Francisco, padre de dos niños de 11 y 8 años,  que vive en Granada (España), se vio de pronto ejerciendo de padre solo, cuando la madre se desentendió de los bebés.

Ante esa situación, optó por trasladarse a su Granada natal. “Un amigo me prestó un local en La Zubia, sin ventanas, y allí vivíamos los tres. Les hice unas cunitas de obra. Calentaba los biberones en un fuego de campo y me levantaba a las cuatro de la mañana para asearlos y llevarlos a una guardería que había detrás. Luego me iba al trabajo”, rememora.

Francisco García Gámez está al borde de la desesperación.

Francisco García Gámez está al borde de la desesperación.

Vinieron tiempos mejores, logró un préstamo para comprar un piso, se sacó el carné de conducir, se compró un coche…, pero la crisis y tres bocas que alimentar le han hecho tocar fondo.

Ahora cobra 1000 euros al mes, pero no le basta para devolver el préstamo al banco y sacar a sus hijos adelante. La alcaldesa del municipio le dice que no puede hacer nada y la Consejería de Educación, según el diario digital Ideal, le ha animado a que siga llamando a otras puertas. Francisco solicita apoyo económico para pagarles el comedor y el aula matinal, según comentó a la prensa.

Francisco, que lee los periódicos y ve televisión, se ha hecho un retrato de las madres solas que paren y cuidan solas a sus hijos que dista mucho de ser real. Como otras personas (de tanto oír hablar de las reivindicaciones de las madres solteras, de las promesas de los gobiernos y partidos políticos de la oposición y de las pequeñas conquistas en materia de derechos), piensa que la madre soltera vive en una situación de privilegio o de protección social total.

Por ello, Francisco se pregunta:

“Si se protege a las madres solteras, ¿por qué no se hace también con los padres solteros?”

Aquí está el error, Francisco. No se reciben más ayudas del Estado o del gobierno municipal porque se sea madre soltera, sino porque en un elevadísimo tanto por ciento es la mujer, la madre, la que se responsabiliza de sus hijos, en España y decenas de países más.

Y si no ejerce de madre ejemplar, que significa darles vivienda, alimento, educación escolar y respetar los derechos de la infancia que internacionalmente han suscrito los gobiernos, en muchos países le pueden quitar los hijos, lo mismo que harían o harán contigo, Francisco.

Esa es la realidad y no otra. La sociedad y la administración no distinguen entre sexos (o género, como se dice ahora), cuando se trata de criar a los hijos. Lo mismo para ti que para nosotras, esa es nuestra situación personal y ahí espabila.

Los beneficios a que tienen derecho los hijos de madres solteras en España te los habrán aplicado igualmente a ti, en calidad de padre soltero. Ni más, ni menos.

Así que, bienvenido al colectivo de madres y padres solos. Y a pelear con todas nuestras fuerzas, que el amor por nuestros hijos lo es todo en esa lucha, pero sin dinero no vamos a ninguna parte.