexos" (Jostein Holmen).

"Hay una relación positiva entre la participación en actividades culturales y la felicidad en ambos sexos" (Jostein Holmen).

Así como la sensación de bienestar en las personas que participan en las actividades culturales parecía protegerlas de la depresión, no parece tener el mismo efecto beneficioso sobre la ansiedad.

Aquello que los sociólogos y hombres de ciencia tratan de demostrar, ya lo hemos constatado las personas de la calle. Las relaciones sociales y el alimento del espíritu son altamente gratificantes y proporcionan felicidad, optimismo y buen humor.

Madres solteras y depresión

Uno de los puntos débiles de las madres solteras (lo hemos comentado en otras ocasiones) es la depresión o los estados de decaimiento a causa de la soledad, del abandono de la pareja, de la pobreza y de las responsabilidades no compartidas en la crianza de los hijos. Para no caer en el hoyo de “estoy triste, todo me da igual”, la madre sola tiene que poner imaginación en hallar satisfacciones: cultivar la amistad y, a poder ser, compartir aficiones culturales y de ejercicio físico (mar, montaña, pasear, tomar el sol, bañarse, comer en el campo).

El espíritu necesita alimentarse, como se alimenta el cuerpo. Si encuentras un hueco para aumentar el nivel cultural, este acto repercutirá en tu salud psíquica. Te sientes mejor, parece que te crezcas (en realidad, el cerebro recibe estímulos positivos y, en compensación, nos devuelve felicidad).

No hay nada peor que sentir que sólo eres útil para trabajar y cargar con responsabilidades.

Los hijos de madre soltera

Una madre que se esfuerza para ser optimista, transmitirá ese optimismo a su hijo, para el presente y el futuro, para cuando llegue a la adolescencia y más tarde se convierta en adulto.

Cada puerta que la madre soltera abre para sí, la abre también para su hijo. No se trata de quedarse en casa y prohibirse a sí misma y a los niños hacer cosas nuevas porque se desconocen. Así criamos niños asustadizos, incapaces, temerosos de “situaciones fantasma”.

Hay que abrir el corazón al amor y la mente a la vida. Así se forjan los futuros hombres y mujeres del futuro.

A pesar de los resultados del estudio, el Profesor Jostein Holmen, uno de los investigadores, concluyó: “las actividades culturales no bastan para ser feliz”.

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org